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Chef

La vida loca de un chef no es nada para celebrar

¿Cómo podemos vivir vidas más saludables como chefs y trabajar en una industria que alaba y –de hecho- recompensa a las noches sin sueño y las horas de trabajo sin sentido?
18 Marzo 2015, 10:00pm
Photo via Flickr user Edsel Little

A veces trabajo 20 horas de corrido y mis días se van pegando uno al otro. A veces me preocupa si lo que hago está bien, y por cuanto más tiempo voy a tener energía para hacerlo.

Somos chefs y barmans, meseros y lavadores de plato, dueños y emprendedores. Estamos obsesionados con la perfección, con estar a la moda, con la buena prensa, y con estar en las listas del top 10. Somos una industria de profesionales de la comida trabajando más de 12 horas por día para sobrevivir mientras otros están de vacaciones. Estamos trabajando para mantener en negocio funcionando: trabajamos para mantenernos cuerdos.

¿Cómo vivimos vidas saludables como chefs, si trabajamos en una industria que alaba y de hecho recompensa las noches sin sueño y las horas de trabajo sin sentido?

En la actualidad, como dueño de un pequeño negocio, necesitas ser un master de las redes sociales, IT, administración, finanzas, relaciones públicas, marketing, recursos humanos, servicio al cliente, oferta y demanda y bienes raíces. Te levantas temprano, te acuestas tarde, escribes cheques y repites.

Y esto viene de un tipo que hace tres años, trabajó en un cubículo escribiendo una copia de marketing para una firma de corredores de bolsa, luego fue dueño de un camión de comida, un restaurante, un presentador de un show de televisión (dos veces), y recientemente publicó un libro de cocina. Convencer a la gente de abrir RRSPs y ser un pícaro dueño de restaurante tenía sentido. Aparentemente somos adictos a la presión por que por encima de todo, hicimos todo esto en Toronto: una ciudad con una cultura de comida increíble, en donde hasta los restaurantes buenos pueden fallar. Cuando lo pones todo junto, ¿Quién tiene tiempo realmente para preocuparse por uno mismo cuando hay tanto trabajo por hacer?

Las cosas se pusieron más duras emocionalmente cuando abrimos nuestro restaurante, Lisa Marie en la calle Queen Street West. Era principios de diciembre de 2012 y habíamos puesto una oferta en un lugar, pero habíamos perdido frente a otro grupo con aparentemente mucho más dinero que nosotros. Nos adelantamos a enero cuando mi madre llamó para decirme que mi abuelo –mi nonno – había fallecido. Mi mundo se dio vuelta. Él no era tan sólo mi abuelo: el era mi todo. Me crió, y me enseñó como cocinar y hacer todo de la nada, el valor de la ética de trabajo, y que una comida con la familia es lo mejor que puedes pedir. Él era mi héroe absoluto, y la única persona que me entendía realmente.

Tres días después de su funeral, mis socios y yo recibimos una llamada diciendo que el espacio estaba disponible nuevamente. Lo tomamos un mes más tarde y nunca miramos atrás.

Los próximos seis meses fueron muy confusos. En realidad no recuerdo mucho el abrir el restaurante, y los días que lo siguieron, o las semanas que siguieron. Trabajamos más horas en la semana que la mayoría trabaja en un mes. En vez de ser el duelo, trabajaba para hacerle frente a la forma en que mi nonno me enseñó.

¿Sabes con cuántos cocineros he trabajado que han venido hediendo a alcohol y luciendo bastante idos, queriendo servir cosas de la noche anterior? No puedo condenarlo, pero lo entiendo. Yo hice lo mismo. Enterré mis sentimientos en el trabajo y continué de esa manera. Entre más hacía, menos tiempo tenía para parar y pensar en como me sentía.

Un poco más tarde en el verano, Ky, mi socia y novia, me separó y me dio un ultimátum. Antes que me fuera para filmar otra temporada de mi show de tv, Rebelde sin cocina, tenía que ir y hablar con alguien acerca de cómo me estaba convirtiendo cada vez más irritable con todo. Estaba perdiendo la habilidad de mantenerme calmo y enfocado. Me molestaba si el negocio no era absolutamente perfecto. El crecimiento de la compañía se hizo muy real y las responsabilidades eran cada vez mayores. Me empecé a obsesionar con hacer que mi abuelo muerto estuviese orgulloso de mi. Mis emociones se apoderaban de mi por completo y sobretodo cuando menos quería que lo hicieran. Enloquecía si las salsas cambiaban de consistencia, los cambios de menú o los recipientes de reciclaje, me molestaba la velocidad del tiempo durante un festival de camiones de comida. Todo el tiempo me preocupaba por nada. Y trabajaba más de lo debido.

La peor parte es que nunca piensas que eres tú el que necesita ayuda. Escuchas a alguien en el trabajo o un pariente que está deprimido pero no tú, nunca tú.

Abrimos un restaurante muy popular sin experiencia y yo al mismo tiempo estaba en duelo por mi abuelo. Fui a ver a un terapeuta. Hablamos de las mismas cosas que acabo de contar: mi abuelo, el negocio creciente, lo que eso significaba y como me afectaba. Me llevó alrededor de tres horas y media y creo que lloré la mitad de la sesión.

Pasó una año antes de que volviera a terapia. Pensé que ya estaba bien la primera vez, pero los mismos sentimientos comenzaron a retornar otra vez, así que ahora voy todos los meses. Viendo hacia atrás es ridículo que sólo fuera una vez, pero en ese momento te sientes invencibles o en una negación total.

La peor parte es que nunca piensas que eres tú el que necesita ayuda. Escuchas a alguien en el trabajo o un pariente deprimido pero no tu, nunca tu. Puedes enfrentar cualquier angustia con la que estés luchando.

Para de quejarte.

Por un momento cuando éramos más exitosos, era un desastre. Trabajaba unas 100 horas por semana fácilmente – si no eran más. Se suponía que tenía que crear e innovar constantemente mientras que lidiaba con las estupideces diarias de palos de trapeadores rotos, cheques perdidos, un horno que no funcionaba y hacerlo todo en una ciudad en donde los restaurantes cierran más rápido de lo que abren.

Veo a mis amigos cuando deciden comer en el restaurante. Dormir es algo que tengo que planificar con tiempo. A mi automóvil le faltan ventanas y apenas enciende, pero funciona como una facilidad de depósito para mi negocio.

¿Cómo es posible a) ser creativo b) pensar en cuidar de mi mismo? Aún si lo quisiera, cuáles son mis opciones? ¿Cómo podemos vivir vidas más saludables como chefs y trabajar en una industria que alaba y –de hecho- recompensa a las noches sin sueño y las horas de trabajo sin sentido?

Una pierna rota y la depresión ambas necesitan de tiempo para mejorar. Reconozco que mis propias emociones estaban empezando a afectar no sólo como hacía mi trabajo, si no también como la gente a mi alrededor hacía el suyo. El que me enojara o sintiera frustrado no ayudaba a nadie. Cuando di un paso al costado y reevalué mi enfoque en las situaciones, pude ser más creativo en la cocina y obtener mejores resultados de mi equipo. Como profesionales de la comida, necesitamos reconocer que "esa es simplemente la forma en que funciona nuestra industria" ya no es más una respuesta aceptable.

Necesitamos ser honestos acerca de que otras cosas más allá de la cocina y el bar pueden estar pasando y preguntarnos verdaderamente a nosotros mismos si la vida de la comida está realmente ayudándonos a superarlo. No digo que te vayas; digo toma un poco de tiempo para ti mismo.

Nos ponemos felices cuando damos un buen servicio, usamos un cuchillo nuevo, hacemos un negocio lucrativo, somos votados el mejor de algo en algún lugar, y anunciamos que nuestro negocio esta creciendo. ¿La parte negativa? Lo que dejamos de nosotros para llegar a ese lugar, físicamente, emocionalmente cada día.