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Tengo más de 30 y comparto piso

"Antes de empezar la universidad en España me imaginaba con 30 y me veía totalmente asentada, con mi propia casa y un trabajo estable desde prácticamente el día después de acabar la carrera".

por Ana Iris Simón
19 Febrero 2018, 5:00am

Castillo y Virginia en su piso de Granada. Foto por Javier Morales

En 2016, el periodista y escritor Carlos García Miranda acuñó el término treinteenager para referirse a las personas que, con la treintena ya cumplida, todavía no "vivían como adultos". A las de los treintaypocos y el trabajo precario, a las de la inestabilidad laboral, a las que ya habían nacido cuando sus padres tenían su edad pero no quieren ni oír hablar de niños que no sean sus sobrinos. Y les dedicó un manifiesto.

En él había, por supuesto, un capítulo dedicado a la vivienda, que los treinteenagers conciben de manera diametralmente distinta a sus padres -como tantas otras cosas-. Con el alquiler en máximos históricos en las grandes ciudades, muchos jóvenes españoles no podrían independizarse si no compartieran piso.

Hablamos con cuatro de ellos sobre el nuevo significado de la edad adulta y sobre las alegrías y miserias de vivir compartiendo piso.

Sergi tiene 30 años y comparte piso en Barcelona

Sergi, 30 años, trabaja en publicidad (Barcelona)

VICE: Qué hay, Sergi. ¿Con quién compartes piso y cuánto pagas?
Sergi:
Comparto piso con un chico que estudia arquitectura. Pagamos 700 euros entre los dos y en Barcelona la verdad que es un chollo, no es para nada lo normal. Un excompañero de curro quería cambiarse de piso, y me dijo que el antiguo se quedaba libre. A la agencia le venía bien para no buscar a nadie así que nos lo quedamos.

¿Qué te dice la gente en Barcelona cuando le hablas de lo que pagas?
Que qué hijo de puta. Que qué afortunado soy.

¿Como definirías la situación del alquiler allí en una frase?
Miedo y asco en Barcelona.

"Comparto piso con un chico que estudia arquitectura. Pagamos 700 euros y en Barcelona la verdad que es un chollo" – Sergi

¿Crees que explotará la burbuja del alquiler?
Espero que sí. El problema de base es que realmente hay mucha demanda del alquiler, entonces la única manera de poder aplacar esto y hacer que acabe es legislar. Ahora mismo el Estado se rige por unos valores que nada tienen que ver con las personas que lo componen sino con el mercado o el turismo. Y es una pena que se replieguen a sus intereses.

¿Le pondrías un techo al alquiler?
Claro. Por supuesto.

¿Crees que nuestra generación tiene desapego por las cosas materiales?
Creo que, a priori, podría parecerlo, sobre todo en las grandes ciudades, donde nos movemos en transporte público o bici y no necesitamos tener coche, donde los precios son altos y tenemos que compartir piso... Pero a la vez veo que, a medida que vamos aposentándonos poco a poco en una comodidad y consiguiendo buenos trabajos sí que vamos teniendo ese apego hacia la posesión. Al final creo que es algo más circunstancial, de lo que "nos ha tocado", que una cuestión de que seamos poco materialistas.

¿Piensas tener una hipoteca alguna vez?
La verdad es que la idea no me gusta en absoluto, pero realmente viendo cómo funciona el mercado y cómo se trata a la gente que alquila acabas sintiendo que te están tomando el pelo. Entonces nace ese sentimiento de "si esto fuera mío..." y es como, mierda, la solución al final es lo que rechazo, la solución es comprar.

Castillo en el salón de su piso. Foto por Javier Morales

Castillo, 31 años, estudiante (Granada)

VICE: Hola, Castillo. ¿Con quién compartes piso y cuánto pagas?
Castillo: Comparto casa desde septiembre -vivo en un duplex en el centro de Granada- con dos grandes amigas, pero a una de ellas (que también supera los 30) la han llamado de una bolsa de empleo de su sector justo antes de esta entrevista. Se acaba de ir a Catalunya a trabajar, y estoy muy contenta por ella pero también me da mucha pena que se vaya. Pagamos 550 euros entre las tres.

¿180 euros por persona?
Sí, es un piso con dos salones y tres habitaciones, céntrico y luminoso. Tendrá poco más de 100 metros.

¿Desde cuándo llevas compartiendo casa y hasta cuándo piensas hacerlo?
Llevo desde los 18 años. Ahora mismo voy a seguir haciéndolo, no sabría decir hasta cuando, pero si es con gente con la que me sienta cómoda no me importaría seguir haciéndolo por mucho tiempo.

"Granada siempre ha sido una ciudad muy barata, pero desde hace un par de años está subiendo vertiginosamente el alquiler" – Castillo

¿Cómo está la situación del alquiler en Granada?
Esta siempre ha sido una ciudad muy barata, pero desde hace un par de años está subiendo vertiginosamente el alquiler. Claro que nunca se podría comparar con una ciudad como Madrid o Barcelona, pero los sueldos tampoco lo son.

¿A qué te refieres?
Un camarero tiene aquí un suelo bastante más bajo que en Madrid, por ejemplo.

Casti, Virginia y Mado en su piso de Granada. Foto por Javier Morales

¿Cómo ves tu vida a los 30 respecto a la vida que llevaban tus padres a tu edad?
Muy distinta. Mis padres a mi edad ya nos tenían a mi hermano y a mí. También tenían una casa, un trabajo estable y estaban desarrollado su vida, tanto profesional como personal, en un contexto rural, como siguen haciendo ahora.

¿Cómo crees que ha cambiado la imagen, el concepto de esa etapa vital que es la treintena de un tiempo a esta parte?
Los treinta son los nuevos veinte.

Mándale un mensaje a tu compañera de piso, la que se acaba de ir a currar a Catalunya.
"Virginia, te queremos mucho y estamos muy contentas por tí, te va a ir genial porque lo vales y te lo mereces. Te vamos a echar mucho de menos. ¿Quién nos va a decir ahora "titis, ¿una cañiqui?"
Tus amigas y compis: Mado y Casti".

Laura en su cuarto. Foto por la autora

Laura, 32 años, administrativa (Madrid)

VICE: Hola, Laura. ¿Con quién compartes piso y cuánto pagas al mes?
Laura: Somos cuatro, dos chicas y dos chicos. Pagamos cada uno 425 euros al mes con todos los gastos incluidos. El piso cuesta 1.500 € y ponemos cada uno 50 de gastos al mes. Pero a lo largo de mi vida he compartido con unas 20 personas distintas. Viví en Malta e Inglaterra y en Madrid he estado en este piso y en otro anterior.

¿Y por qué compartes?
Fundamentalmente porque si no, no podría vivir en el centro de Madrid, me tendría que ir a la periferia. Pero también porque me gusta, es una manera de conocer gente, de relacionarme, que me encanta. Y porque la gente con la que vivo son amigos míos, así que todo suma.

"Si no compartiera piso no podría vivir en el centro, me tendría que ir a la periferia" – Laura

¿Imaginabas hace 10 años que tu vida con 32 serías así?
Creo que sí. Con 20 años sí que me imaginaba tal cual estoy ahora, pero quizá cuando tenía 14 o 15 no. Antes de empezar la universidad me imaginaba con 30 y me veía totalmente asentada, con mi propia casa, un trabajo estable desde prácticamente el día que acabara la carrera. Esa era mi idea de "ser adulta": tener todo en posesión, en propiedad.

Detalle del cuarto de Laura

¿Y cuándo empezaste a darte cuenta de que no sería tal como pensabas?
Pertenezco a una generación a la que le dijeron que tenía que ir a la universidad, que tenía que esforzarse, estudiar... pero en cuanto llegamos a ella, en los primeros cursos, nos avisaron de lo que vendría. La crisis empezaba a notarse y ya nos decían que no íbamos a tener trabajo, que íbamos a ser "mileuristas" -que antes era un insulto, cuando ahora cualquiera se da con un canto en los dientes si gana 1.000 euros-. Y ahí empecé, yo y creo que todos, a darnos cuenta de que nuestro futuro no sería como el que nos habían hecho imaginar.

¿Te cambiarías por esa adulta que pensabas que serías con 14?
No, qué va. De hecho veo a gente de mi edad que sí que cumplido con ese esquema de vida y no me cambiaría por ellos. Vengo de un pueblo gallego y decidí venir a Madrid por sacar adelante un trabajo, no quería quedarme allí. Quería vivir otras cosas. Ahora veo que gente con la que me relacionaba o compañeras mías de clase en el instituto que se han quedado y la mayoría tienen una vida radicalmente distinta a la mía. Están casadas, tienen hijos, tienen coches o casas y su vida allí es más barata... esa ha sido su decisión, pero esta ha sido la mía.

¿Qué es lo peor de compartir piso?
Lo peor es cuando no llegas a conectar con la persona. Me ha pasado muy pocas veces, pero esa sensación de querer estar en tu cuarto para no estar con alguien con quien vives te hace no sentir tu casa como tuya.

¿Y lo mejor?
Lo mejor es todo lo demás. Llegar a casa y saber que, si tienes que contar algo, va a haber quien te escuche. Y ver como tus compañeros de piso se convierten en amigos.

Antonio comparte piso porque está ahorrando para una casa. Foto por Talo Martín

Antonio, 37 años, Manzanares el Real (Madrid)

VICE: Buenas, Antonio. ¿Con quién compartes casa y cuánto pagas?
Antonio: Vivo en Madrid por obligación, porque trabajo aquí, pero no quería irme a la ciudad así que decidí vivir en un pueblo. Comparto casa con una chica francesa y con una pareja. Pago 200 euros.

¿Por qué compartes piso?
Porque estoy ahorrando para comprarme una casa. Llevo compartiendo piso desde hace dos años y medio y espero tener dinero para una entrada (para hipotecarme, vaya) el año que viene.

¿Qué es lo peor de vivir con más gente?
Tener que decirle al otro qué es lo que no te gusta de él. Pero bueno, también ese otro tiene que aguantar lo que no le gusta de ti. Lo demás creo que son todo ventajas.

"Creo que los 'viejóvenes' estamos muy bien vistos y aceptados en la sociedad"– Antonio

¿Y lo mejor?
Lo mejor es el aspecto económico, el ahorro que supone, y que es todo mucho más social. No solo con los compañeros, sino con quien ellos invitan, con sus colegas, amigos de amigos...

¿Cómo ves a la peña de 30 ahora respecto a cómo era la peña de 30 hace 30 años?
Los viejóvenes estamos muy bien vistos y aceptados por la sociedad. Yo recuerdo a mis padres con mi edad y eran tipos mayores, gente con hábitos muy asentados que ya no tenían que ver con ser joven. Y sé que ahora gente más joven con la que me relaciono no me ve así, así que creo que la sociedad ha cambiado en ese sentido.

¿Te dice algo tu familia, el mítico "se te está pasando el arroz", o que no tienes edad para compartir piso?
Jamás, al contrario. Me apoyan, no me juzgan. Creo que la sociedad ha evolucionado en ese sentido. Ya no se juzga a la gente que está soltera a la que decide no tener hijos o a la que no vive como "se esperaría" o se esperaba de un adulto.

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