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Las llamas y alpacas de Los Andes están muriendo a causa de un frío inusual

La situación es particularmente aguda en el sur de Perú, donde las autoridades locales han reportado unas 55.000 muertes de alpacas. Además el frío extremo ha "quemado" 53 por ciento de los pastos en la región.
25.7.16
Photo de Rodrigo Abd/AP Photo

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Miles de alpacas, llamas y otros animales de montaña están enfermando, y muchos de ellos han muerto debido a las inusuales bajas temperaturas en Los Andes de Perú.

En Puno — la región dónde el frío golpea más fuerte —, las autoridades locales han reportado un impacto particularmente intenso: unas 55.000 muertes de alpacas; animales que suelen deambular en las áreas montañosas, que superan los 4.000 metros de altura.

William Morales Cáceres, encargado de la Dirección Agraria, indicó que un total de 279.000 alpacas han sido afectadas ya sea por enfermedades o por muerte, debido a que las temperaturas que han caído de manera constante hasta 23 grados bajo cero. En cuanto a la cifra de llamas afectadas, las cuales son menos comunes en el área, son 30.000 y se habla de 370.000 ovejas.

'Probablemente la situación no mejorará hasta el mes de septiembre'.

Los animales que pastan en Los Andes, particularmente en Perú, Bolivia y Ecuador, están habituados al frío. Pero el invierno de este año ha sido especialmente duro en el sur de Perú, con nevadas continuas que cubren los pastizales y congelan los arroyos.

Morales dijo que las normalmente resistentes alpacas, llamas y ovejas están comiendo tan poco que se han vuelto vulnerables a contraer neumonía y otras infecciones, así como periodos de diarrea.

"Se están debilitando y enfermando", dijo Morales. "Muchas están muriendo".

Aunque ya hay menos nieve, las temperaturas siguen causando estragos. Julio Gil Pacheco, ministro del interior de Tacna, recientemente le dijo a los reporteros que el frío extremo ha "quemado" 53 por ciento de los pastos en la región, que se localiza a unos 402 kilómetros al sur de Puno.

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"El forraje se está acabando y eso bien podría significar que ya no tienen nada para comer", dijo a los reporteros la semana pasada Juan Quispe Mamani, alcalde de la provincia de Candarave, también afectada por las condiciones climáticas. "Tenemos un serio problema".

Los primeros signos de lo duro que sería el invierno en Perú llegaron incluso antes de que iniciara oficialmente en junio, e hizo que el presidente Ollanta Humala declarara estado de emergencia a finales de mayo.

La declaración fue seguida de un reparto de mantas y otras promesas de ayuda para hacer frente a las bajas temperaturas que han sido responsables de la muerte de 48 niños por neumonía. La emergencia también obligó a lanzar programas para distribuir vitaminas, antibióticos y forraje a las manadas de alpacas, llamas y otros animales en las regiones más afectadas.

El periodo de emergencia podría terminar a mediados de julio, aunque hay charlas para una posible extensión.

"Se espera que las temperaturas caigan en los días siguientes", dijo Martí Bonshoms del Servicio Nacional de Meteorología de Perú. "Probablemente la situación no mejorará hasta el mes de septiembre".

Bonshoms dijo que, aunque inusuales, tales olas de frío no son desconocidas en las montañas. Explicó que normalmente el aire húmedo que llega de las tierras bajas del Amazonas limita cuánto bajan las temperaturas en las montañas, pero que este año el clima en la selva ha sido "atípicamente seco".

'Se está volviendo extremo'.

Bonshoms insistió en que no hay evidencia directa de una relación entre este fenómeno y el cambio climático. Por su parte, Morales, jefe de las autoridades agrícolas, dijo que no necesita estudios científicos para estar convencido.

"Puedes sentir cómo está cambiando el clima", aseguró, señalando también las bajas lluvias de este año durante los meses típicamente húmedos de enero y febrero. "Se está volviendo extremo".

Morales agregó que la situación podría llevar a estallidos de enojo si no se les brinda más ayuda a los habitantes de Puno, en su mayoría indígenas, para quienes las alpacas, llamas y ovejas son la principal fuente de ingreso.

Las pequeñas y algunas veces agresivas alpacas son particularmente abundantes en Puno, a la par de las llamas, de mayor tamaño, cuello más largo y más amistosas. Son altamente apreciadas por su lana, mucha de la cual termina tejida en ropa que es vendida en las tiendas más caras del mundo.

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