Los charts musicales del 2017 no tuvieron ningún maldito sentido

Los charts musicales del 2017 no tuvieron ningún maldito sentido

Tanto en Estados Unidos como en Reino Unido sufrieron de una crisis de identidad tratando de ajustar sus reglas para mantenerse en ritmo con el streaming.
3.1.18

En algún punto del 2016, Drake la rompió. Lanzó su exitoso disco Views, se fue de tour todo el verano junto a Future y por unos 19 minutos salió con Jennifer Lopez, además de que estuvo en lo más alto de las listas de popularidad de Reino Unido por tanto tiempo que impuso un nuevo récord. "One Dance", con todo y sus samples a Kyla y Crazy Cousinz, el hipnótico ritmo del ba-doom-doom sincopado, se volvió en un mega hit. Se convirtió en el tipo de canción que comienza como algo gracioso y de repente se vuelve imparable al punto de "alguien por favor apáguela ya, la he escuchado demasiadas veces esta semana y sólo es miércoles".

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Y la mayoría de eso vino gracias al streaming. En el reporte anual All About the Music que elabora BPI - el equivalente británico a Billboard - Drake fue considerado el artista más streameado del 2016. Spotify nombró "One Dance" la canción más reproducida de todos los tiempos con casi 970 millones de reproducciones, superando al hit de "Lean On" hecho por Major Lazer en colaboración con MØ y DJ Snake. Drake fue nombrado como el Artista global del año por la Federación Internacional de la Industria Fonográfica, gracias a su popularidad por todo el mundo a través de los streamings, descargas e incluso las compras físicas.

Todo esto sería algo adorable para los correos electrónicos que manda la mamá de Drake a su familia presumiendo sus logros si no fuera porque esto provocó que la metodología de las listas de popularidad en el Reino Unido fueran transformadas y sirvieran como una muestra de lo que nos esperaba para los cambios que hubo en Estados Unidos en las listas del Hot 100 y el Billboard 200 durante el 2017. Si has prestado atención últimamente, las listas de popularidad tanto de Estados Unidos como de Reino Unido han sufrido para poder medir la popularidad este año. Han sufrido crisis de identidad discretas, cortando y cambiando sus reglas cada ciertos meses, introduciendo nuevas formas de medir para tratar de detener los frecuentes patrones de fraude en el streaming. Sin duda ha sido un año raro y hasta cierto punto tonto para las listas de popularidad. Y existe ese sentimiento, comenzando este año, de que no podremos saber a ciencia cierta en el corto plazo lo que hace a una canción un "hit".

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"Cómo mides a las grandes canciones se ha vuelto en algo bastante complicado" dijo Matthew Adell, ex-CEO de Beatport durante una entrevista a Rolling Stone. "'¿La gente gasta dinero en ello?' eso es una manera. '¿La gente le dedica tiempo a eso?' es otra forma." Y este es el corazón del problema. Años atrás cuando la industria discográfica estaba centrada en el producto físico – i.e.: hace unos 15 años – resultaba bastante sencillo definir lo que era un hit. ¿Estaba siendo reproducida sin parar en el radio? ¿La gente iba a las tiendas de discos y pagaba por comprar un CD con el sencillo? Si la respuesta a ambas preguntas era "si", entonces todo bien, era un hit. Ahora, suficientes reproducciones en loop podrían lanzar a una canción a las listas de popularidad sin tener que haber sido lanzada como un sencillo tradicional – y ahí es cuando Ed Sheeran tomó el bat de baseball con el que Drake había estado conectando hits y batazos para colocarse en las listas de popularidad el año pasado.

El pop "descubrí los pedales de loop y nunca volví a ver atrás" característico de Ed Sheeran resultaron en otro exitoso año para él. El lanzamiento de su tercer álbum ÷ (Divide) hizo todas las cosas que hace Sheeran cuando compone música: romper récords, mover miles y miles de copias, crear algunas canciones que parejas hetero que se conocieron de adolescentes seguirán usando como soundtrack para sus bailes en bodas futuras. Aún así, en la primer semana de lanzamiento, ÷ también acaparó las listas de popularidad en el Reino Unido, con cada una de las 16 canciones del disco apareciendo en algún punto dentro del top 40. Y, obviamente, esto tuvo que ver otra vez con el streaming.

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La manera en la que nuestros hábitos de escucha on-demand han desarmado los álbumes en cada uno de sus componentes individuales motivaron uno de los primeros grandes cambios en las listas de popularidad: en el Reino Unido, sólo las tres canciones más populares del álbum de cada artista puede estar en el Top 100 al mismo tiempo. Esto fue creado para garantizar que "nuevos hits y artistas puedan aparecer en las listas previniendo que varias canciones del mismo artista pueda dominar toda la lista" de acuerdo a la OCC. "El cambio reducirá también un doble conteo de canciones entre las listas de sencillos y la de álbumes, haciéndolos a ambos más variados" y su esperanza es que puedan aumentar el número de éxitos en la lista año con año – como contexto, sólo 11 canciones lograron llegar al lugar número 1 durante el 2016. De cualquier forma en como lo hayas leído, eso no parece representar una sana variedad de canciones que son del interés del público.

Pero todo esto tiene sus raíces en la manera en la que la popularidad es medida en el Reino Unido. Tomó hasta el 2014 para que el streaming fuera considerado dentro de las listas – que solo consideran las ventas – mientras que en Estados Unidos está el elemento agregado del tiempo de aire en el radio para compensarlo. Y de la misma manera en la que la OCC ha puesto manos a la obra para tratar de medir el impacto del internet en la música, también lo ha hecho Billboard. En octubre, anunciaron algunos ajustes para las listas de popularidad comenzando en el 2018. Suena bastante ambiguo porque, a la fecha, sus planes anunciados al público han sido bastante imprecisos. Esto es lo que sabemos hasta ahora: el Billboard Hot 100 (para sencillos) y el 200 (para álbumes) le darán más importancia a los streamings realizados por cuentas que pagan que por las que no lo hacen. En resumen, esa cuenta tuya de Spotify que no has pagado desde el 2013 hará que tus hábitos de escucha tengan menos relevancia en las listas de popularidad de Estados Unidos que esa cuenta pagada de Tidal que compartes con tus amigos.

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Las cuentas de Amazon Music, Apple Music, Tidal, Spotify Premium y Soundcloud (aunque honestamente ¿quién paga por Soundcloud?) serán consideradas como compras más "propias" que las realizadas en YouTube o en cuentas no pagadas de Spotify. Obviamente, esto puede representar un desastre para los géneros y artistas que tienden a tener más éxito en servicios gratuitos (y las enormes compañías que quieran representar un factor dentro de las listas.) O, como el portavoz de YouTube comentó en una pieza de Rolling Stone, "Billboard transformó la industria al reconocer a YouTube como la plataforma donde la música es descubierta, los hits son creados y la cultura de la música pop es hecha. Desafortunadamente, con estos cambios, Billboard básicamente está diciendo que los únicos fans de la música que importan son aquellos con tarjetas de crédito." *voltea directamente a la cámara tomando un refresco a través de un popote gigante*

Lo que esto realmente parece significar es que el hip-hop, trap, todos los géneros latinos que de manera silenciosa han crecido en YouTube –y probablemente ser un hit viral– tengan un 2018 más discreto que lo tuvieron durante el 2017. "Despacito" despegó gracias a YouTube, tomando mayor fuerza gracias al remix en Spanglish de Justin Bieber. Si el impacto de YouTube es menospreciado, tal vez no veamos un cambio latino en las listas dominadas por el inglés. Lo mismo va para lo que sea que quede del rap de Soundcloud que no haya sido ya tomado por las grandes disqueras en el 2018 y actos como Lil Pump o Playboi Carti cuyo éxito se basa más en la repetición de sus sencillos siendo reproducidos en Youtube que sus discos completos en iTunes. Ha sido demasiado tiempo desde que ningún artista negro haya encabezado el Billboard Hot 100 en el 2013 y parece ser un riesgo el volver a la cultura de las almas de ojos azules – básicamente, Sam Smith y Post Malone quienes son conocidos por apropiarse de la cultura negra ganarían mayor tracción – con estos nuevos cambios.

En un sentido, la lista de Billboard para canciones de Streaming – hecha de streams de audio y video – o incluso lista de canciones On-Demand (sólo streaming) son más cercanos a lo que el Hot 100 debería de ser si se tuviera esta visión del futuro. Sin embargo, como el experto en charts Chris Molanphy comentó en una pieza del 2015 de NPR, el Hot 100 en la era digital es más "como un martini, un cocktail de tres ingrediente. Si el radio es aún el gin y las ventas digitales son el vermouth, el nuevo ingrediente – la aceituna – es el streaming." Cuando comparas las tres listas, puedes notar algunas sutiles diferencias entre ellas. Para le semana que concluyó el 23 de diciembre, Imagine Dragons logró el top 5 en el Hot 100; ellos sólo lograron colocarse en el top 20 de las Canciones de Streaming y llegaron al 40 en la lista de Canciones On-Demand. Bandas como esas, mediocres como nada y tocando para gente a la que realmente no le importa la música, tienen que agradecer al radio por su éxito en el Hot 100.

You can feel a bit like you’re living in a parallel universe to the one depicted in the charts. That’s why someone like Beyoncé, whose fame has reached such ridiculous levels that it’s a never ending meme, could seem like pop’s biggest star yet have failed to top the Hot 100 in a decade until this week. Now that acts are playing with format – Bey-inspired visual albums, holding out on streaming services like Taylor Swift, looping 30 seconds of a chorus for three dumb minutes on YouTube, as Post Malone’s label did with his 21 Savage duet “Rockstar” – the industry is out of breath playing catchup. The metrics don’t make as much sense as they did in the good ole days, and they probably never will. But that’s more a stress for the people who make the charts, than for people who actually listen to music. 2018 could get interesting for all of us. Thanks, Drake.

Puedes sentirte como si estuvieras viviendo en un universo paralelo al universo donde esas listas son ciertas. Es por eso que alguien como Beyoncé, cuya fama alcanza niveles ridículos en los que nunca deja de ser un meme, podría verse como la estrella de pop más grande ha fallado en ingresar al top del Hot 100 en una década hasta hace unas semanas. Ahora que los artistas están jugando con el formato – los discos visualmente inspirados de Beyoncé, la importancia del los servicios de streaming como con Taylor Swift, dejando en loop los coros de 30 segundos por tres absurdos minutos en YouTube como la disquera de Post Malone lo hizo con el hit de "Rockstar" junto a 21 Savage – la industria está exhausta tratando de encontrar otros atajos. Las estadísticas no hacen mucho sentido como lo hacían en los viejos días y probablemente nunca lo volverán a ser. Pero es más estresante para la gente que trabaja haciendo las listas, que para la gente que actualmente escucha la música. 2018 podría volverse interesante para todos nosotros. Gracias Drake.

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