La guía definitiva para cagar en discotecas
Ilustraciones por Joshua Hanton
salir de fiesta

La guía definitiva para cagar en discotecas

A todos nos ha tocado alguna vez, y por fin hemos encontrado la solución.
22.11.17

Este artículo se publicó originalmente en THUMP UK.

Ahora mismo me vienen a la mente algunos pensamientos, como el horrible pollo grasiento con patatas que me comí anoche. Esos recuerdos me producen el mismo terror que pensar que el fin de semana que viene, cuando esté de fiesta en algún club, me entren unas ganas locas e irrefrenables de cagar y que me toque hacer cola y luego limpiar el pis de alguien de la taza del váter. Una vez sentado, con los calzoncillos y los pantalones bajados hasta los tobillos, tendré que intentar cagar y soportar que la gente llame a la puerta y me meta prisa.


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Por desgracia, la combinación de alcohol, emoción y cualquier otra mierda que te hayas metido un par de horas antes en la zona de fumadores, elevan bastante la posibilidad de que tengas que evacuar tus entrañas en algún momento de la noche. Y lo malo es que ir al baño no es una situación que puedas negociar con tu cuerpo. Aguantártelo no es buena solución a largo plazo.

Si lo haces, lo más seguro es que acabes totalmente doblado en el bus nocturno de camino a casa, incapaz de hablar racionalmente y limitándote a reproducir los gemidos típicos que provoca la ansiedad. Lo único que hay que hacer en esos casos es hacer fuerza y sacarlo.

La combinación de alcohol, emoción y cualquier otra mierda que te hayas metido un par de horas antes, elevan bastante la posibilidad de que tengas que evacuar tus entrañas en algún momento de la noche

Para que puedas cagar con más tranquilidad la próxima vez que estés en la cola de los baños de alguna discoteca, moviéndote desesperadamente, hemos creado una lista muy útil de lo que debes y de lo que no debes hacer. Imprímela y guárdatela en el bolsillo de detrás del pantalón los fines de semana, te puede servir para tener algo que leer cuando estés manos a la obra, siempre y cuando no le encuentres otra utilidad, claro.

cagar en una discoteca

¡Date prisa!

Son las dos de la mañana y el DJ está revolucionando al público. Hay gente con los ojos en blanco, otros rechinando los dientes, y todo el mundo está pasando la mejor noche de sus vidas, excepto tú. Tú estás jodido porque tienes que cagar. Llegas al baño como puedes, intentado ignorar el fuerte olor a meado y a cocaína recién cortada, saltando los charquitos de agua negra en el suelo. A tu lado hay un tío que habla solo y que suda tanto que parece que se vaya a derretir. Rechinas los dientes y haces muecas, lo que significa que, sin ninguna duda, encajas con el resto de personas del local.

¡CAGA RÁPIDO! Tienes un minuto, dos máximo, para evitar que empiecen las quejas de los que esperan

Finalmente llega tu turno y entras en el cubículo. El pestillo está, obviamente, roto, así que tienes que hacer piruetas para mantener la puerta bien cerrada con un pie y asegurarte al mismo tiempo de que estás completamente sentado en la taza. Cuando ya domines la posición, ¡CAGA RÁPIDO! Tienes un minuto, dos máximo, para evitar que empiecen las quejas de los que esperan, así que empuja con toda la fuerza que puedas y lárgate de ahí.

Acepta tu naturaleza

Hace poco hablaba con un colega sobre lo de cagar en las discotecas y me confesó que ha cagado en todas las discos a las que ha ido. Como os podéis imaginar, para él no existe ese nerviosismo, esos retortijones ni esa sensación de "joder, tengo que cagar", que nos da a la mayoría. Él entra en cada garito sintiéndose el amo y señor del baño. Tiene claro que nada, absolutamente nada, va a interrumpir el curso natural de su cuerpo. Este tipo debería ser nuestra inspiración, deberíamos procurar aprender algo del coraje de este hombre tan valiente y volver a la pista de baile con la cabeza bien alta y pesando medio kilo menos.

Ni se te ocurra cagar en el suelo

Que no se te pase por la cabeza, por favor. El año pasado rondaba un vídeo de un tipo que decidió hacerlo en un pub londinense. No queremos que un día de estos te despiertes siendo una estrella de internet por las atrocidades que cometiste en el suelo de un club la noche anterior.

Sé planificador

Si no me equivoco, fue John Fashanu quien dijo alguna vez que, "La preparación previa previene el mal desempeño", y en verdad tiene toda la razón, sobre todo en este contexto. Si vas a discotecas con cierta frecuencia, probablemente hayas llegado a una edad en la que tengas una idea clara de lo que puedes meterte en el cuerpo sin generarle condiciones adversas.


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Por ejemplo, si ya sabes que trincarte seis latas de cerveza negra y unas minipizzas de estas congeladas te va a hacer mierda el estómago, intenta no consumir esta mezcla explosiva antes de salir. Prueba a tomarte un vasito de agua del grifo y un bol de hojas de lechuga mareadas en la sartén.

Además, si sabes que hay ciertas substancias que obviamente afectan a tu sistema digestivo, tienes dos opciones: la primera es evitarlas y, de paso, también ahorrarte la visita urgente al baño, y la segunda es vivir la vida loca pero enfrentándote a las incómodas consecuencias que eso conlleve.

¡Asegúrate de que hay papel!

Este consejo sirve para cualquier cosa en la vida. Pocas cosas causan más ataques de pánico que el darte cuenta de que no has revisado todo lo que debías antes de sentarte en la taza. Estiras la mano y tocas a tientas pero no hay nada. Hace un par de años podrías gritar, "¡MAMÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁ, MAMIIIIIIIIIIIII, MAAAAAAAAAA!", una y otra vez hasta que tu querida madre, en un acto heroico, apareciera en la puerta con un rollo de papel.

Pocas cosas causan más ataques de pánico que el darte cuenta de que no has revisado todo lo que debías antes de sentarte en la taza

Pero ¿qué hacer cuando te pase esto en una disco? Sinceramente, el simple hecho de pensarlo me aterra. Lo siento, amigo, ¡estás solo ante el peligro! En ese momento llevas unos 20 minutos sentado en el baño porque quieres asegurarte de cuál es el mejor momento para escapar andando como un pato sin que nadie te vea, y de esa manera no convertirte en el payaso del lugar para siempre.

Lávate las manos

Puede que estés cagando en cubículo de madera contrachapada con las paredes impregnadas de sudor, pero ¡no eres un animal!