Información que cura: Te decimos a qué droga suena cada tipo de cumbia

Información que cura: Te decimos a qué droga suena cada tipo de cumbia

Los diferentes tipos de cumbia te llevan a diferentes tipos de lugares bien extraños.
23.11.17

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Compruébenlo ustedes mismos. En cualquier lugar donde suene una canción de cumbia, inevitablemente habrán sonrisas. En serio. Vayan a caminar por los bares de su ciudad en donde suenan cumbias y miren las bocas de los afortunados seres humanos que estén en el lugar. Siempre estarán sonriendo. No hay otra alternativa. La cumbia hace que seamos mucho más felices y soportemos un día más la hermosa batalla.

Cada vez que estoy obstinado con cualquier aspecto de mi vida —algo muy fácil—, busco mi disco favorito de cumbia, lo pongo en Spotify y, automáticamente, busco alguna cerveza que tenga en el refri y me relajo. Esa es mi manera de relajarme: escuchar cumbias de Perú mientras tomo cerveza. No hay manera más efectiva de lograr que sí vaya a la oficina al otro día y no le hable mal a todos. La cumbia salva vidas.

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Hay algo que he notado cada que escucho cumbias. Me llevan a un estado elevado de consciencia, y yo normalmente no estoy en un estado elevado de nada. Soy una persona básica. Me gusta el futbol, las chicas, la cerveza, la música, tocar el piano, los libros y los vinilos. No hay nada del otro mundo ahí. Verga, aunque releyendo esa definición de mis gustos creo que soy un hipster común del 2017.

Siguiendo con eso del estado elevado de consciencia, no sé si por algún tipo de sinestesia o algo, pero cada vez que escucho cumbias siento que cada canción tiene un significado escondido. Como si cada acorde que usaron para componerla, tuviese como secreto el uso de alguna sustancia para aumentar la creatividad. Y bueno, he tenido una vida dura, tormentosa, y llena de situaciones inestables, así que he probado una cantidad de drogas considerable para mis 28 años y siento que tengo voz y voto para decidir a qué droga suenan las canciones. Sí, acabo de escribir eso que leyeron, no están equivocados.

Hay muchos tipos de cumbia: villera, rebajada, romántica, chicha, colombiana, venezolana, clásica, cumbiamba. Y la verdad son extremadamente distintas entre sí, aunque mantienen algunos patrones rítmicos que hacen que sea más fácil reconocer el subgénero. Yo las reconozco porque me hacen levantarme de la silla donde ando comiendo hielo y me pongo a bailar.

Entonces, en un ejercicio que quedará para la posteridad, acá te decimos a qué droga suenan algunos tipos de cumbia para que no te confundas más.

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Advertencia: solo calificaré canciones con drogas que haya probado.

Cumbiamba

Resultado: Cocaína

Varios autores argumentan que los negros que llegaron de África como esclavos, tenían danzas y tonadas especiales que a medida que pasaba tiempo las cantaban en el castellano que aprendían. La principal diferencia que tiene la cumbiamba con la cumbia, es que la cumbiamba se toca con acordeón, flauta de millo y sin velas. Los implementos que se usan en el rito del baile y la instrumentación que manejan son distintos a su vez.

Partiendo de esa información, podemos decir que es totalmente otro tipo de fiesta, una mucho más obscura y sin luz (velas). Al entrar a la puerta de esta fiesta, siento que todo el mundo me mira raro, ya que no sé en lo absoluto llevar el ritmo o bailar la cumbiamba. Es sumamente difícil, y mi ansiedad está subiendo segundo a segundo mientras veo a dos chicas torcer sus cuerpos como si estuviesen poseídas por algún demonio. Linda Blair estaría orgullosa, pienso. Me levanto del sofá, doy cuatro pasos con mayor pena que cuando mi mamá me dio una cachetada en frente de mis amigos de segundo grado, y me atrevo a pedir un ron con coca zero al bartender para bajar los nervios y estar mucho más sociable.

Me llega un hombre con sombrero de paja, jeans apretados, y una camiseta abierta que hace que pueda verle los vellos de su pecho, a lo que me grita "¿y tú qué, andas de 'Estado Miranda' y ya? Haciendo la analogía de "Miranda y mirar", porque obviamente solo veo a todos bailar y ya. Mete su mano en su bolsillo derecho, saca una bolsita negra, y me dice "toma, esto es lo que necesitas para entender esta mierda, pendejo". Tomo la bolsita, y al olerla me doy cuenta que es cocaína. Mojo mi dedo en el gramo o dos que habían en la bolsa, y me sello los dientes y encías para luego sentir que soy uno más de la fiesta. Por arte de magia, sentí que me sabía las canciones y, por fin, pude bailar. Mi madre estaría orgullosa.

Cumbia Romántica

Resultado: Alcohol

El auge de la balada, podría decirse que tuvo su máximo éxito en los setenta gracias a baladistas como Julio Iglesias, Camilo Sesto y Manuel Alejandro. Pero a diferencia de que en esa época eran casi solo baladistas los que las cantaban o componían, a finales de los ochenta y en todos los noventa empezó a verse el gran fenómeno de bandas de muchísimos géneros grabando baladas. ¿Recuerdan "More Than Words"? Esa canción sale porque a todas las bandas de la época, independientemente del género, las disqueras las animaban a grabar baladas. O la misma "Nothing Else Matters" de Metallica. Era un retrato de la coyuntura. La cumbia obviamente no pudo huir de esta tendencia amorosa. A lo largo de los ochenta y noventa, la balada se fusiono con ritmos latinos y afroamericanos para formar otros estilos como la salsa y cumbia romántica.

Dolor, desamor, olvido, pena, llanto, tristeza, amor no correspondido, desesperación, alma en pena, ingratitud, infidelidad, egoísmo, resentimiento, melancolía, infelicidad, amargor, desaliento, desánimo, infortunio, desgracia, preocupación, desconsuelo, sinsabor, trance, depresión. Desasosiego, tribulación, tormento, intranquilidad, inquietud, perturbación. Siento absolutamente todas estas cosas al escuchar la canción. Y, obviamente, no hay nada en el planeta tierra más correcto para sobrellevar estos sentimientos que beber de la fuente eterna del alcohol. In vino veritas. Oír esta cumbia y no perder el conocimiento en las gotas sagradas de la embriaguez, sería un pecado. Esto es la tristeza más triste del mundo. La canción de las novias infieles, la canción del amor que no sientes. Y también las pastillas que mezclas con vino antes de acostarte a dormir decepcionado de no pertenecer a ningún lugar. Gracias, Bronco.

Chicha

Resultado: LSD

La cumbia de Perú es mundialmente conocida como chicha. Y la verdad es que es muy distinta a los demás subgéneros de cumbia. La fusión que hay entre el rock psicodélico, cumbia colombiana, y las percusiones, le dan un sabor que es imposible obviar. Incluso, las escalas utilizadas por los músicos se ubican fácilmente, y normalmente los acordes y arreglos que acompañan a la chicha hacen que sea muy difícil de confundir. En los ochenta se empezó a llamar chicha para diferenciarla de la cumbia colombiana, por la fusión bien clara que tiene el subgénero.

La chicha es mi favorita, mi as de ases, mi playera de Maradona del 86, el primer beso de mi primera novia, la última vez que cogí sin condón (y con consentimiento mutuo), la primera vez que escuché punk, y obviamente lo que sentí cuando terminé de ver Space Jam. Todo eso es la chicha para mí. Es indudablemente uno de mis géneros favoritos en la vida. La verdad es que cada vez que escucho alguna rola de este tipo, entro en un trance que hace que mi cerebro sienta que mis pensamientos sean bien coloridos y viaje hasta mi infancia. Es raro, ya que cada guitarrazo, línea de bajo, o coros, me recuerdan cuando era niño y todo era más fácil que hoy. No sé si serán las letras, o que en reuniones familiares sonaba música parecida, pero la chicha me hace viajar de una manera psicodélica. Incluso, cuando termino de oírla, siento como si estuviese cansado y necesitara un tiempo a solas. Es una experiencia íntima y reveladora, que logra que analice todos mis errores y aciertos y medite sobre si estoy en el lugar en el que debo y quiero estar. Bendita chicha.

Cumbia Villera

Resultado: MDMA

La fotografía más clara de los dosmiles y la cumbia villera probablamente sea el ya icónico disco de Yerba Brava, Cumbia Villera. Históricamente, quizá la característica más grande de estas cumbias son sus letras misóginas y ofensivas, y su asociación a la clase baja argentina —los "villeros". Las referencias de las letras casi siempre tocan los mismos temas: drogas, delincuencia, sexo. También, es un género muy utilizado en los estadios de futbol y las barras de los equipos acostumbran a usarlas para crear canciones para sus equipos.

Estoy en el estadio un domingo soleado a las dos de la tarde haciendo la cola para entrar a ver un Colón - Lanús, partido agónico, ya que el equipo que pierda desciende. Hay calor, muchísima gente saltando con la playera de su equipo y padres e hijos cantando la misma canción a todo pulmón para ser uno más de la barra. Ya sentado, pasan vendedores con vasos de cervezas light con sobreprecio, y a mi lado hay dos abuelos discutiendo que Messi no es ni la mitad de lo que fue Diego. Repiten mucho que es un pecho frío y que no canta el himno. El 10 de Colón, zurdo y con cabello largo, se saca a dos centrales y da una asistencia para que el delantero que tenía siete fechas sin anotar, haga el gol de su vida y los mantenga momentáneamente en primera división.

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El estadio tiembla, la gente se pierde en un mar de abrazos, me besan desconocidos, y terminan ofreciéndome una especie de "agua loca". Tomo de esa agua y a los minutos siento que soy uno más del equipo, que tengo que brincar con todas las fuerzas de mi cuerpo para que el equipo aguante ese 1-0. Me muerdo los dientes, mi mandíbula se siente cansada, y mis pupilas están del tamaño de las orejas de Mickey Mouse. Dos minutos de descuento, córner a favor de Lanús. Sube el portero y cabecea el balón, pero pega en el travesaño y nuestro central y capitán despeja con toda la fuerza de su vida. En el contragolpe está nuestro diez solo y patea al arco vacío para que todo el estadio entre en una euforia colectiva sin precedentes. Besos, abrazos, lágrimas, llamadas a ex parejas, declaraciones de amor, propuestas de matrimonio. Suena el silbato y Colón sigue en primera división. Los latidos de mi corazón hacen que sienta que me voy a desmayar, pero todo bien. Mi equipo sigue en primera. Necesito agua.

Tecnocumbia

Resultado: Mariguana

La tecnocumbia está sencillo saber de qué va. El agregar instrumentos eléctricos o sampleos a la cumbia original, le dio ese saborsito bien rico que terminó dándole su nombre. El término "tecnocumbia" nació en México para diferenciarlo de la cumbia mexicana tradicional, aunque ya se estaba escuchando en Latinoamérica. Los Temerarios, el Super Show de los Vazkez y, más tarde Selena, fueron los máximos exponentes de esta tendencia electrónica tropical.

Me gusta oír tecnocumbias los fines de semana, y también los jueves. Es exactamente lo que escucho para ponerme en onda, para sentirme bien y salir a emborracharme por la ciudad. También hace que olvide a todas mis ex novias, no sé por qué. Ni Gustavo Cerati pudo. Hay algo en la tecnocumbia que me relaja, hace que sienta que todo va a estar bien y que me den ganas de abrazar a la gente. Y eso que yo soy un tipo bastante amargado. Incluso, he hablado con mis amigos que me siento bien hippie cuando escucho a Selena. No sé qué relación puede haber entre Selena y la comunidad hippie, pero para mí haría mucho sentido incluso que los papás de Selena hayan sido hippies. Quizás son sus letras, o qué sé yo, pero escuchar a Selena es lo más cercano para mí a fumar mariguana. ¿O acaso me van a decir que oyen reggae mientras fuman un porro? No sean un cliché tan feo.

Cumbia Rebajada

Resultado: Micropunto

La teoría dice que la cumbia es "rebajada" debido a su sonido más lento, melancólico, obscuro y obviamente al tempo "reducido" en comparación con las cumbias colombianas. La historia cuenta que el tempo fue reducido debido a que los sonideros de la época —que fueron los culpables de imponer la moda de las cumbias colombianas en las fiestas mexicanas— tuvieron problemas técnicos al copiar de una tornamesa a la grabadora de cassetes, grabando de manera más lenta y reducida las cumbias.

Al oír esta cumbia reducida recuerdo las caricaturas psicodélicas de Disney, siento que todo a mi alrededor está en blanco y negro y que pronto tengo que levantarme de mi cama para ir a la escuela. Los vientos con un aire medio jazzy unidos con el ritmo cumbiero, hacen que sea como una guerra de dos mundos: el del jazz y la cumbia. Y en esta guerra solo va a ganar la desesperación. Esta desesperación me recuerda a todo lo que pasó por mi cabeza cuando probé mi primer micropunto en una fiesta de EDM. Viva Monterrey. Quiero ir.

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