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Tecnología y arte: nuestro primer recomendado de la Feria del Millón

Voltaje se presentará por cuarta vez en este evento alternativo de arte a finales de octubre. Hablamos con sus curadores.
18.10.17
Cortesía: Voltaje. 

En un salón del Centro Creativo Textura se juntarán robots y softwares, proyecciones de luces y sonido, emprendimientos y nuevas propuestas, todas cuestiones que interactuarán con el público en la quinta edición de la Feria del Millón, que se viene para el mes de octubre. Todo esto hace parte de Voltaje, un salón dedicado a la exploración y el cuestionamiento de las múltiples relaciones existentes entre arte y tecnología.

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"La feria busca desmitificar la lógica de arte como actividad ambigua y difícil de entender. Un poco bajo esa lógica nace Voltaje pero con la tecnología", afirma Juan Ricardo Rincón co-curador de la muestra de esta sección de la feria.

¿Cómo lo hacen?

La idea de este espacio, según él, es educar a las personas y evidenciar la importancia que tiene la tecnología hoy en día. Se quiere crear acceso, que la gente vea que ya no se trata únicamente de Whatsapp, del correo electrónico o Internet. Va mucho más allá. Eso por un lado. Y, por otro, demostrar que la creación artística tiene unas vertientes mucho más amplias que lo que convencionalmente tendemos a definir como arte (dibujo, pintura, escultura, etc.).

De eso se trata Voltaje.

De esta forma, este año, se celebra la cuarta edición del salón con la participación 20 obras de científicos y artistas de Brasil, Estados Unidos, Argentina y Colombia, entre otros, para hacer partícipe al público en general de un espacio en donde existe una simbiosis entre el arte y la tecnología.

Para entender cómo surgió esta sección, y para conocer un poco más la necesidad de crearla en una de las ferias de arte más reconocidas de Colombia, hablamos con sus curadores Juan Ricardo Rincón y Carmen Gil.

Ljos. Barthélemy Antoine-Loeff. Cortesía Voltaje.

¿Cómo nace Voltaje?
Juan Ricardo: La feria está destinada a masificar, a crear acceso al arte. El arte es como esta actividad tan ambigua que de una u otra forma es casi siempre elitista. Y lograr integrar a más gente que se siente muy intimidada por las ferias. Entonces también la idea de poner el límite del millón de pesos es finalmente crear eso, crear acceso.

Así nace Voltaje. Siempre hago una reflexión continua en la importancia de la tecnología como motor histórico de la sociedad, por un lado, y por otro en cómo las tecnologías modernas y contemporáneas están determinantes del día a día en la gente. Sin embargo, hay un desconocimiento muy grande de cómo se generan esas tecnologías y qué alcance tienen.

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Yo siempre fui muy cercano al departamento de arte de la Universidad de los Andes. Y en ese momento también a su directora, Carmen Gil, con la que hago la co-curaduría de Voltaje. Los dos somos curadores.

En la primera feria conocemos a Alfonso Gómez el presidente de Telefónica que es una persona que está muy metida en la relación de la sociedad con la tecnología. Y planteamos que fuera parte de la segunda feria. En lugar de proponerle un par de obras le propusimos hacer un gran salón de arte y tecnología. Él entendió esto como un mecanismo educativo, expositivo. Y de esa manera tanto con Telefónica como con la Universidad de los Andes (porque han sido un aliado súper importante desde el principio) montamos el primer Voltaje.

Estados de alerta. Mariela Yeregui. Cortesía Voltaje.

¿Por qué quisieron crear este salón?
Carmen: Colombia es un país pionero en el tema de la unión entre arte y tecnología, pero la mayoría de espacios que promueven este tipo de arte habían sido efímeros (Televisión Fest. FrancoLatino de Videoarte, Artrónica, etc.).

Desde hace muchos años, Bogotá se convirtió en un polo importante del arte, sin embargo, las muestras que se llevaban a cabo durante la última semana de octubre se enfocaban mayormente a las artes plásticas y visuales y también presentaban pocas posibilidades de acceso económico.

Juan Ricardo y Diego Garzón crean la primera Feria del Millón en 2013, y en 2014 Juan, (quien había sido mi estudiante en la Universidad de los Andes), me invita a crear con él este espacio que hoy en día va para su cuarta edición; es decir que Voltaje surge a partir de una pregunta académica y otra de circulación. ¿Cómo se muestra este tipo de Arte? ¿Cómo se da a conocer a un público más amplio? ¿Cuáles son las reflexiones conceptuales y formales detrás de estas obras?

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Ok, ¿y cómo se haría una curaduría para responder a estas preguntas?
Juan Ricardo: La hacemos con Carmen. Las obras tienen que hablar entre sí. Por medio de una investigación, que es bastante ardua, por medio de nuestros aliados y los artistas que han participado en voltaje.

No nos interesan los temas curatoriales, nos interesan más las obras. Y su postura critica frente al tema. No tratamos de acomodar un discurso nuestro a ciertas obras y de otra manera dejar que las obras vivan por sí solas. En ese sentido la lista de esta selección tiene artistas de élite, de peso y también tenemos recién graduados de la universidad.

Todos ellos están mezclados en una lógica expositiva no jerárgica, lo que nos parece muy interesante. Recibimos proyectos durante ocho meses y con base a eso se va haciendo una selección que tiene esta idea un poco amplia del sentido curatorial.

Jorge Barco. Cortesía Voltaje.

¿Cuál es la mayor dificultad para mostrar este tipo de arte? La curaduría, el público… Carmen: Son varias, la más decisiva es el presupuesto que se requiere para montar este tipo de muestras. Cuando tu pintas, haces fotografía o piezas tridimensionales, terminas la obra, la enmarcas y la cuelgas en la pared o la instalas en el espacio.

En el caso de los medios, necesitamos máquinas, electricidad, proyectores, pantallas, sonido, sensores, etc., y a veces, (como el año pasado, hasta agua y hormigas). Las obras requieren un mantenimiento, ocupan un espacio, etc. La curaduría no es un problema, la hacemos Juan y yo con el apoyo de nuestra productora Laura Palma, y cada vez es menos difícil encontrar obras. Justamente en este año se quedaron muchas propuestas muy interesantes por fuera, cada vez es más la gente que hace obra en medios, que ha oído hablar de nosotros y que quiere hacer parte del proyecto.

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El primer año tuvimos 13 artistas colombianos y desde la segunda edición hemos contado con invitados internacionales, que cada vez son más.

¿Todos los expositores son artistas?
Juan Ricardo: Sí y no. Al ser obras que tienen componentes tecnológicos, muchos artistas están dedicados a hacer obra pero tienen formaciones con otra índole. Por ejemplo, Jean Marc Chomaz es físico. Él tiene un componente técnico y científico que le ha dado la oportunidad de plantear una obra artística.

Para nosotros no es requisito que sea artista de profesión. Entendemos que al arte se puede llegar de distintas maneras. Lo que sí es requisito es el sentido crítico, la calidad de la obra y la capacidad de interacción del público con la obra.

Diblasi. Topologies. Cortesía Voltaje.

¿Cómo se definirían estas obras? ¿Son obras de arte?
Carmen: Voltaje es una exposición de arte que se hace con tecnología y a veces con ciencia. El requisito es que las obras sean arte. No es diseño, no es desarrollo, no es innovación: lo más importante para nosotros en la curaduría es que la obra tenga una sólida reflexión conceptual.

Si Voltaje no funciona como la Feria del Millón, ¿qué pasa con las obras luego de ésta?
Juan Ricardo: Voltaje funciona distinto a la Feria del Millón. No es una convocatoria, las obras no están dentro de la lógica del millón de pesos. Se debe tener en cuenta que estas obras son la mayoría instalaciones. Y por el otro lado hay una desconexión muy grande de la gente porque todos estamos dentro de la lógica del arte. Voltaje es como una especie de educación para que vean que la tecnología puede hacer todas estas cosas.

Hay una venta que cada año ha ido incrementando más. Hay cierta gente que tiene la curiosidad implícita.

Carmen: Voltaje no es una feria, es un salón de exhibición. Las obras están a la venta, pero evidentemente su valor no es de un millón, algunas se han vendido, otras han sido prestadas por alguna colección que es dueña de ellas, otras regresan al taller del artista o siguen hacia otras muestras.

Lagunas. Laura Colmenares. Cortesía Voltaje.