Del rap a la música urbana en España: Los años que cambiaron el juego

Del rap a la música urbana en España: Los años que cambiaron el juego

Un repaso por la última década en la Mecca del rap en español, su metamorfósis y la inminente llegada de nueva sangre.
JP
ilustración de Jimmy Palacio
24.9.18

Este artículo forma parte de nuestra Semana del Hip Hop. Reportajes, entrevistas, conteos, tutoriales y más, en un especial sobre el hip hop en español.


Podemos decir, sin miedo a exagerar, que los ocho años de la presente década han sido de lo más trascendental en la historia de la música urbana en España.

En estos años hemos visto encumbrados a muchos artistas y olvidados a otros; el reinado de diversos estilos; el cambio en el modelo del consumo musical. Pero especialmente y por encima de todo, hemos visto el reinado hegemónico de Internet como medio de difusión, promoción, venta y consumo, y también la “democratización” del uso de la música por parte del público.

2010: El Sonido Underground

Dejando de lado los escasos nombres del rap mainstream (Nach, ZPU, Mala Rodríguez, Tote King, Zatu, etc.) todavía en 2010 existía en España un reinado del boom bap, los sampleos y los sonidos más underground (influenciado en parte por grupos como Jedi Mind Tricks o La Coka Nostra), y también existía una corriente decantada por un sonido más melódico, con influencias del omnipresente J Dilla. La tendencia seguía siendo hacer y consumir discos de formato largo, y a pesar de que el consumo de CDs había estado en descenso constante toda la década pasada, muchos de los artistas seguían sumando números decentes con ventas físicas.

A nivel audiovisual, fue un año de transición. Los pocos clips producidos en España, conservaban un estilo clásico y lleno de clichés, con parques, contrapicados y colegas del artista rellenando plano detrás de este/a como las notas dominantes.

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La escena de Madrid era la más influyente, con los nombres más destacados. Iván Nieto, Costa, Nasta, grupos como Guante Blanco o Corredores del Bloque (grupo en el que empezó Kaydy Cain y Big Jay) o incluso jóvenes promesas como Crema eran algunos de los notable de esa época.

YouTube y el punto de inflexión del videoclip

2011 fue un año importante para el rap en España. Al surgimiento de nuevas propuestas, hay que sumar el factor diferencial que representaron 2 grupos/colectivos (también madrileños) a la hora de ofrecer una profesionalización muy clara y una visión 360º de su producto musical desde el subterráneo: Agorazein y Ziontifik. Agorazein (Fabianni, C.Tangana, Manto y Jerva) fueros clave a la hora de distinguirse de los demás adoptando un sonido y unas melodías que sobresalían de la media española. Todo lo referente a su imagen corporativa, su web, distribución y merchandising representó un ejemplo de profesionalidad respecto al resto de la escena.

Fueron de los primeros grupos en desmarcarse de los clichés más férreos de la relación entre el rap y la calle. Eran unos chavales de clase media de Madrid y no pretendían ser otra cosa que eso. Por su parte, el colectivo Ziontifik, cuyas cabezas visibles eran Elio Toffana y especialmente Dano, fueron la evolución lógica del mítico grupo madrileño Acqua Toffana. Si hay que destacar un aspecto determinante de este nuevo colectivo, fue la capacidad para establecer una ruptura colosal en lo que a la calidad audiovisual de sus videoclips respecta. Ziontifik supuso un antes y un después para el estándar de calidad en los visuales. Un joven YouTube empezaba a ser clave tanto en el marketing como en la distribución musical.

La era de MDE Click

En el underground vivíamos una época donde la corriente filo-islámica tuvo su momento de mayor éxito. Liderados por La SDJ Crew, los que realmente cosecharon una popularidad menos discutida fueron MDE Click, el grupo mirandés formado por los productores Bobby P., Coolbeat, Gza y los MCs Ihon y N-Y aka N-Wise. El hype que supuso especialmente este último, de quien se decía que era uno de los top 3 (sino el mejor) de toda la historia de España, era algo que no se veía desde hacía mucho. Sin duda MDE Click fue el grupo en mayúsculas del principio de la segunda década del nuevo milenio. No podemos olvidar al productor Manu Beats, el beatmaker más solicitado de esos años. La mayor parte de hits de esa época se los debemos al malagueño.

Fuera de la corriente

Siempre hay artistas que deciden navegar fuera de corriente a pesar de arriesgarse a sacrificar unas cuotas más elevadas de alcance y popularidad. Y es importante señalar a algunos de ellos como propiciadores de color dentro de una escena monocromática.

Un grupo clave en estos inicios de década fue el dúo formado por Erik Urano y Zar1. Los vallisoletanos se convirtieron en un referente de la escena con dos rasgos distintivos respecto a los otros grupos: La integración de acusados tintes electrónicos en los beats de Zar1 combinados con las intrincadas y prácticamente idecodificables líricas de Erik Urano. Su disco Energía Libre es unánimemente un disco referencial de la historia del rap en España.

Otra propuesta que aún siendo minoritaria, es destacada por su recorrido posterior y por la osadía musical que representó, fue la de Pedro LaDroga y su colectivo Ladrogalab. El sevillano siempre se mostró un pionero en cuanto a la experimentación se refiere. 8 bits, screwed & chopped, vaporwave y un larguísimo etcétera de estilos que posteriormente fueron tendencia, ya contaban con trabajos enteros de Pedrito en las redes.

Los Kefta Boyz

No parece haber discusión al señalar 2013 como el año decisivo en el cambio de paradigma del rap en España. En ese año tres miembros de un colectivo de origen granadino se instalaron en Barcelona después de un periplo europeo que los llevó a buscarse la vida por Londres y Marsella. Estamos hablando de los Kefta Boyz, un colectivo/grupo de amigos del Albayzín granadino originalmente formado por Yung Beef, Khaled, Hakim, El Mini, Jamal Farruk, Eseig Saint Laurent, Oilboy, Monchito, Marcieloalmaenpena, y Riffi Raffe, al que también deberíamos sumar su colaborador habitual Estukero.

Concretamente las caras visibles de este colectivo, Yung Beef, Khaled y Hakim, llegaron a Barcelona donde se reunieron con Steve Lean, su productor. Además de otros objetivos, intentaron lanzar una carrera musical que ya había llamado la atención de algunos con sus primeros temas conocidos a través de Soundcloud, de su canal de YouTube o del canal de referencia del rap underground español ElUltimoPlanB. Los Kefta expresaban abiertamente que habían venido a España a cambiar el juego del rap. Años después y con la perspectiva del tiempo de por medio, no hay nadie que pueda decir que no lo consiguieron.

Para entender bien el fenómeno Kefta Boyz hay que fijarse en los cánones del rap que está imperando hasta ese preciso momento. La escena reinante en el rap español de 2013 fue una respuesta a lo que el público premiaba, es decir, el respeto y admiración por el rap de los 90 de la costa este americana, la actitud estricta en torno al género del rap, pocos singles, unos discos detalladamente elaborados y con un concepto claro, cuidar el flow (cosa que no era tan fácil de encontrar antes de esta época), menospreciar otros géneros considerados fáciles, chabacanos y menores (obviamente, nos referimos al reggaetón), a los conciertos se iba a mover el cuello, las manos y a saltar, pero no a bailar; también era importante hacer odas a la calle y a las cosas conseguidas por uno mismo con mucho esfuerzo.

Con este escenario, Kefta Boyz vinieron a ofrecer lo que a todas luces y a priori se podría considerar una aberración para cualquier rapero de esa época. Nos referimos a saturar las redes con tres, cuatro o incluso más temas por semana, inundados de Auto-Tune, reiterando casi de manera obsesiva que ellos no son raperos, mostrando su adoración por el dinero, alabando e incluso atreviéndose con el reggaetón, la salsa y demás géneros latinos tan denostados en ese momento. Su empeño casi enfermizo por hacer bailar al público en sus conciertos e incluso acabar siendo más gente encima que debajo del escenario, convirtió sus conciertos en fiestas. Esto produjo el hecho diferencial que en sus conciertos se empezaron a ver más mujeres que en los del resto de grupos.

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También alardeaban de hacer música prácticamente sin esfuerzo y una mínima dedicación, usando un argot desconocido en el género hasta ese momento, despreciando y mofándose de la mayoría de estándares más férreos del rap y especialmente con una actitud y una visión de la calle infinitamente más crudas que sus antecesores, donde el trapicheo y el “hustleo” en primera persona son motivo de orgullo, donde la música quedó relegada a un tercer o cuarto plano y donde el mensaje va dirigido a dejar al resto de la escena que habla de la calle, como chavales de clase media que sólo conocen las historias que ellos cuentan de oídas.

Kefta Boys fue una bofetada en la cara de la escena del rap español. Esto generó el factor clásico de detractores furiosos respecto a su música y por otro lado, (especialmente entre el público más jóven y con menos prejuicios musicales) los fans incondicionales a la causa keftawa.

Bien al principio de la vuelta a España de los Kefta Boyz, el rapero barcelonés sin., entóa en contacto con los granadinos. Cecilio, además de colaborar con ellos como videomaker, también lo hizo con numerosas colaboraciones. Esta unión fue del todo lógica ya que la falta de prejuicios musicales, la explicitud del mensaje, la visión y admiración por lo kinki y la falta de toda limitación estético-creativa en torno a la música, hizo que el vínculo entre ellos fuera algo necesario y a la vez clave para la formación de una nueva escena. La omnipresente y suprautilizada escena del trap en España.

Durante aproximadamente un año, convivieron la escena del rap underground y la escena trap, aunque el epicentro dejó de estar situado en Madrid y comenzó a desplazarse a Barcelona.

Es ese periodo donde el colectivo granadino Kefta Boyz deriva en el cuarteto Pxxr Gvng (guiño irónico al grupo formado por Birdman, Rich Gang), formado por Yung Beef, Khaled, el productor Steve Lean y al que suman al miembro madrileño de Corredores del Bloque, D.Gómez aka Kaydy Cain. Kaydy es otro fenómeno en sí mismo del rap de esa época. Su figura genera un odio por parte de sus detractores que pocas veces se había visto en la música en España. Cabe decir que Kaydy guarda también importantes nexos en común con Kefta Boyz, como su admiración por el dinero y los grandes artistas latinos, la recurrente confrontación con otros grupos y especialmente por su actitud de alarde constante y su ánimo por querer representar la calle como hasta ese momento no se había hecho. Hay que destacar que sobrevoló la idea de que Cecilio G. formase parte del grupo, hecho que finalmente nunca sucedió.

“Yemagate” o el punto de inflexión en la escena española

El 17 de mayo de 2014 fue el día crucial para el desarrollo de la escena como hoy la entendemos. Como anteriormente se ha dicho, dos escenas bien diferenciadas estaban conviviendo. El público fan del trap escuchaba a los grupos del boom bap sin que nadie se llevase las manos a la cabeza y, algunos de los seguidores e incluso artistas del boom bap con menos prejuicios, escuchaban, respetaban y compartían los temas de los principales referentes del trap (N-Y es un claro ejemplo de esto último). Sin embargo, ese día todo cambiaría. El festival Madriz 044, reunió en un mismo escenario a los que entonces eran los grupos más demandados del momento, los número uno del rap underground en España, MDE Click, y el grupo más en auge de toda la escena y estandartes del trap, Pxxr Gvng. Sin entrar a juzgar los hechos, lo que pasó en el backstage de ese escenario, el “YemaGate”, cambiaría el rumbo de la escena sin remisión. Como si de una partida de ajedrez se tratase, el jaque al rey por parte de Pxxr Gvng al hasta aquel momento monarca del rap underground en España, N-Y, quedaría marcado como uno de los días cruciales para entender la escena actual.

Desde ese preciso momento, ya no cabía equidistancia ni ambiguedades en la escena. O estabas con el trap o lo odiabas a muerte.

Trappidy, trappidy, trap

A partir de 2015 el fenómeno y la mal utilizada palabra “trap” comienzan a convertirse en un clickbait, y a suscitar la curiosidad de los medios generalistas que ven cómo los principales nombres de la escena “antes conocida como rap” se están colando en los festivales de música más importantes de España: C.Tangana (Sónar 2013, Primavera Sound 2016), Pxxr Gvng (Sónar 2015, Primavera Sound 2016). Este hecho hace el desconocimiento por parte de los medios masivos, crea una confusión general al público no experto y una homogeneización del fenómeno que en nada ayudó (bueno en una cosa sí, ahora los principales artistas sí tenían una exposición mediática) a una escena que devenía cada día más heterogénea.

La era de la creatividad

Expoleados por el éxito de Pxxr Gvng y Cecilio G. entre otros y fruto de la floreciente apertura musical del público, nuevas propuestas empiezan a surgir y poco a poco van nutriendo la escena de variedad y color. Un hecho que será muy importante en el futuro próximo es la aparición de Somadamantina que es posiblemente la primera e incomprendida figura femenina relevante, que surge de este nuevo paradigma musical.

Somadamantina, a pesar de no conseguir un éxito masivo, es clave a la hora de marcar un camino y romper el techo invisible que parecía que había para las mujeres en el género.

Detrás de Kefta Boyz, artistas desconocidos hasta el momento empezaron a emerger y a ganar una fanbase que empezaba a mostrarse receptiva a los sonidos alejados del boom bap, no hacía ascos al reggaetón y aceptaba de buen grado la fusión de esos diversos elementos como, por ejemplo el flamenco. Así fue como figuras como la de Soto A$a o la del también granadino Dellafuente, empezaron a ganar relevancia (cada uno en su medida) entre el público español.

La música urbana y el mainstream

Ante el denostado término rap y el hartazgo del término trap, surge el entente por parte de algunos artistas del concepto ya utilizado en otros países “música urbana”. Básicamente para meter en el mismo cajón de sastre a rap, trap, r&b y reggaetón principalmente, aunque podemos encontrar fusiones y elementos de otros géneros. Esta etiqueta lleva unos años dominando en el mainstream especialmente, aunque en muchos otros contextos también, la manera en cómo se habla de todos estos artistas, aunque entre los más jóvenes ya hay algunos artistas que están renegando de ella.

El rap en la era del trap

Con todo más estabilizado, vimos surgir proyectos puramente raperiles que generaron mucho éxito. Podemos destacar tres de los más paradigmáticos, todos con rasgos comunes como pueden ser el haber logrado construir una carrera musical sólida de manera progresiva, alejados de los grandes sellos y con una exposición mediática muy discreta. El primero y posiblemente más emblemático de estos casos es el del dúo madrileño Natos y Waor.

Con un sonido más cercano a lo que era tendencia en 2010 que al actual, consiguieron hitos históricos en la escena underground (metieron a 11k personas en el Palacio de Vistalegre en la presentación de su último trabajo), que dejaron claro que algo había cambiado en los últimos años. Otros dos referentes del mismo fenómeno son Bejo y, muy especialmente, Rels B. Ambos han visto crecer sus carreras de manera gradual y han sabido ganarse un puesto en la cima con la lección bien aprendida de cómo hacer dinero basando la gestión de su producto a través de YouTube e Instagram.

Trapstars

Yung Beef es, unánimemente, la figura más relevante que ha dado esta etiqueta durante esta era del trap. Sin contar los números de seguimiento ni con la exposición mediática de otros artistas, el granadino ha conseguido que hasta sus más grandes detractores reconozcan el hecho de haberle dado la vuelta al calcetín de la escena urbana. Beefie se ha colado en los festivales más importantes del país, ha actuado en latinoamérica, Europa e incluso llegó a estar invitado al SXSW (aunque la revocación de su visado hizo que nunca llegase a actuar). El andaluz ha protagonizado campañas a nivel mundial de Calvin Klein, ha desfilado en París y ha sido reclamado por algunos de los diseñadores de moda y las marcas más importantes del mundo. Se puede afirmar que Yung Beef ha trascendido por encima de la música.

Otros artistas tampoco han necesitado alejarse de la maldita/bendita etiqueta del trap (si bien estrictamente hablando sería muy discutible utilizar esa misma etiqueta para definirlos). Un ejemplo son Pimp Flaco y Kinder Malo. El dúo de hermanos barceloneses representaron uno de los auges a la popularidad más inesperados de los últimos tiempos. En apenas un año de carrera pasaron del completo anonimato a girar por toda España y Latinoamérica. La clave del éxito de Kinder Malo y Pimp Flaco fue la inteligente fusión con el pop (especialmente de Pimp Flaco), el beef Cecilio & Pimp Flaco vs Pxxr Gvng y el representar una alternativa más fácilmente consumible que estos mismos.

El alicantino Kidd Keo ha sido otro de los ascensos más meteóricos de la escena que no ha necesitado desligarse de la etiqueta trap. La propuesta de Keo se ha basado en el uso indistinto del inglés y el español sobre un sonido que ha ido a caballo entre lo que estaba triunfando en Francia y Bélgica y lo que lo estaba haciendo en USA. Con esa fórmula ha conseguido que el público vea en él, lo más parecido que hay en España a la escena del trap mainstream mundial, pero entendiendo las letras. Keo (1.3 de subscriptores), junto con Rels B (1.2M de subscriptores), pueden presumir de tener unos números en cuanto a plays y followers se refiere, que la mayoría de artistas del pop con el apoyo de multis y campañas de marketing con muchos ceros, soñarían con tener (el éxito que ambos tienen en latinoamérica es un factor clave para entender esas cotas de alcance).

El flamenco y la música urbana

No es ninguna novedad en España fusionar flamenco con rap. La aparición de una amalgama llamada música urbana, no obstante, propició la inclusión a esta mezcla de elementos musicales de trap y reggaetón, cosa que dio el empujón definitivo a esta fórmula para convertirla en un fenómeno. El referente indiscutible de esto ha sido Dellafuente. Cómo Della ha sabido monetizar y hacer de su música una marca, tiene pocos precedente en la música española. Y aunque Dellafuente es un fenómeno más localista que el de muchos de sus compañeros/as de gremio, él ha sabido sumar la inteligente idea de convertir su movimiento en un sentimiento mimético al de los aficionados de cualquier club de fútbol. Como resultado tenemos la consecución de la fanbase más fiel y dedicada de la música urbana en España.

La música urbana y el fenómeno Trap Queen

Como se dijo antes, Somadamantina abrió las puertas a las mujeres en la música urbana, que parecía tener como único referente a Mala Rodríguez (aunque ni de lejos pertenecía al underground). Cuando los medios se desbandaron encima de la palabra trap, el desenlace inmediato fue un contiguo clickbait de trapqueens. Daba absolutamente lo mismo su mensaje, su puesta en escena o sus talentos: para los medios generalistas de 2015-16 todo eran trapqueens, cualquier chica que sobresaliese mínimamente en la escena urbana era inmediatamente catalogada con ese sello y con ello venía su consiguiente interrogatorio sobre la música urbana y el feminismo.

Ms Nina fue posiblemente la primera en ser relevante dentro de esta escena. La artista nacida en Argentina ya era conocida previamente a su carrera musical por ser una de las Internet Artists más respetadas y reconocidas de esta época. Su salto a la música, concretamente al reggaetón, le supuso un ascenso discreto que se tornó en viral cuando protagonizó “Chic”, la canción publicitaria de una app de compraventa de segunda mano. De entonces hasta el momento, Nina ha sabido mantener su carrera musical dentro de un género que apenas cuenta con artistas reconocidos en España.

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La aparición de Zowi en la escena musical urbana, tuvo bastantes paralelismos con el de su amiga Somadamantina. Si bien Zowi tuvo una exposición mayor que su antecesora, ésta fue tan víctima del odio y de la incomprensión como la primera. La andaluza nunca se ha querido autodenominar como una cantante sino más bien como una artista multidisciplinar en los márgenes de la música. No obstante, la música de Zowi no puede ser catalogada para todos los públicos. Un mensaje crudo y explícito, lenguaje propio que le liga directamente con la influencia de Kefta Boyz, un uso extremado del autotune y una la puesta en escena particular, hacen que su incorporación al mainstream a día de hoy se prevea aún complicada.

La joven artista balear Ayesha Chanel supuso un boom en la escena urbana española. Con solo 16 años, Chanel irrumpió con mucha fuerza dentro del floreciente estilo trap. La música de Chanel era pegadiza, con un mensaje que estaba centrado su capacidad para buscarse la vida sola desde pequeña, en el trapicheo, en hacer dinero y resaltar su propia empoderación. El consumo de su producto musical era más fácil si lo comparamos con muchos/as de los que en ese momento se dedicaban a la música trap. Como resultado, se generó un amplio público y un interés enorme alrededor de su persona, cosa que evidentemente trajo a promotores y medios inmediatamente detrás de ella. La carrera de Chanel fue tan fulgurante como corta. De ser una desconocida a ser una de las más demandadas y hacer colaboraciones internacionales con raperos con tanto tirón como el francés Niro. Desafortunadamente, a mediados de 2017, desapareció musicalmente y nada oficial se ha vuelto a saber de ella.

La última en aparecer pero cuyo éxito ha sido inmediato ha sido Nathy Peluso. Sin tener absolutamente nada que ver con el trap (aunque también hubo quien le endosó esa etiqueta), Nathy se ha convertido en una de las artistas más polifacéticas y también más reclamadas del circuito no solo español sino latinoamericano. Nathy empezó a popularizarse con temas puramente rap pero pronto empezó a derivar su música hacia ritmos más latinos y una música más orgánica alejada de los beatmakers con los que comenzó. A día de hoy se puede decir que la argentina es una de las artistas más genuinas y con más tirón del momento.

El año del dancehall

El caso de Bad Gyal es uno de los casos más paradigmáticos del How to make it in Spain.

La historia de Alba Farelo cuenta como esta consigue un éxito totalmente inesperado a partir de la combinación de varios factores. El amateurismo de sus primeros temas junto a la combinación de sonidos con elementos diversos del trap, electrónica, dancehall y reggaetón le abrió las puertas del público ya exento de prejuicios musicales. La demanda por parte de público y escena por bailar y además unido a la necesidad de tener más referentes femeninos sólidos en la música urbana, es otro factor que juega a su favor. Por último y quizá más importante, su actitud. El público detractor de Bad Gyal puede criticar lo que quiera de ella, pero nadie puede decir que no ha tenido una actitud tan magnética como despreocupada y confiante en si misma desde su primer video de Youtube.

España es un país al que le ha costado muchísimo adaptarse y asumir el reggaetón y la música urbana de origen latino, de hecho aún está trabajando para ello. Cuando la sociedad ya estaba empezando a acostumbrarse a ver y escuchar a jóvenes chicas latinas cantando sobre este tipo de sonidos con letras que hablan abierta y explícitamente sobre sexo (con los hombres esto no ha causado nunca tanto revuelo), llega una chica blanca, nacida y criada en Catalunya sin ningún tipo de origen latino y boooom; vuelven a romperse los esquemas de gran parte del público.

Bad Gyal apareció en el sitio y momento adecuado a la escena española. Fue el primer referente en asociar su imagen con los ritmos jamaicanos que al mismo tiempo empiezan a causar furor por todo el mundo.

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Todo este cóctel, sumado a su talento encima del escenario y la gran atracción que ha generado tanto en el público como en las marcas, han posibilitado un ascenso casi sin precedentes que le han llevado desde el anonimato, hasta casi su viralización en poco más de un año. Desde ser una auténtica desconocida a salir en absolutamente todos los medios, girar por toda Europa, México y USA, a estar en todos los festivales musicales relevantes y a que su canción “Jacaranda” fuese nombrada por prestigiosos medios musicales como la mejor canción del 2017 entre otros logros.

Bad Gyal se ha convertido por méritos propios en apenas dos años en la artista española más internacional.

El R&B

Un factor clave que no cabe olvidar es el hecho de como la normalización y asunción del reggaetón y el autotune entre el público, ha posibilitado el hecho de que un género de la música negra cantada como es el r&b, haya podido filtrarse y tener cabida dentro del nuevo mainstream español. La figura más destacable de este fenómeno es Maikel Delacalle. El canario ha conseguido que sus temas que se mueven entre el r&b clásico de los 90’-00’ y el pop latino, tengan un éxito que los precursores de este género no hubiesen ni soñado.

El fenómeno Rosalía

La catalana es otro resultado híbrido entre la formación musical reglada y la “escuela” de la música urbana. Rosalía empieza a dejarse ver para el gran público en “Antes de Morirme” pero ya desde bastante antes, además de haber cantado en pequeños escenarios y hacer colaboraciones con otros artistas más cercanos al flamenco, tenía importantes links con raperos de la escena española y esconde colaboraciones muy desconocidas para su público actual. El fenómeno Rosalía es algo que pocos veían venir pero a la vez es algo muy entendible si nos fijamos en la cantidad de factores positivos que tiene de su parte.

Además de una versatilidad estilística palpable, Rosalía es un imán, tanto para el público, como para los medios, marcas etc. En una época donde “lo latino” es tendencia a nivel mundial, la figura de Rosalía supone un giro más de tuerca respecto de los referentes de este mismo nicho de mercado. Si bien artistas como Ozuna, J.Balvin, Bad Bunny o Cardi B son bailados por todo el mundo y tienen el consenso unánime del público generalista, la española suma a todo esto (además del evidente toque flamenco de su música) una imagen de “sofisticación y refinamiento” que reconforta a los aún reticentes a este fenómeno; que relacionan la música hecha en español como una oda al sexo, el baile y los instintos más básicos. Eso con Rosalía no pasa, podrías llevar a tus conservadores suegros de barrio residencial, educación privada y elevado patrimonio a su concierto y nadie se va iba a sentir incómodo.

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Dejando de lado estos factores, lo que es indudable es que entre su talento, sus últimos singles y su inminente trabajo, Rosalía es para todos, la candidata más firme a convertirse en la artista española más exitosa e internacional del 2019, si es que esto no ha pasado ya en 2018.

El pop urbano

Así como Kefta Boyz han sido pilares cruciales en el cambio de paradigma musical de los últimos años, C.Tangana representa la figura indiscutible e indispensable a la hora de entender el acercamiento de la música urbana al mainstream y viceversa. La era del madrileño en el rap, tanto en solitario como en su grupo Agorazein, ha sido un continuo de ir traspasando fronteras y abriendo puertas para los que venían detrás. Su unión con el productor catalán proveniente de la electrónica Alizzz, ha supuesto un antes y un después para la carrera de Tangana. Podemos considerar que el binomio formado por Pucho y Alizzz es la primera combinación ganadora a la hora de colarse en un sitio que parecía vetado para los artistas de este género. Conjuntamente, han conseguido que hasta a los más desconectados de la música actual, les suene el nombre de Tangana. Y no solo eso, gran parte de culpa del inicio del éxito de Rosalía, recae en los hombros del madrileño y el barcelonés.

Con sus admiradores y sus detractores, nadie puede negar a Antón Álvarez, la lucha continuada que lleva haciendo desde lo más bajo en esta década, tanto para colocarse él, como para abrir las puertas del mainstream y de una vida musical, económicamente digna a toda una escena completa.

El futuro

La palabra mainstream era un tabú dentro del género del rap español a principios de esta década (probablemente ligado al hecho de que se veía como un imposible alcanzar esas cotas), sin embargo hoy en día es el objetivo de muchos de los artistas que se dedican a la música dentro de esta escena. Cada día vemos más cercana la posibilidad de que a todas luces el género urbano represente el grueso de la música que se escuche tanto en radios como en tv ya que en Internet ya es posible decirlo sin miedo. Realidades que ya llevan muchos años viviendo en países cercanos a España como Francia, parece que se aproximan a pasos agigantados. El público más joven ya está consumiendo de forma muy habitual a artistas urbanos españoles, obviamente, sobra decir que no al nivel que se consume a Bad Bunny, Ozuna o J.Balvin, pero los números de estos no dejan de crecer. Por contra, y casi de manera inexplicable, esta situación no se ve reflejada a nivel mediático tradicional (radio y tv) , pero es cuestión de poco tiempo que esto acabe sucediendo.

El fenómeno del trap todo indica que acabará descompuesto y diseccionado dentro la amalgama que supone la música urbana y a su vez también asumido por el pop, aunque no nos atrevemos a matarlo ya que se le ha asesinado tantas veces y tantas otras ha conseguido sobrevivir, que no nos aventuramos a asegurar su olvido. Lo que sí es fácil de prever es el hecho que seguirá habiendo sitio para artistas emergentes que ya son una realidad hoy en día como Lil Moss y su grupo Damed Squad y de que también siempre quedarán artistas que representen a este género y que satisfagan la sed de los puristas.

En un futuro cercano, estamos seguros que algunos artistas de esta escena actual, acabarán siendo estrellas internacionales, como de hecho ya ha conseguido Rosalía, con, entre otros logros, nada menos que 5 nominaciones a los Grammy Latino de este año. Creemos en la evolución y auge de los artistas que hoy en día encabezan y visibilizan esta escena en España y como no, también seguiremos atentos a las sorpresas y nuevos nombres que sin duda también se colarán entre los más relevantes de la escena.

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