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Fuimos a un concierto de High Energy en el Metro de la Ciudad de México

Nos fuimos con los Discolocos y Trans-X a bailar a las venas urbanas de la metrópoli mexicana.

Este artículo fue publicado originalmente en THUMP.

Cualquier habitante de la Ciudad de México, que conoce las venas urbanas del Sistema de Transporte Colectivo Metro, sabe que la estación de Chabacano es una imponente intersección de concreto, entre las líneas 2, 8 y 9, que refleja la distopía disfrazada y caos ordenado bajo el que vivimos. Hace veinticinco años, sus altos techos, escaleras infinitas y multitudes citadinas fueron el escenario perfecto para recrear las escenas de una persecución futurista, en una sociedad retorcida, para la película Total Recall.

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El pasado viernes 6 de diciembre, este hito urbano fue sede de otro suceso bastante peculiar e interesante: un concierto de High Energy con Trans-X y los Discolocos, es decir, el creador del clásico de clásicos "Living on Video" y el colectivo que mantiene vivo y en alto el nombre del High Energy en México. David Dávila ( Discolocos) tuvo la iniciativa de acercarse al Gobierno del Distrito Federal para realizar este evento, convenció a las personas adecuadas de que el género ya es algo mexicano a pesar de ser un ritmo extranjero y ¡listo!

El Hign Energy es una de las cosas más genuinas que se viven en la vida nocturna de la Zona Metropolitana Mexicana. Como fiel amante de la pista de baile, me cuesta trabajo admitir que la única vez que me sentí incapaz e intimidada por los movimientos de alguien más fue durante un concierto de High Energy en Tlalnepantla, Estado de México. Toda la pista estaba llena de verdaderos amantes del movimiento glamuroso que acompaña las coreografías colectivas; mis movimientos espasmódicos no tenían lugar alguno ahí.

La realización de un evento de esta naturaleza, en un espacio público de este tipo, es verdaderamente una joya en la historia de la electrónica mexicana. Pascal Languirand tomando como escenario una zona de guerra metropolitana, a hora pico, para convertirla en una pista de baile que sirve como escape momentáneo a los transeúntes del lugar, es algo que no pasa todos los días. Definitivamente se trata de una actividad que debería permear otros círculos de la música electrónica mexicana, en todos sus niveles.

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A continuación, la tarde de baile en los testigos visuales de Carlos Álvarez Montero:

Este artículo fue publicado el 7 de diciembre del 2015.