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¿Hace falta desnudarse para defender a los animales?

El problema de abusar de las mujeres como reclamo publicitario nos pasa factura ahora a todas cada vez que alguien tiene la muy legítima idea de usar su cuerpo como le plazca.

Tetas bien puestas o caídas, culito respingón o culocarpeta, flacidez o 'six-pack', celulitis, calvicie, estrías, penes torcidos... Es tan rica la orografía humana como personas de nuestra especie hay en el planeta, y sin embargo, los desnudos siguen provocando división en las familias, tensión en las comidas de empresa y peleas con amigos de toda la vida en redes sociales. ¿Qué tendrán los desnudos en el movimiento animalista que tantas pasiones levantan?

El debate vuelve a estar servido ya que el pasado lunes, se lanzó en varios países de Latinoamérica y en España la nueva campaña de AnimaNaturalis 'Viste tu propia piel'. Esta campaña anima a la gente a descargar el cartel con el mensaje "Viste tu propia piel. Los animales necesitan la suya" y a posar desnudos con él. Ya está obteniendo resultados inmediatos: personas anónimas que están sumándose por todo el mundo, detractores de las imágenes mostradas porque tienen algún problema con los desnudos y voces en contra del aparente machismo de esta publicidad.

Hablamos con su directora en España, Aída Gascón, para que nos explique en qué consiste esta acción a nivel internacional: "La idea era buscar una manera de que todo el mundo que quisiera pudiera participar desde su casa en una campaña que pretende llamar la atención acerca de un problema que habitualmente nunca ve la luz: lo que hay detrás de las pieles y el cuero animal". Esta campaña culminará con el acto que realizan todos los años en Barcelona en diciembre, donde decenas de activistas, en pelota picada, se pintan el cuerpo de rojo mientras aguantan lluvia, frío y miradas morbosas para denunciar la situación extrema a la que son sometidos millones de animales en todo el mundo por su piel.

"Hemos rescatado un lema histórico en la lucha contra la industria de las pieles: 'mejor desnudas que con pieles' pero lo hemos ampliado a los hombres, porque también ellos llevan pieles a veces sin saberlo, y por supuesto cuero". Gascón responde así a la polémica suscitada por su imagen principal de la campaña, donde posan once mujeres que se comprometieron a atender a las sesiones de estudio. Según la directora, solo se presentó un hombre a estas sesiones y también se publicarán todas las fotos de la gente que está mostrando su adhesión a la causa.

En redes sociales, los comentarios pivotan sobre un tema principal: ¿es necesario sacar mujeres desnudas para reivindicar la igualdad animal? Podríamos decir que las humanas que comentan que es degradante quedarnos en nuestra piel como animales que somos, es que no entienden el problema que tienen los otros animales en las granjas industriales y la solidaridad que radica en renunciar un rato a la ropa para denunciar su situación, pero veo que esos comentarios son de mujeres que ya luchan por la liberación animal. Así que no es que no entiendan el problema de fondo, es que no comparten las formas. Activistas comentan: "Esto es lo más burdo, machista, patético, racista, donde no solo se cosifica a los animales, si no que ahora también se hace con las mujeres". ¿Alguien le ha preguntado a alguna de estas activistas que posan desnudas si se está cosificando a sí misma? Desde VICE hablamos con Alba Centelles, una activista vegana de 26 años que ha participado en la campaña. Alba afirma que es "consciente de las críticas (que nada me sorprenden), no me siento cosificada para nada, en todo caso me cosifican, pero eso ya no es problema mío. Los desnudos siempre son polémicos, por desgracia... o por suerte, oye, ni que sea para que se hable de nosotras y nos saquen en más portadas ya sirven de algo".

Catia Faria, filósofa investigadora de la universidad Pompeu Fabra experta en temas de feminismo y liberación animal, cree que, si bien el caso de "Sin Piel" es "uno de los pocos casos donde el desnudo está justificado", apunta que la campaña podría haber sido aún más acertada con su público en caso de "utilizar hombres, idealmente en mayor proporción que mujeres, incorporando diversidad de cuerpos de modo a no reproducir estereotipos de belleza dañinos; y finalmente, evitando la erotización. La analogía entre la piel humana y la piel no humana funciona perfectamente sin necesidad de ello".

Teniendo en cuenta las opiniones emitidas, creo que es muy diferente, como ya hemos visto en otras ocasiones, emular una situación discriminatoria para denunciarla que seguir perpetuando valores discriminatorios en campañas que hablan de otros temas. Es decir, si los animales son utilizados y cosificados en nuestra sociedad, ¿no es lógico que una ONG que lucha por sus derechos orqueste una campaña denunciando el uso y la cosificación mediante una representación? Son performances por los derechos de un colectivo vulnerable, el más vulnerable que hay en estos momentos en el planeta; si mujeres y hombres acceden libremente a mostrar sus cuerpos serranos por la causa, ¿de verdad hay que armar tanto escándalo por ello? Y, teniendo en cuenta las formas, ¿no podríamos cuidar un poco más la imagen de los carteles para que estos sean más inclusivos?

Otra campaña en la que tiene mucha lógica quedarse desnudo es la imitación de las bandejas de carne de los supermercados de Igualdad Animal, repitiendo una performance que invitaba a la reflexión del consumo de animales. ¿Verdad que no tendría sentido ver a un activista con traje de chaqueta embutido en una bandeja de plástico?

Se trata de despertar la empatía de la gente y de los medios de comunicación que, como sabemos, tienen mucho material diario y a las organizaciones les cuesta hacerse un hueco para mover sus mensajes. Pero, para ello, hemos de ser muy cuidadosas e hilar muy fino ya que no es la primera vez que campañas pro derechos animales sufren la censura por parte de grupos reducidos de nuestra sociedad. El mes pasado, el colectivo VeganFest tuvo que retirar por presiones la campaña que montaron denunciando frases discriminatorias como "todas las tías son unas zorras" o "todos los tíos son unos cerdos", porque la gente no entendía que para denunciar una frase hace falta mencionarla. O lo que es lo mismo, para entender que la piel es de los animales hace falta reconocer que nosotras también somos animales y mostrarnos tal y como vinimos al mundo, con nuestras estrías, nuestra flacidez y nuestros pelos. Quizá mejor en esa actitud carente de erotismo, como nos recuerda la doctoranda Catia Faria.

La misma censura sufrió por parte de "Plataforma Anti Patriarcado" el calendario "Animal Empathy Project" en el que gente de todo tipo, niños incluidos, emulaban situaciones de opresión cotidianas para los animales. La foto que despertó la cólera de las feministas fue la que se veía a una mujer atropellada.

Si volvemos a nuestros orígenes y entendemos que salimos desnudos de nuestra madre como mamíferos que somos, ¿por qué habrían de representar este calendario con bufandas, abrigos o chaquetas? La ropa nos diferencia del resto de animales porque, entre otras cosas, no tenemos su suave pelaje para abrigarnos, pero también la utilizamos para diferenciarnos socialmente, para establecer un determinado estatus o reivindicar un modo de vida. La Federación Naturista Internacional defiende que estar desnudos es "una forma de vida en armonía con la naturaleza. Se expresa mediante el nudismo en comunidad, asociado al respeto por uno mismo, por las opiniones de los demás y por el medio ambiente".

Sin embargo, entiendo que la fama en este caso nos precede. Ya la organización estadounidense PETA ha dado de sí el desnudo de los voluntarios en situaciones que eran del todo gratuitas. En nuestro país fue célebre la celebración de la carrera previa a los sanfermines de gente corriendo en pelotas. ¿Era útil en este caso? No lo creo. Salían en prensa para quedar como unos motivados que vienen de fuera (la mayoría eran extranjeros) para reírse de nuestras costumbres, aunque esa sacrosanta costumbre sea la de hacer morir a un toro ahogado en su propio vómito de sangre. Tampoco se entiende la estrategia de las "chicas-lechuga" repartiendo información sobre la dieta vegetariana. Vamos, sí se entiende, pero no se justifica. Para hablar de vegetarianismo no es necesario estar cubiertas por una hoja de parra porque las veganas no vamos por la vida vestidas así a comer una hamburguesa vegana o a cenar con nuestros tíos en Navidad.

Porque el problema de abusar de las mujeres como reclamo publicitario nos pasa factura ahora a todas cada vez que alguien tiene la muy legítima idea de usar su cuerpo como le plazca.

Me pregunto si llegará un momento en el que pongamos el foco en esos millones de víctimas que no tienen poder para defenderse sumando proyectos y encontrando el denominador común a todas nuestras luchas. Las diferencias nos enriquecen cuando son expresadas de forma constructiva, mientras que el troleo, el puritanismo y la ceguera de especie, nos mantiene en esa incómoda posición de ser juez y parte en un mundo que necesita más empatía y más culos al aire.