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Los Juegos Olímpicos dejan varias instantáneas para la posteridad. Los puños alzados de Tommie Smith y John Carlos en México 1968, la victoria de un Abebe Bikila descalzo en la maratón de Roma 1960 o el 10 de Nadia Comaneci en Montreal 1976 son algunos ejemplos.
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En Río ya hemos visto como Michael Phelps amplia su leyenda, como Katie Ledecky se convierte en la reina de la piscina y como las chicas tiran del carro de la delegación española. La entrega de medallas de rugby a 7 femenino, sin embargo, centró la atención de todos los medios y no fue precisamente por ver a Australia recoger la medalla de oro.
En un momento de la celebración, la voluntaria Marjorie Enya superó la vergüenza de estar delante de decenas de cámaras y cogió el micrófono para pronunciar un emotivo discurso y pedir matrimonio a su pareja, Isadora Cerullo.
Cerullo es jugadora del equipo de rugby a 7 de Brasil y no pudo hacer otra cosa que mirar, sin creérselo demasiado aún, a Enya mientras esta le pedía que se casara con ella. En este punto todas las cámaras ya estaban rodeando la pareja y todos debieron pensar que tenían la imagen del día cuando Isadora dijo que sí y se pusieron los anillos.
En Brasil el matrimonio entre personas del mismo sexo está oficialmente aceptado desde 2014, y aunque anteriormente habían habido excepciones en algunas partes del país, las relaciones homosexuales aún tienen que normalizarse en el imaginario colectivo brasileño.
Seguro que la imagen de Enya y Cerullo ayuda.



