Un hombre a la salida del metro consulta su celular Android.
Un hombre con dos teléfonos móviles en la capital norcoreana.
Dos mujeres norcoreanas consultan el teléfono móvil en Pyiongyang.
Una esposa y un novio norcoreanos posan junto a un dálmata en el zoo de Pyongyang
Y a pesar de la existencia de sanciones internacionales diseñados para prevenir a Corea del Norte de importar bienes de lujo, Petersen-Clausen asegura que no parece existir escasez alguna de artículos caros para deleite y expansión de los donju. De hecho, asegura haber visto montones de flamantes Audi A6 recién estrenados por las calles de la capital, además de una amplia gama de televisiones de pantalla plana y de bolsos de mano en los grandes almacenes de Pyongyang.En imágenes: vivir en Corea del Norte quizás no sea tan terrible como lo pintan. Ver aquí.
Arriba: Una mujer recibe una clase de equitación en el Club de Equitación Mirim, en Pyongyang. Abajo: Una joven y estilizada pareja en Pyongyang
Una mujer camina cerca del Taedongmun Park de Pyongyang.
Una hombre que sostiene una bolsa de mano de cuero se apea de un taxi cerca del puente Okryu, en Pyongyang.
Dos estudiantes universitarios observan una imagen tomada con una cámara digital de última generación.
Dos estudiantes miran la pantalla de una computadora en el interior del Centro para la Ciencia y la Tecnología de Pyongyang.
Un hombre que lleva unos auriculares sin cables pedalea frente al Gran Teatro Oriental de Pyongyang.
Hasta hace poco era raro encontrarse con individuos bien alimentados, como este caballero, que intenta detener un taxi en las calles de Corea del Norte.
Una norcoreana es acompañada hasta su tren a China por otra mujer norcoreana en la estación de ferrocarril de Pyongyang.
Snacks a la venta en una de las plataformas de la estación de ferrocarriles de Pyongyang.