Estado Islámico

Al-Shishani tenía tanto poder en Estado Islámico que su relevo no será fácil

De origen checheno y considerado como máximo comandante militar de Estado Islámico, murió esta semana según la agencia de noticias del grupo terrorista. Árabes y caucásicos se disputan el control del "Ministerio de la Guerra".
15.7.16
Captura de pantalla vía Youtube

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Abu Omar al-Shishani, a quien el Pentágono se había referido como al "ministro de Guerra", cayó en combate durante un enfrentamiento registrado en la ciudad iraquí de Shirqat, al sur de Mosul. Así lo manifestó el miércoles la agencia de noticias Amaq que apoya a los terroristas yihadistas.

El Pentágono ya informó durante el pasado mes de marzo que Al-Shishani habría sido probablemente liquidado en un bombardeo orquestado por Estados Unidos en Siria. Sin embargo, hasta la fecha ningún miembro de la organización yihadista había confirmado la noticia de su muerte.

De momento no se ha podido contrastar de forma independiente las informaciones difundidas por la agencia de noticias Amaq, que es la agencia a la que Estado Islámico acude habitualmente para emitir sus comunicados. Amaq habría desmentido en marzo las informaciones difundidas por el Pentágono.

Tras el anuncio de Amaq varios seguidores de Estado Islámico han expresado a través de las redes sociales su admiración y sus condolencias por la pérdida del líder. De hecho, han circulado varias imágenes del combatiente yihadista de barba pelirroja y ha habido quien ha prometido que su muerte será vengada con una ofensiva desplegada en su honor.

Las autoridades del Pentágono han comunicado que estaban al corriente de las informaciones que están circulando, pero que no están en disposición ni de corroborarlas ni de desmentirlas.

Hisham al-Hashimi, un experto en seguridad radicado en Bagdad que trabaja como asesor del gobierno iraquí ha asegurado que una fuente en Shirqat habría confirmado que Al-Shishani habría sido asesinado junto a otros combatientes yihadistas.

Las fuerzas iraquíes siguen avanzando rumbo a Mosul, la última gran ciudad que sigue en manos de los terroristas yihadistas. Las tropas iraquíes han cercado en su totalidad la población de Shirqat, situada 250 kilómetros al norte de Bagdad, y la semana pasada arrebataron de manos de los combatientes yihadistas una importante base aérea. Se espera que esta pueda ser utilizada durante el avance definitivo hacia Mosul, que ya solo queda a 60 kilómetros.

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Informaciones contradictorias

Por su parte, el activista radicado en Londres Rami Abdelraham, responsable del Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, ha nformado que Al-Shishani habría sido herido de gravedad en marzo y que murió pocas horas después en su residencia del campo, al este de Raqqa.

"Me lo confirmó el médico que fue a verle", quien sigue de cerca todo lo que sucede en Siria gracias a los valiosos contactos que tiene sobre el terreno. Según Abdelrahman, Estado Islámico habría retrasado el anuncio de su muerte para ganar tiempo para elegir a su sucesor, ha declarado el activista a la agencia Reuters.

Shishani, al que también se conocía como a Omar el Checheno era uno de los terroristas yihadistas más buscados por Estados Unidos, que llegó a ofrece una recompensa de 5 millones de dólares por información valiosa que consiguiera ayudar a deshacerse de la presencia del yihadista en el campo de batalla.

Al-Shishani nació en Georgia en 1986 cuando la pequeña república era todavía parte de la Unión Soviética. De Al-Shishani se aseguraba que habría sido uno de los más fieles confidentes de Abu Bakr al-Baghdadi, el fundador y máximo responsable de la organización terrorista, quien le habría tenido en muy elevada consideración.

Shishani llegó a luchar en su día junto a los rebeldes chechenos, una lucha que abandonó para incorporarse al ejército georgiano en 2006. Entonces batalló contra las tropas rusas. Lo hizo hasta que fue relegado por razones médicas. Al menos así lo relatan las informaciones de las autoridades estadounidenses.

Al-Shishani fue detenido en 2010 por posesión de armas y se pasó más de un año en prisión. A su salida abandonó Georgia y en 2012 puso rumbo a Estambul primero y a Siria después.

Aquel mismo año, en 2012, decidió incorporarse a las filas de Estado Islámico y entonces le dedicó su juramento de fidelidad a al-Baghdadi. El departamento de Estado de la administración Obama proclamó en su día que Al-Shishani había sido identificado como el comandante militar de Estado Islámico en un vídeo distribuido por la organización terrorista en 2014.

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Freno al reclutamiento

Shishani fue uno de los pocos líderes islamistas que contaba con un bagaje militar profesional. En su día llegó a tener a varios centenares de combatientes rusos a sus órdenes, en su mayoría procedentes de las repúblicas ex soviéticas. Fue entonces, durante una batalla que enfrentó a sus guerrilleros yihadistas contra las tropas del dictador sirio Bashar al-Assad librada en 2013 en el norte de Siria, cuando su nombre adquirió la prominencia que le acompañaría hasta morir.

Una de las mayores victorias militares de los combatientes yihadistas de habla rusa consistió en la captura de la base aérea de Menagh, que desde entonces ha cedido su control a las fuerzas regionales kurdas de la zona. Luego le seguiría su expansión por amplias franjas de territorios sirios, sumidos en el caos de la guerra civil.

El analista Hashimi ha declarado todavía no se sabe quién reemplazará a Al-Shishani al frente de Estado Islámico, pero que sospecha que se trataría de alguien de un bagaje étnico similar.

"El relevo tendrá que ser checheno, puesto que existía un acuerdo entre Estado Islámico y el ejército de los Muyahidines y Ansar de que su vacante solo podía cubrirla un checheno", asegura Hashimi, en alusión al otro grupo de combatientes yihadistas sirios en que se dividió la lucha radical cuando Al-Shishani juró fidelidad a Baghdadi.

De acuerdo con las imágenes que circulan en la red, las señales verticales erigidas en las zonas controladas por Estado Islámico son a menudo escritas en tres idiomas —árabe, inglés y ruso — una buena muestra de la importancia que tendrían los rusohablantes.

Se trata en muchos casos de guerrilleros que habrían sido influenciados por las insurgencias islamistas en Rusia y que habrían sido desterrados de su país de origen bajo operaciones de represión orquestadas por las fuerzas de seguridad rusas. Los guerrilleros yihadistas rusos se han hecho con un lugar en Estado Islámico gracias a sus aptitudes militares y a su talante implacable.

En junio, un oficial ruso dijo que hay alrededor de unos 10.000 guerrilleros yihadistas luchando en Oriente Medio son de origen ex soviético.

Las tropas de Shishani fueron aumentando hasta alcanzar los 1.000 efectivos hacia finales de 2013, tal y como informó en su día el gobierno de Estados Unidos, más o menos al mismo tiempo en que puso precio a la cabeza del líder yihadista.

Shishani también habría jugado un papel desencadenante en el cerco y la conquista de la ciudad iraquí de Mosul en 2014. Aquella victoria sería la que sembraría el terror y aumentaría la amenaza yihadista radical por todo Oriente Medio.

Los presuntos autores materiales que perpetraron el atentado de Estambul de hace tres semanas estaban vinculados a Estado Islámico y procedían de Rusia de países del Asia Central que fueron soviéticos en su día, como Uzbekistán y Kirguistán, tal y como informaron las autoridades turcas.

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