Marca España

Por qué creo que la pelea entre Letizia y Sofía es completamente falsa

El nuevo intento de la realeza de parecer más humanos, más cercanos a los plebeyos.
4.4.18
Foto de portada vía YouTube

Parece que fue ayer cuando fuimos espectadores de ese desagradable intento de la Casa Real de colarnos cierta humanidad dentro de las paredes que albergan la familia de Su Majestad el Rey a través de una sopa oscura. El invento causó cierto revuelo y sin que nos diéramos cuenta todo ese enjambre de errores (ese intento tan humano de querer ser humano) caló fuerte en la sociedad española y aceptamos a la familia real como una comunidad que, lejos de ser como nosotros, sí que pecaba de ciertas debilidades con las que podíamos empatizar.

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Tres meses después de ese revuelo, aparece como por casualidad —incluso presentado como una “pillada monumental”— un vídeo en el que la Familia Real (se escribe en mayúscula esto, es que uno ya se pierde con el lenguaje de cortesía y los protocolos) parece estar llevando a cabo una reyerta socavada.

En medio de un acto institucional de yo qué sé qué y que no me importa en el que los reyes están como en una iglesia o catedral llena de feligreses con chaquetas de colores y rostros desencajados, la reina Letizia tiene un encontronazo con su suegra, quien quiere hacerse una foto con sus nietas pese a la negativa por parte de la reina, todo esto bajo la atenta y epatada mirada de los hombres de la casa, incapaces de comprender o hacer nada.

En otro minuto del vídeo, la reina emérita besa a una de las princesas (acaso alguien sabe cuál es cuál) para luego ser testigo de como Letizia limpia el rastro de su ósculo. “Una auténtica pelea de gatas”, exclaman algunos. “El eterno conflicto entre la madre y la suegra”, dice un usuario de Twitter con 328 seguidores. “Esta pelea debe esconder algo turbio”, comenta otro en el bar. Sin darse cuenta, todo este conglomerado de comentarios ácidos sobre el suceso están consolidando lo que viene a ser la última tendencia de la monarquía española (ver párrafo primero).

Este vídeo es un producto perfectamente pensado y ejecutado. Después de 500 ensayos, al final hicieron esta obra de teatro con público real

Sí, todo lo que veis en este vídeo es una magistral pantomima interpretada exquisitamente por la realeza. Un mecanismo de humanización que pretende acercar la casta al pueblucho. Como con lo de Kubrick y el hombre ese llegando a la luna, este vídeo es un producto perfectamente pensado y ejecutado. Después de 500 ensayos, al final hicieron esta obra de teatro con público real. Cada movimiento está perfectamente pensado, nadie se sale del guion, la puesta en escena es cristalina pero a la vez proporciona este efecto (por el punto de vista) de cámara oculta.


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Todos podemos sentirnos identificados con este tipo de conflictos familiares, estos pequeños altercados que se suceden con disimulo para no quedar mal. Miradas extrañas durante una cena de cumpleaños. Un “nos vamos ya que luego hay mucho tráfico” lanzado sutilmente en Nochevieja. Son todas esas mierdas que nos pasan a todos, los piques entre hermanos por cosas de herencias que luego emergen cutremente en los eventos familiares. Piques cuya gracia es, precisamente, que pese a su camuflaje, todo el mundo se da cuenta de ellos.

Al final resulta que la familia real es como la de todos esos plebeyos que pagan impuestos y se emborrachan los fines de semana para poder soportar un trabajo horrible

Es por eso que todo este país se ha dado cuenta de la pelea de mujeres en la casa real y por eso todo el mundo identifica el conflicto, porque todo es como en casa, el referente está tan cerca que quema. Pues sí, al final resulta que la familia real es como la de todos esos plebeyos que pagan impuestos y se emborrachan los fines de semana para poder soportar un trabajo horrible que, aparte de pocos ingresos, solo genera una tristeza existencial imposible de apaciguar. La familia real es como nosotros. Como Emilia y Carlota discutiendo en la cena de Navidad, exactamente igual. O eso es lo que se supone que debemos pensar.