Illustration by Vivian Shih

Magia sexual: cómo lanzar hechizos con tus orgasmos

Desde tiempos inmemoriales, las brujas han utilizado su energía sexual para hacer magia. Hablamos con algunas brujas de la era moderna acerca de su práctica.

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21 Diciembre 2016, 7:40am

Illustration by Vivian Shih

Cuando preguntan a Kristen Korvette cómo consiguió publicar su primer libro, normalmente responde con un tópico predecible: consiguió su sueño mediante una combinación de trabajo duro y suerte. En privado, sin embargo, atribuye su éxito a masturbarse a la luz de la luna llena.

Korvette, editora de Slutist y profesora de la clase "El legado de la bruja" en la New School, practica la magia empleando la energía sexual (con frecuencia, los orgasmos) para su manifestación. "Casualmente había luna llena la noche que envié mi propuesta, así que me puse a realizar mi práctica habitual", que consiste en "escuchar mi música erótica favorita (que siempre es glam metal, sobre todo Mötley Crüe), encender una vela tallada de modo que simbolice mi objetivo y desenfundar mi dildo de cristal para consumar el hechizo. Exactamente un mes después, con luna llena, recibí la noticia de que querían que firmara el contrato", afirma.

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Dada la preponderancia de los hechizos de amor y de las brujas "malvadas aunque seductoras" en la cultura popular, es comprensible que la magia sexual se malinterprete con tanta frecuencia. Pero según quienes practican la magia erótica, no es más que otra forma de manifestación mágica. "Tienes una intención y utilizas los orgasmos o el sexo como herramienta para conseguir esa intención en particular", explica Cat Cabral, sacerdotisa Wicca que dirigió la tienda de ocultismo Enchantments del East Village durante más de una década. Bri Luna, propietaria de The Hood Witch, está de acuerdo con esta definición. "No estamos hablando de cómo ser sexy o mejorar la libido. Lo que hacemos es manifestar la magia, utilizar la energía sexual para obtener resultados muy reales", indica. "La energía sexual es solo energía. Es neutral".

Vale, puede que sea neutral, pero también es extremadamente poderosa. "Con la magia sexual, todo lo que necesitas es llegar al orgasmo y podrás cambiar tu mundo", escribe Damon Brand en Adventures in Sex Magick (Aventuras en la magia sexual).

Con la magia sexual, todo lo que necesitas es llegar al orgasmo y podrás cambiar tu mundo

La historia de la magia sexual en su conjunto es tan amplia como elusiva y a menudo resulta difícil obtener pruebas materiales sobre su existencia. Según el libro Sex and the Supernatural (El sexo y lo sobrenatural), de Benjamin Walker, la magia sexual y el misticismo erótico se empezaron a practicar en Asia Central. Se dice que los habitantes de una zona en particular conocida como Urgyan ―un "reino semi-mítico que luchaba por los derechos de los tibetanos"― empleaban ritos que incluían el tantra, la acumulación de energía sexual y los orgasmos. "Era un lugar bastante famoso según las Crónicas Hundi, donde el intercambio sexual se consideraba como algo no solamente reproductivo... sino que también se empleaba para adquirir poder mágico", escribe Walker.

La magia sexual mediante el tantra se remonta a mediados del primer milenio. La diversidad de las prácticas tántricas dificulta la localización de su origen exacto, aunque el primer testimonio del tantra es con toda probabilidad la tradición Śaiva Mantramārga del siglo V. Aunque en la actualidad el tantra con frecuencia se ha vinculado a los talleres sexuales new age y a Sting, también gira en torno al aprovechamiento del poder e incluso al hecho de lograr la iluminación, según el libro Esencia del Vajrayana: practica del tantra del yoga supremo del mandala corporal de Heruka, de Geshe Kelsang Gyatso. Por desgracia, muchos textos tántricos antiguos fueron destruidos durante las Cruzadas. Los Gnósticos, una colección de religiones y sectas antiguas que podían encontrarse en varias regiones que abarcaban desde Oriente Medio hasta China, también realizaban rituales de magia sexual, como por ejemplo rituales de sangre y mantras para invocar la energía sexual.

Foto por Gary Parker vía Stocksy

El más famoso practicante de magia sexual en la historia reciente es Aleister Crowley, un famoso ocultista británico del siglo XIX que consideraba el sexo como "el poder mágico supremo". Miembro destacado de la sociedad secreta Ordo Templi Orientis, que emplea con mucha frecuencia rituales sexuales en sus ceremonias de iniciación, llegó a escribir varios libros sobre el uso de la magia erótica. Sus teorías eran extremas, igual que su deseo de experimentar con nuevas formas de magia sexual. En Sex and the Supernatural (El sexo y lo sobrenatural), Walker escribe: "Buscando ampliar sus experiencias tántricas, Crowley buscaba mujeres de toda clase: mujeres deformes, enanas, jorobadas y, tal y como él exponía con su característica falta de tacto, 'engendros de todo tipo'".

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Las brujas contemporáneas rechazan gran parte de su obra. "Era completamente racista, sexista y simplemente muy extraño", dice Luna. "Creo que gran parte de su obra, tal y como él la creó, era muy egoísta y transmitía muy pocas vibraciones, era muy demoníaca en el sentido de que trabajas con cosas que, si no tienes de idea de qué cojones estás haciendo, puedes joderte pero bien. Yo jamás me he sentido impulsada a seguir estudiándole en profundidad".

Los usuarios de la magia sexual moderna cuentan con montones de prácticas históricas y culturales en las que inspirarse y muchas de ellas hacen hincapié en la importancia de encontrar lo que más se ajuste a cada uno. En algunas cosas, la magia sexual se parece a cualquier otra forma de trabajo con energía: se sirve de las energías y a menudo quien la practica explota su propia energía espiritual para sanarse. La única diferencia es que la energía que se aprovecha en este caso es la que se libera durante el orgasmo. "El primer paso es tener un objetivo y una intención claros con respecto a lo que deseas", afirma Luna. "Para mí, cuando mejor funciona la magia sexual es cuando la intención tiene que ver con el sexo, el amor, la confianza, el poder o la fuerza".

"No. 'Necesito un coche nuevo, voy a masturbarme' es demasiado estúpido", afirma Cabral."

Otras técnicas implican repetir mantras durante el orgasmo, centrarse en los sellos (un símbolo mágico) para ayudar a enfocar la energía e invocar a determinadas deidades. Hathor, Isis y Afrodita son diosas a las que se invoca con frecuencia, pero puedes usar la deidad que más te atraiga, ya que la magia sexual es algo totalmente personalizado e intuitivo. "Creo que es preciso que cada uno encuentre deidades, seres mitológicos o arquetipos con los que se sienta identificado. Para algunas personas eso significa quedarse dentro de su propia herencia o cultura", explica Cabral. "Personalmente, a mí me gusta trabajar con Venus o Afrodita. La intuición", añade, "es lo más importante".

De hecho, la mayoría de brujas dirán que la magia sexual es una de las prácticas más intuitivas que existen. "Llegué hasta la magia sexual de forma bastante intuitiva", recuerda Korvette. "Cuando era niña, mi madre me enseñó el poder de la manifestación, pero de una forma como 'para todos los públicos', por supuesto. De algún modo hice la conexión entre eso y el auto-placer cuando lo descubrí y me di cuenta de que podía empelarlo de una forma más poderosa y productiva".

La sangre es vida, especialmente la sangre menstrual. Nutre la vida, sirve para engendrar humanos

Otro componente de la magia sexual quizá algo menos intuitivo implica el uso de fluidos corporales. Un ejemplo muy temprano de ello es Abbe Guibourg, un ocultista católico romano procedente de Francia conocido como "sacerdote renegado", que en 1683 realizó una Misa Negra, una perversión de la ceremonia católica tradicional. Tales ceremonias incluyen la figura de la monja orinando dentro de un cáliz, a menudo como demostración de oposición a las estrictas creencias católicas. La sangre menstrual es otro líquido útil en la magia sexual y, según Luna, existe una larga tradición folclórica de mujeres poniendo sangre menstrual en café, té o salsa de tomate para la pasta (¡porque es fácil de ocultar!), a menudo para hechizos de unión, para provocar atracción sexual, como en la tradición Hoodoo. Algunos practicantes también hacen hechizos con un preparado a base de semen mezclado con sangre menstrual, que se considera muy poderoso. La mezcla normalmente se obtiene y se coloca en un cáliz, o se transmite mediante besos después del sexo oral en un ritual que "sella" la magia realizada o sirve para crear cualquier manifestación que desee el protagonista (una vez más, los objetivos de la magia sexual no tienen por qué estar relacionados con el sexo), de acuerdo con Brand.

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"La sangre es vida, especialmente la sangre menstrual. Nutre la vida, sirve para engendrar humanos" dice Luna. Y añade que los fluidos corporales pueden usarse para "vestir" velas y talismanes; es decir, recubrir una vela ―a menudo tallada con un sello― con una sustancia cuyas propiedades se cree que ayudan a conseguir tu objetivo. (Si vas a trabajar con fluidos corporales, por favor, ten en cuenta los riesgos para la salud. Alimentar con y comer fluidos corporales conlleva los mismos peligros que el sexo oral, así que hazte pruebas médicas, coméntalo con tus parejas de antemano e infórmate bien sobre los peligros. "Estás jugando con la voluntad y la salud de otra persona. Puedes transmitir enfermedades y todo tipo de cosas asquerosas", advierte Luna).

En general, cuando se practica con una pareja, la comunicación es muy importante. Luna afirma que deberíais o bien trabajar completamente juntos, u ocultar completamente a tu pareja el hecho de que estás manifestando magia durante vuestro intercambio sexual. "O bien ellos saben lo que estás haciendo o no deberían saber absolutamente nada, porque cualquier persona que más o menos lo sepa pero no le acabe de molar del todo podría joder todo el flujo de energía", explica. "Así que el otro o bien no sabe absolutamente nada o lo sabe y se va a centrar también en esa energía, lo que hace el hechizo mucho más poderoso si os vais a correr a la vez".

Incluso quienes no están interesados o son escépticos con respecto a prácticas como la magia pueden acreditar la intimidad y la intensidad de correrse al mismo tiempo. "Con una pareja, se convierte en algo muy emocionante cuando puedes confiar en alguien y los dos podéis trabajar juntos. Ya sabes, miraros los dos a los ojos, quizá ralentizando la llegada del orgasmo, respirando juntos", dice Cabral.

Para muchos de los que practican la magia, sin embargo, el hecho de que la magia sexual pueda practicarse en solitario es uno de sus principales inconvenientes. "Aunque he experimentado la magia sexual en pareja, creo que los hechizos que hago en solitario me han funcionado mejor hasta la fecha", indica Korvette. En un mundo que tradicionalmente ha castigado a las mujeres por disfrutar libremente tanto del sexo como de la magia, combinar ambas cosas puede hacerte sentir revolucionaria. Y que la cosa dependa únicamente de una misma intensifica esa sensación.

"La brujería en sí misma es muy empoderadora para las mujeres. Sabes que todo tu poder está innatamente dentro de ti misma", explica Luna. "Uno de los aspectos más poderosos que puede poseer una mujer es ser dueña de su sexualidad, no tener miedo de ese poder y no tener miedo de usar ese poder".