Andrea Marsiletti

Un día con el mayor fan europeo de Kim Jong-un

Con el permiso de Alejandro Cao de Benós.

por Mattia Salvia; fotografías de Stefano Santangelo
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18 Septiembre 2018, 3:30am

Andrea Marsiletti

Este artículo se publicó originalmente en VICE Italia

Lo primero que ha hecho Andrea Marsiletti al llegar a su despacho de Parma, en el norte de Italia, es poner lo que parece inofensiva música ambiental. O al menos eso era lo que yo creía. "Esto es lo que se reproduce en los altavoces en las calles de Pionyang todas las mañanas a las seis", dice Marsiletti.

Marsiletti fue a la capital norcoreana en 2016 como jefe de la delegación italiana invitada a una conferencia internacional sobre el Juche, la ideología soberanista desarrollada por el primer "Líder Supremo", Kim Il-sung. En la conferencia, habló frente a varios altos funcionarios de gobierno, cenó con el segundo al mando de Kim Jong-un y recibió la insignia oficial de lealtad al régimen.

"Soy una de las tres personas en Italia que tiene una", alardea mientras me las muestra. Las insignias tienen forma de bandera, con los retratos impresos del abuelo de Kim Jong-un, Kim Il-sung, y su padre Kim Jong-il".

Varios recuerdos del último viaje a Corea del Norte de Marsiletti

Los norcoreanos consideran leal a Marsiletti por varias razones. Primero, fundó y administra la página web KimJongUn.it, el principal sitio de información (y porpaganda) de Corea del Norte en italiano. Marsiletti también colabora con la Asociación de Amistad con Corea y con la agencia de prensa estatal, KCNA. A lo largo de los años, se ha convertido en el referente para los italianos que quieren viajar a Corea del Norte, en parte porque ahora es amigo del embajador de Corea del Norte en Italia.

Contacté con Marsiletti hace unos meses, cuando me encontré con una historia que era una especie de versión de la película El Grinch, con la diferencia de que aquí el Grinch es Stalin. Se titulaba Il Natale nell’Italia stalinista (Navidad en la Italia estalinista). La historia era un fragmento de Se Mira, Se Kim, la última novela de Marsiletti, una especie de panfleto propagandístico estalinista disfrazado de historia de amor.

"Muchos simpatizantes de Corea del Norte votan a la derecha extrema; son antiinmigración y proseguridad"

El libro está siendo leído actualmente por la embajada norcoreana, donde están considerando agregar un prefacio escrito por el mismo Kim Jong-un. La trama, como se señala en su portada, va así:

El año es 2021. Mira vive en Parma, en una Italia estanilista. Está prometida con un oficial de la embajada norcoreana llamado Kim. Continúa la crisis política internacional […]. Mientras tanto, en una cena con amigos del colegio, Mira descubre de que un viejo amigo del que estaba enamorada es trotskista. Ella finalmente toma la decisión correcta y es recompensada por Kim Jong-un.

La insignia se otorga a quienes han sido considerados leales al Gobierno norcoreano. Marsiletti es una de las pocas personas en Italia que tiene una

El despacho de Marsiletti es una estancia austera en un edificio gris, junto a la autopista que conduce al norte de Parma. La única decoración es un calendario del Che Guevara y una colección interminable de objetos y recuerdos de Corea del Norte; periódicos del partido, una colección de estampillas, un banderín y un libro con el discurso que dio Kim Jong-un en la fiesta del séptimo congreso del partido.

"Cuando profundicé en la historia del régimen, hace siete u ocho años, empecé a obsesionarme de verdad", dice. "Esto es lo único que leo; no me interesa nada más. Lo que me fascina del socialismo es la forma en que la ideología puede influenciar el comportamiento y dar forma a una sociedad casi de una manera científica. Y desde este punto de vista, Corea del Norte es el último país socialista que queda en el mundo".

Para Marsiletti, la filosofía Juche difiere del marxismo-leninismo —la ideología del Partido Comunista de la Unión Soviética— por su énfasis en la individualidad. Para los marxistas-leninistas, el límite del socialismo real era que hacía del hombre un pequeño engranaje en un sistema político. Esto no es así para la ideología Juche, según la cual el sistema, afirma Marsiletti, hace al hombre el creador de su propio destino. "O al menos esa es la respuesta oficial del Gobierno de Corea del Norte cuando pides una explicación", dice.

Esta “vía norcoreana hacia el socialismo” es lo que resulta tan atractivo para Marsiletti; un sistema basado en respetar las tradiciones del país, el partido regente, el ejército, y los líderes casi como si fueran una sola entidad. Esta es la razón por la que la sociedad norcoreana es tan reglamentada, por la que hay un sistema de unipartidismo y por la que el país admira a los Kims como si fueran prácticamente dioses.

Marsiletti no ve nada de malo en esto. De hecho, para él, es el resto del mundo el que tiene una perspectiva distorsionada. Para él, nuestra fascinación colectiva por Corea del Norte es extraña, cerrada y se manifiesta porque todos estamos intentando juzgar al país basándonos en estándares occidentales de la democracia.


Marsiletti con una copia de su libro

Marsiletti se siente particularmente decepcionado por la izquierda política de Italia. "Yo represento al verdadero socialismo, pero la izquierda aquí quiere algo completamente diferente", me dice. "Han sustituido a Lenin por el Papa, los alambres de púas por traficantes de personas, a los trabajadores por inmigrantes. Por eso muchos simpatizantes de Corea del Norte votan por el partido Lega de derecha extrema; son antiinmigración y proseguridad".

La historia en Se Mira, se Kim, comienza realmente en 1948, después del intento de asesinato del exlíder comunista italiano Palmiro Togliatti. Estalla una revolución e Italia se convierte en un país comunista. A partir de aquí, la trama central está dedicada a defender las acciones del régimen de Corea del Norte, acusar a los comunistas disidentes de traidores e incluso a defender a Pol Pot y a otros regímenes brutales argumentando que sus crímenes deberían ser vistos dentro del contexto de proteger sus respectivas revoluciones.

Marsiletti espera que su libro inspire a sus lectores a hacer su propia investigación a fondo de los varios experimentos de la historia con el socialismo

De todo esto hay muchas escenas que son particularmente problemáticas. Mira, el personaje principal, está en un autobús cuando "dos africanos se suben". "¡Hasta aquí llegó la posibilidad del cierre de fronteras de Italia!", dice, antes de agregar que "los inmigrantes son cobardes que no tienen el coraje de luchar en sus propios países, así que escapan"; que están "atrasados" y que el Gobierno "haría bien en defender las fronteras italianas colocando una cerca eléctrica a lo largo de las costas". Le pregunto a Marsiletti sobre los puntos de vista de Mira. "A lo sumo hay un poco de ironía", dice, después de tratar de evadir la pregunta. "Pero todo lo que escribí refleja mis pensamientos y la verdad de los hechos".

En una escena, Mira entra en una tienda de ropa y compra el turbante típico de los Jemeres Rojos Camboyanos, "rediseñado por un diseñador milanés" como una forma de recordarle a los jóvenes italianos la historia de los comunistas camboyanos. "Es importante que la moda sea funcional para la ideología", Marsiletti dice despreocupado, como si dijera algo obvio.

Varias copias del ‘Pyongyang Times’, el periódico de Corea del Norte para extranjeros, que trajo Marsiletti de su visita al país

Marsiletti espera que su libro inspire a sus lectores a hacer su propia investigación a fondo de los varios experimentos de la historia con el socialismo. Por eso, dice, dedica tanto espacio a líderes controvertidos como Pol Pot y su "versión excesiva del socialismo".

Esto es muy importante, añade Marsiletti, ahora que el mundo está "cayendo en el olvido", y solo un país permanece leal al socialismo: Corea del Norte. Su admiración al régimen de Kim llega al punto de desear que algunos de los principios de la sociedad de Corea del Norte sean incluso aplicados en Italia.

"Seamos honestos, los países socialistas mantienen el control absoluto sobre su sociedad. Uno puede dar su opinión, pero es el Estado el que decide". Para él, eso es algo positivo. "Y en Corea del Norte, el trabajo es un deber. No encontrarás ni una colilla de cigarrillo en la calles porque hay mucha gente trabajando para mantenerlas limpias. Todos ven a Corea del Norte como un país en dificultades, pero intentemos pensar qué sería de Italia en una situación similar, bajo un embargo de varios años como el de Corea: la economía estallaría de inmediato solo ante el anuncio de sanciones".

Antes de despedirnos, Marsiletti me dice que espera regresar a Pionyang pronto. "Pionyang es hermosa, primero porque está llena de ideología. Uno está en las calles y por todos lados se ven pancartas que repiten las metas del país. Se ven edificios rodeados por banderas rojas con gente trabajando y música patriótica de fondo. Política por todas partes."

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