Drogas

Cómo dejar la marihuana me cambió la vida

Tras la reciente publicación de informes que señalan que un tercio de los fumadores de marihuana han intentado dejarlo sin conseguirlo, hablamos con cuatro personas que sí lo lograron para que nos explicaran cómo mejoraron sus vidas desde entonces.

David Hillier

Foto del 4/20; la mujer fotografiada no ha sido entrevistada en este artículo. Foto: Michael McGurk/Alamy Stock Photo

Para muchos, la marihuana es como el maná de los dioses. Les ayuda a aliviar el dolor, controlar problemas de salud mental, mejorar la creatividad o simplemente a relajarse después del trabajo.

Obviamente, esto no se aplica a todo el mundo, y aunque la hierba no genere la misma adicción física que el alcohol o la benzodiacepina, sí que puede acabar creando un hábito en quien la consume.


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El Informe mundial sobre las drogas de este año ha revelado que el 30 por ciento de los participantes que habían consumido cannabis aseguraron que querían consumir menos para el año próximo, mientras un tercio afirmaron haber intentado dejarlo al menos una vez en su vida.

Se trata, por tanto, de una preocupación bastante generalizada, así que decidí contactar con cuatro exfumadores de maría para que me contaran cómo habían cambiado sus vidas después de dejarlo.

Tom, 34 años

Siempre he creído y confiando en mí mismo y soy una persona extrovertida y activa. Pero cuando fui a la universidad, empecé a fumar maría todos los días y cambié completamente. Pasé de salir todas las noches a prácticamente no moverme de casa. Me quedé hecho un trapo y perdí peso.

El último año de carrera, conocí a una chica que odiaba las drogas de cualquier tipo, así que tenía que fumar hierba sin que ella me viera. Después de la universidad, estuvimos tres años de relación a distancia, por lo que tampoco era muy difícil fumar sin que me viera. Durante esa época fumaba todas las noches.

"Hacía mucho que quería dejarlo y ya ni lo disfrutaba, pero no era capaz de parar el hábito"

Luego nos fuimos a vivir juntos y la cosa se complicó para fumar a escondidas. Aprovechaba cuando se iba a comprar algo para fumarme un porro rápido y luego me duchaba, me cambiaba de camisa y me cepillaba los dientes antes de que llegara. Nunca en mi vida había estado tan limpio.

Mi novia se olió algo y me dijo que si no dejaba la hierba, me dejaría ella a mí. La verdad es que fue un alivio, porque hacía mucho que quería dejarlo y ya ni lo disfrutaba, pero no era capaz de parar el hábito. Ahora estamos felizmente casados, tenemos dos hijos, una casa y creo que todo el mundo considera que la mía es una historia de triunfo. La gente tiene muchas razones para fumar, pero yo, personalmente, creo que la marihuana es fatal para la motivación.

Scout, 29 años

Fumé bastante —además de consumir otras drogas— durante la mayor parte de mi adolescencia. Cuando estaba a punto de cumplir los 19, sufrí un episodio psicótico. Nunca en mi vida he pasado tanto miedo. Veía mensajes en la tele que decían que la policía me estaba buscando por asesinato y cuando me miraba al espejo, solo veía monstruos en el reflejo. Todo lo que comía me sabía amargo, así que dejé de comer. Al final intenté suicidarme.

Me diagnosticaron esquizofrenia, y más tarde me dijeron que tenía trastorno bipolar. Luego optaron por un diagnóstico a medio camino y me dijeron que era esquizoafectiva. En su momento nadie me dijo que la maría podía causar todo eso, así que seguí fumando unos años más, hasta que, a los 20 años, un psiquiatra me preguntó si fumaba cannabis. Cuando le dije que sí, me dijo de inmediato que lo dejara, que aunque podía haber muchos factores que provocaran mi trastorno, la maría tampoco ayudaba en nada, sino al contrario.

"Fumaba para calmarme, pero probablemente lo único que estaba consiguiendo era agravar la situación"

Cuando sufres psicosis, te hacen preguntas sobre cómo te sentías los seis meses anteriores, para intentar encontrar indicios sutiles que apunten a cuando puede aparecer. En mi caso, los dos síntomas principales parecían ser un pánico repentino y ansiedad, y el hecho de que había empezado a estar cada vez más paranoica y aislada.

Fumaba para calmarme, pero probablemente lo único que estaba consiguiendo era agravar la situación. Ahora mi trastorno esquizoafectivo está bajo control y la ansiedad por fin ha desaparecido. Vuelvo a ser dueña de mi vida y estoy embarazada de siete meses. Dudo mucho que la maría contribuyera a mejorar en algo mi situación actual si siguiera fumando.

Clara, 28 años

De los siete años que estuve fumando, tres lo hice a diario. De joven, todo era porros y risas con los amigos. A los 23, lo primero que hacía en cuanto llegaba a casa del trabajo era fumarme medio porro, pasarme media hora pensando que me iba a morir y luego disfrutar del colocón. No salía mucho y no conseguía conciliar el sueño si no fumaba. Me daban tanto miedo las pesadillas que tenía cuando no fumaba que me quedaba despierto hasta que llegaba mi camello solo para evitarlas.

"Si la gente fumara en vez de beber, el mundo sería un lugar mejor. Por desgracia, la hierba no es para mí"

Un ascenso en el trabajo me obligó a estar más despierta, así que dejé de fumar y aquello me cambió la vida. Ya no tardaba hasta la hora de comer en estar despejada. Al salir de trabajar, me iba a nadar en lugar de fumarme un porro. Dormía profundamente y descubrí la alegría de no pasarme media hora al día con paranoia. ¡Empecé a acordarme del cumpleaños de la gente! Creo que habría que legalizar por completo la marihuana. Si la gente fumara en vez de beber, el mundo sería un lugar mejor. Por desgracia, la hierba no es para mí.

Guy, 26 años

Soy muy tímido y siempre he usado la hierba para romper el hielo: siempre me ha resultado más fácil decir “¿Quieres ir a fumar un porro?” que “¿Tomamos un café?”.

Hacia el final del tercer año de carera sufrí unos temblores porque no era capaz de conocer a nadie. Había una chica que me gustaba mucho, pero acababa metiendo la pata y perdía la oportunidad. Me frustraba conmigo mismo por no tener la confianza suficiente, lo que empeoraba mi salud mental. Luego volví a casa de mis padres durante dos años y lo jodí todo bien. Iba saltando de trabajo de mierda en trabajo de mierda y empecé a fumar solo, algo que nunca había hecho.

"La hierba anula mi ambición y mi autoestima, así que estoy mejor sin fumar"

Un día eché la vista atrás y pensé, Hace dos años que he acabado la carrera; ¿qué he hecho desde entonces? Entonces decidí dejar los porros. Así de fácil. En cuestión de dos semanas ya tenía una entrevista para matricularme en otra universidad. Me admitieron, encontré un piso y me mudé. Me apasionaba lo que hacía y, por primera vez en mi vida, me sentía confiado. Notaba cuando las chicas se interesaban en mí, cosa que nunca percibía cuando iba colocado. La hierba me había traído muchos problemas.

Ahora fumo muy de vez en cuando, en alguna fiesta, y me encanta, pero la hierba anula mi ambición y mi autoestima, así que estoy mejor sin fumar.

@dhillierwrites

Este artículo apareció originalmente en VICE UK.

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