Marca España

Las primarias del PP son un espectáculo grotesco

Antes que políticos, parecen extronistas haciendo promo de sus próximos bolos en discotecas de provincias.
3.7.18
Imagen vía Twitter de Soraya Sáenz de Santamaría

En unos meses, las facultades españolas de Ciencias Políticas se llenarán de chavales y chavalas de 18 años que debatirán apasionadamente sobre “lo de Catalunya” —un tema que para entonces ya solo les interesará a ellos y a los grupos de cretinos que se pelean poniendo y quitando lazos y cruces amarillas—, sobre regeneración democrática —cuéntame otra—, los barcos del Mediterráneo y otros tópicos de esa gente que acompaña su @ con hoces y martillos, lazos, y demás parafernalia en Twitter para que todos veamos lo intensitos que son. Pero lo que en sus pequeñas e inocentes mentes jamás imaginaran es que los más afortunados no serán ni Monedero ni Errejón, sino las personas que graban a Soraya Sáenz de Santamaría en el aeropuerto mientras dice que se va a ir a comprar Paracetamol.

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Efectivamente, la política en España es una cosa esperpéntica estés en el lado del espectro en el que estés y dejando al margen ese pequeño e irrelevante hecho de que en el fondo es una pantomima que no sirve para nada y que el pescado está más que vendido.

Pero que eso no nos desanime, lo mejor de cada proceso electoral, desde unas elecciones generales a unas primarias es disfrutar del espectáculo. Porque en esta edad oscura uno tiene que saber convertir el veneno en ambrosía y, si no puede, al menos espatarrarse en la silla, coger una bolsa de Pelotazos y pegarse unas risas.

Lo de Soraya ha sido el último episodio de esta nueva obra del surrealismo político hispánico que es la lucha por el poder dentro del Partido Popular: una obra que empezó con las lágrimas de Feijóo y que acabará con la elección del candidato/a a substituir a Mariano Rajoy mientras la agonía del PP se alarga y patetiza.

Ojalá no acabe nunca porque si hay algo mejor que ver a un político humillado es ver a un político humillarse voluntariamente. Los tres candidatos a la presidencia —Soraya Sáenz de Santamaría, Pablo Casado y Maria Dolores de Cospedal— han optado por una especie de campaña de promoción similar a las de los bolos de verano de extronistas en discotecas de provincias. Todo muy cutre, muy forzado, con eslóganes y tipografías supuestamente jóvenes y cosas supuestamente modernas, pero a la vez con un toque grotesco made in Spain.

Si hay algo mejor que ver a un político humillado es ver a un político humillarse voluntariamente

De entre todo lo que van sacando, lo mejor sin duda son los videoblogs con los que anuncian sus shows. A veces con la peñita buena del PP sobre los lugares a los que van, otros con militantes que “inesperadamente” abren su corazón a uno de los candidatos cuando curiosamente una cámara está grabando y otros con remembers de los días anteriores, el típico "Esta locura pasó ayer en Cocoa Mataró, ¿estáis preparados para lo de hoy Alcoy?" pero adaptado al público pepero.

Al fin y al cabo, las primarias del PP se han convertido en una especie de concurso de popularidad —no pun intended— en el que los tres candidatos hacen el ridículo esperando que los RT y los corazoncitos de Twitter se conviertan en votos.

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De los tres, la más aburrida con diferencia es Cospedal. Habla a la cámara como si la estuviesen apuntado con una pistola y parece incapaz de transmitir emociones humanas.

Reuniones con señores y señoras, charlas muy sentidas y un sinfín de chorradas a las que el político estándar ya nos tiene acostumbrados. Nada nuevo, nada interesante. De hecho, lo más probable es que Cospedal haga campaña simplemente para mantener su dignidad porque las encuestas la sitúan bastante alejada de cualquier posibilidad real de ganar.

Y nada que ver con Pablito Casado. La joven promesa. La eterna promesa. El Guti del PP. Ese tío cuyo mayor mérito hasta la fecha consiste en ser joven y —supongo— relativamente atractivo. Lo mismo que se le suponía a Andrea Levy y a esa generación de jóvenes populares que vinieron a convertirse en la cara de un partido gerontofílico y votado mayoritariamente por personas mayores que se suponía que quería abrirse a las nuevas generaciones. De hecho, "los jóvenes" son el principal target de estas campañas y están en la boca de los candidatos muy a menudo, aunque luego brillen por ausencia. Quizás por eso Casado se nos presente como un auténtico Cayetano.

De los tres grandes, es mi favorito porque el tío lo está intentando muy fuerte, casi tan fuerte como la hostia que se va a pegar. Casado quiere ir de tío guay, de enrollado: en todos sus vídeos pone un número de teléfono al que los afiliados pueden escribir whatsapps con sus dudas e inquietudes. Algo así como un teléfono de la esperanza. Teniendo en cuenta las limitaciones de los ancianos con la tecnología, es bastante probable que ese número de teléfono no haya recibido ni un triste mensaje. Pero lo que quedará para siempre en el archivo de la internet es el vídeo en el que, como si de un anunciante de teletienda o de un telepredicador —¿hay alguna diferencia?— se tratase, Casado anima a sus fieles a que le escriban. Solo falta que el número empiece por 806.

Luego están sus vídeos con “la peñita”. Daniel Lacalle, como el de un señor gris que dice ser el alcalde de Jaén. En ellos, Pablo saca su lado canallita: choques de manos, tono festivo… me recuerda un poco al tono de los presentadores de programas infantiles de los 90 y los 2000. Ese rollo “fresco”, a medio camino entre un surfero y un blanco intentando copiar al Príncipe de Bel-Air, con algo de esos presentadores de programa de media tarde, rollo España directo, ya sabéis, rebelde y didáctico.

¿Y qué decir de Soraya? La vice, la mano en la sombra, la persona que ha hecho todo lo posible durante cuatro años para mandar y que ahora tiene que competir hasta por mandar en su propio partido ha decidido recuperar el rollo autoafirmativo sexy (¿?) de su posado para El Mundo, pero con un rollo más serio: mucha camisa, fotos promocionales mirando al infinito… Como de cantante de pop que después de quince años ha hecho ese disco en el que dice que "por fin se ha encontrado a sí mismo y acompaña al público que creció con él durante la adolescencia en una nueva etapa más madura". Ya me entendéis y si no googlead "Sergio Dalma portadas".

Parece que quiere quitarse de encima todo ese aura de malrollo y de trepa que hacía que el mismísimo Federico Jiménez Losantos la llamase "la niña asesina" con cosas como la bromita del aeropuerto, los guiños a las Nuevas Generaciones, sus discursos de "PP o muerte", los vídeos informales y las fotos humanizantes.

Digamos que Soraya va a sota, caballo y rey. No hace grandes apuestas. Es una versión relativamente más carismática de la Cospe (la otra parte del tandem "niñas asesinas"), pero se nota que tiene a toda la maquinaria del partido en sus manos y que más allá de ese barniz más "moderno" está la misma persona de siempre. Pero hay algo que realmente me ha fascinado de su promo en redes; este clip:

Dejando al margen el "Espña" —manda huevos que un partido que no se quita el nombre de ESPAÑA de la boca lo escriba mal— me flipa toda la historia: un barco sin asfaltar (¿?), un lugar mágico de España, poco poblado, en el que tres chavales aparecen para pedir firmas a favor de la prisión permanente revisable en pleno verano mientras Soraya se pasea por ahí en bikini. No sé, joder, se supone que esta historia tiene que demostrar que el PP es un partido de currantes y gente que se deja la piel por Espña (sic), pero lo único que da a entender es que la gente rica va de vacaciones a sitios muy raros y que los chavales de Nuevas Generaciones no tienen ni idea de hacer campaña porque se van a un sitio prácticamente despoblado a pedir firmas en vez de hacerlo en un sitio, con, no sé, ¿gente que te pueda firmar la jodida petición?.

En fin, un clip sin pies ni cabeza que resume a la perfección lo grotesco y maravilloso de esta campaña. Una campaña que no es más que un paripé —otro más— de la política española pero que bueno, con un poco de suerte se convertirá en una cantera de memes con los que alegrarnos las próximas semanas. En esto último, el que parece que está en cabeza es Josera.

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