Así es como se 'planta' una oreja en el brazo de alguien

Una soldado perdió su oreja izquierda en un accidente automovilístico por lo que los médicos le hicieron una nueva en su brazo.
18.5.18
Se muestra el cartílago autólogo en forma de oreja creciendo en el antebrazo del paciente como parte de una reconstrucción de oído total efectuada a un soldado en el Centro Médico del Ejército William Beaumont(Cortesía del Ejército de Estados Unidos)

Artículo originalmente publicado por Tonic Estados Unidos. Leer en inglés.

Hace dos años, la soldado de 19 años Shamika Burrage regresaba a su compañía en Fort Bliss, Texas, después de visitar a su familia en Mississippi. Su prima, embarazada de ocho meses, estaba con ella.

"Volvía de mi permiso de ausencia y estábamos cerca de Odessa, Texas", dijo Burrage en un comunicado emitido por el Ejército. "Estábamos conduciendo y mi llanta delantera explotó, lo que hizo que el automóvil saliera de la carretera, así que pisé el freno. Recuerdo haber visto a mi prima que estaba en el asiento del copiloto y volví a mirar la carretera cuando pisé el freno. Sólo recuerdo la primera vuelta y eso fue todo".

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Su auto patinó y se volteó varias veces. Si bien su prima escapó con heridas menores, Burrage salió expulsada del automóvil y sufrió un raspón causado por el asfalto, lesiones en la cabeza y fracturas por compresión en la columna vertebral. Los médicos dijeron que sin ayuda, se habría desangrado en 30 minutos. Perdió su oreja izquierda también.

Mientras estuvo meses en rehabilitación, buscó asesoramiento para hacer frente al accidente y consideró la posibilidad de obtener una prótesis para ocultar su cicatriz. Pero los cirujanos plásticos le ofrecieron otra opción: quitar el cartílago de sus costillas, darle forma de oreja, implantarlo en su antebrazo, donde se formarían nuevos vasos sanguíneos a su alrededor (cosa que tardaría un año), y luego "plantar" nueva oreja —hecha con piel del brazo y cartílago— y transplantarla en su cabeza.

Al principio se mostró reacia y tardó dos meses en decidir si lo intentaría.

"Este tipo de casos pone a prueba los límites de cada concepto que conocemos", dice Owen Johnson III, Jefe de Cirugía Plástica y Reconstructiva del Centro Médico del Ejército William Beaumont en El Paso, Texas. No es la primera vez que se realiza una reconstrucción total del oído: el mentor de Johnson, Patrick Byrne de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, fue pionero de la técnica en 2012 en el caso de una mujer que perdió la oreja por cáncer, pero es la primera vez para el ejército.

"Usamos este concepto" —tomar cartílago, ya sea del paciente o de un donante, y trasplantarlo para dar forma al tejido en crecimiento— "cientos de veces al año en reconstrucción nasal y reconstrucción del oído", dice Byrne, profesor asociado de otorrinolaringología, cirugía de cabeza y cuello en la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins. Lo inusual en este caso, sin embargo, es "plantar" la oreja en el brazo del paciente.

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Johnson y un equipo de médicos realizaron tres procedimientos complejos. Cada uno de ellos presentaba sus peligros y posibles riesgos: remover el cartílago de sus costillas, por ejemplo, implicaba cortar cerca de los pulmones, arriesgándose a la perforación. "Fue una cirugía realmente complicada que podría haber fallado fácilmente en tantos puntos", dice Johnson. "Y sólo teníamos una oportunidad para arreglar todo".

Primero tenían que obtener el cartílago. Eso significaba abrir el pecho de Burrage y tallar piezas largas del costado derecho de su caja torácica. Ningún área específica proporcionaría suficiente cartílago, por lo que quitaron piezas de ocho o diez costillas para minimizar cualquier deformidad en el tórax.

Johnson compara el cartílago con el jabón respecto a la consistencia, y cuando obtuvieron suficiente, fue como hacer una escultura de jabón; en este caso, basaron la forma en la oreja restante de Burrage. (Es un proceso que también se usa para niños con anotia o microtia, defectos de nacimiento que provocan oído externo ausente o subdesarrollado.) Por lo general, todo se mantiene unido con alambre de acero, pero en este caso, dice Johnson, usaron un tipo de súper pegamento. Él compara el proceso de estratificación, modelado y tallado del cartílago con una impresión 3D lenta y manual, que según él será el próximo gran avance en los trasplantes. Los médicos tienen moldes impresos en 3D para las orejas, pero todavía no podemos imprimir el cartílago.

Le implantaron la forma del cartílago debajo de la piel en su brazo. Una vez allí, no "creció" en un sentido convencional; de hecho, el cuerpo a veces puede reabsorber el cartílago implantado, tratándolo como si fuera una materia extraña. Pero en un procedimiento exitoso, crecen nuevos vasos sanguíneos alrededor del cartílago, convirtiéndolo en viable para el trasplante. "El cartílago se está acostumbrando a su nuevo hogar", dice Johnson, "y luego simplemente cambias la casa".

Johnson también tuvo cuidado de preservar los nervios sensoriales en el área circundante de su brazo, de modo que cuando realizaran el transplante, Burrage pudiera sentir a través de la piel alrededor de su oreja. (Su audición no se dañó, aunque se había formado tejido cicatrizal sobre el canal auditivo, los médicos lo eliminaron durante el trasplante).

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Un año después, cuando llegó el momento de plantar, los médicos tuvieron que quitar el cartílago y la piel suficiente para cubrir el área dañada en la cabeza de Burrage, pero también tenían que evitar daños permanentes en el brazo. Después de quitar la oreja, Johnson cubrió el brazo con un sustituto de la piel llamado Integra. "Lo bueno es que puedes colocarlo sobre los tendones expuestos", dice Johnson, "y dejarlo reposar de cuatro a seis semanas, y sus células sanadoras entrarán en esa matriz y eventualmente la reemplazarán con su propio tejido".

La piel sustituta ayudó a rellenar el tejido faltante, que Johnson luego cubrió con la piel tomada del muslo de Burrage. Ahora su brazo recobró todas sus funciones, incluido el rango completo de movimiento en el brazo y la muñeca. "Ella se recuperó muy bien", dice.

Según Byrne, hay cierta evidencia de que la sensación puede volver a desarrollarse con este tipo de procedimientos. Como ejemplo, menciona reconstrucciones de la lengua donde los pacientes llegaron a sentir un pinchazo en sus lenguas recién trasplantadas. Pero no está tan claro que Burrage presente este tipo de sensaciones en su oído. "No creo que alguna vez lo hayamos probado con el oído", dice, "creo que algunos pacientes desarrollarán sensibilidad, pero no es una expectativa".

Si bien Johnson está orgulloso de los logros técnicos en este caso, cree que es igual de importante reconocer cuán significativo puede ser para un paciente. Después del accidente, dice, Burrage obtuvo un permiso de ausencia médica; su salud mental estaba comprometida por su pérdida y por la velocidad con la que su vida había cambiado. Hoy, a los 21 años, ella puede verse a sí misma bajo una luz diferente; ahora es más feliz, y pronto comenzará a estudiar para ser fisioterapeuta, con la esperanza de ayudar a los demás de la misma manera en que la ayudaron.

"Creo que esto ilustra que la cirugía reconstructiva especializada no sólo se trata de hacer que se vea mejor", dice Johnson. "Se trata de restaurar tu sentido de identidad y tu autoestima. Me alegra el corazón que ahora cuando la veo, ella siempre está sonriendo".