'Mejor apaga la luz': por qué tantas mujeres prefieren follar a oscuras

No es solo por el miedo a que se nos vean las estrías o la celulitis.

por Ana Iris Simón; ilustración de Aina Carrillo
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ago. 9 2018, 4:00am

A algunas mujeres nos da vergüenza hacer cosas. A algunos tíos también os da vergüenza hacer cosas, claro, pero a las mujeres nos da vergüenza hacer algunas cosas porque somos mujeres. Como por ejemplo comer en público, ir sin depilar o hablar de la masturbación. Aunque pensándolo bien a vosotros también os da vergüenza a veces hacer cosas porque sois tíos, como llorar en público, decir que otros tíos están buenos o pintaros las uñas si no sois Bad Bunny.

Pero ese es otro tema. El caso es que a algunas tías nos da vergüenza —ojalá cada vez menos— follar con luz. De eso trata el hashtag #YoNoApagoLaLuz, que visibiliza el fenómeno con el fin de acabar con él y que empezó a viralizarse con motivo del Día del Orgasmo Femenino. Porque hay veces en las que las tías nos centramos más en si se nos ven o no las estrías en determinada postura que en alcanzarlo, y por eso en ocasiones nos resulta todo más fácil con la luz apagada.

"En general es una cuestión de no sentirse a gusto con el propio cuerpo, aunque hay matices", comenta la codirectora del Institut de Sexología de Barcelona y autora de El sexo que queremos las mujeres, Carme Sánchez Martín. "Hay mujeres que prefieren practicar sexo con la luz apagada básicamente porque se sienten a disgusto con su cuerpo. Se sienten incómodas, por ejemplo, en determinadas posturas, con cómo se pueda ver su figura si las practican. Así que prefieren o no llevarlas a cabo o practicarlas con la luz apagada o una luz tenue", añade.

"En realidad es bastante absurdo pensar esto, preocuparte porque tu pareja se pueda fijar en si tienes o no celulitis durante el sexo: nadie está pendiente de eso en ese momento. Es más fácil que se fije en cualquier otra ocasión que mientras te penetra por detrás", comenta la sexóloga.

"Pero los cánones de belleza están ahí, y también entra en juego la distorsión entre ficción y realidad que genera la pornografía. Al final, en el porno mainstream los estereotipos son muy marcados, tanto en los cuerpos como en las prácticas, y eso provoca una serie de distorsiones sobre lo que uno tiene y lo que realmente le gustaría tener", concluye Carme.

Y es cierto que las tías nunca follan con la luz apagada en el porno, pero las tías tampoco tienen una teta bastante más grande que otra en el porno ni estrías en la tripa, y parece, de hecho, que tampoco tienen nunca ganas de que les coman el coño. También es verdad que ningún gilipollas les dice nada como "¿Eres consciente de lo buena que estarías si te pasaras tres meses haciendo ejercicio cada día?" cuando las ve en bolas.

Pero los motivos por los cuales algunas tías preferimos apagar la luz para intimar a veces van más allá de los cánones de belleza, del thigh gap, los culos redondos y perfectos y todas las mierdas relacionadas con nuestro cuerpo que llevamos interiorizando desde que prácticamente nacemos y nos agujerean las orejas para colocarnos unos pendientes y que resultemos más atractivas.

"También me encuentro en consulta a muchas mujeres cuya sensación no es la de vergüenza con su figura, sino la de pudor por la relación sexual en sí", explica Carme. "Esto tiene que ver con que cuando uno tiene relaciones sexuales entra en juego el físico, claro, pero también hay un componente emocional muy fuerte, es como si uno se desnudara también en ese aspecto".


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La preferencia por follar como si uno estuviera jugando a tinieblas tampoco es patrimonio exclusivo de las tías. "Es verdad que la mayoría de las que se sienten mejor practicando sexo a oscuras son las mujeres, o al menos hablan mucho más de ello, pero también hay hombres acomplejados, sobre todo por todo el tema del tamaño del pene a los que también les afecta mucho. Por eso a veces ellos también prefieren hacerlo con una luz más tenue, entre luces y sombras, que con mucha luminosidad", cuenta la sexóloga.

Tampoco es siempre negativo, sino que en ocasiones se convierte en todo lo contrario. "En consulta, a algunas parejas les propongo mantener relaciones sexuales totalmente a oscuras porque así agudizas más el sentido del tacto, un sentido que también hemos descuidado mucho porque nos centramos demasiado en la vista. Hacerlo sin luz puede ser perfectamente un juego sexual. Yo intento jugar mucho con el tema de antifaces, pero se pone el antifaz el que recibe el masaje, no el que lo da. Entonces se crea la sensación de estar a oscuras pero a sabiendas de que el otro puede verte. Incluso a veces lo propongo para dejar volar la imaginación y desarrollar la idea de jugar a que estás con otra persona, o que hay otra persona participando, que puede ser una que no comparten ambos miembros de la pareja o compartida. La oscuridad facilita entonces ciertas fantasías", expone Carme. La clave, al final, es el motivo y el fin por la que se pulsa el interruptor o se cierra la persiana.

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