Identidad

Abogada 'feminista' retrató a las víctimas de Weinstein como mentalmente inestables

Un nuevo libro revela que la famosa abogada de derechos de las mujeres, Lisa Bloom, trató de ayudar a Harvey Weinstein al retratar a sus víctimas, incluida Rose McGowan, como “trastornadas”.
19.9.19
Lisa Bloom junto a Rose McGowan
Foto de Lisa Bloom (izquierda) por Earl Gibson III a través de Getty Images; Foto de Rose McGowan (derecha) por Dave Benett a través de Getty Images.

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

Lisa Bloom, hija de Gloria Allred, la abogada de derechos de la mujer más famosa del país, ha seguido los pasos de su madre, defendiendo a las mujeres en la corte contra infames abusadores como Bill O'Reilly y Bill Cosby. Pero un nuevo libro que lleva a los lectores a la investigación que inspiró a más de 80 mujeres a presentar denuncias de agresión sexual y acoso contra Harvey Weinstein muestra que no siempre estuvo del lado de las víctimas.

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Según She Said: Breaking the Sexual Harassment Story That Helped Ignite a Movement, un nuevo libro publicado por Jodi Kantor y Megan Twohey —los reporteros del New York Times que sacaron a la luz las acusaciones contra Weinstein—, Bloom había prometido ayudar a Weinstein a manchar la reputación de sus acusadores, incluidas las actrices Rose McGowan y Ashely Judd, al plantar historias en la prensa para hacerlas parecer “trastornadas” y “mentalmente inestables”.

“Me siento equipada para ayudarlo contra las Rose del mundo, porque he representado a muchas de ellas”, escribió Bloom en un memorando a Weinstein. “Podemos colocar un artículo sobre cómo se vuelve cada vez más trastornada, de modo que cuando alguien la busque en Google, eso sea lo que aparezca y quede desacreditada”.

Dada la historia de Bloom como defensora legal de las mujeres que han sido abusadas sexualmente, esta información sorprendió a muchas personas. Pero los intentos de desacreditar a los sobrevivientes de agresión sexual al cuestionar su salud mental no son nuevos ni escasos. Según Kristen Houser, oficial en jefe de Asuntos Públicos del Centro Nacional de Recursos para la Violencia Sexual, la práctica es “sumamente común”.

Solo en el último año, han habido múltiples ejemplos de esta narrativa. En diciembre de 2018, una mujer en la audiencia de un evento protagonizado por el famoso life coach Tony Robbins reveló ante la multitud que había sido abusada física y emocionalmente en una relación anterior. “¿Qué papel jugaste?”, respondió Robbins. “¿Él te soporta cuando has sido una perra loca? ¿Alguna vez has sido una perra loca?”. Meses antes, después de que Christine Blasey Ford diera su testimonio sobre su experiencia con Brett Kavanaugh, la columnista Catherine Cherkasky escribió en USA Today: “Deberíamos hablar sobre cómo la salud mental y las conductas sexuales del pasado están totalmente excluidas de esta discusión, pero a menudo son factores que afectan la credibilidad de un acusador. ¿Alguno de nosotros conoce la salud mental o la historia sexual de Ford? Por supuesto que no, pero no parece importarles a quienes siguen adelante con Blasey Ford como su defensora”.

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Según Houser, el patrón de cuestionar la salud mental de las víctimas de agresión sexual no solo es generalizado, sino que puede ser muy peligroso, no solo para las víctimas que son celebridades.

Una de las principales razones por las cuales cuestionar la salud mental de los sobrevivientes de una agresión sexual es tan dañino es que puede ser un factor importante en por qué los sobrevivientes tardan tanto en denunciar la agresión, explicó Houser. “La gente se toma mucho tiempo para darse cuenta si vale la pena arriesgarse a reportar el incidente, y la credibilidad pública es una gran parte de eso: ¿La gente me creerá?”, señaló Houser. “Entonces, cuando sopesas eso y decides hacerlo público y luego te desacreditan, es un golpe devastador”. Además del golpe que sintió el sobreviviente de la agresión, los intentos públicos de desacreditar a las víctimas de alto perfil pueden desanimar a otros a reportar incidentes por temor a que se cuestione su propia estabilidad. “La audiencia con Christine Blasey Ford fue emocionalmente difícil para miles de mujeres en este país porque es algo con lo que pueden identificarse”, dijo.

Irónicamente, debatir sobre la salud mental de las personas que han sido agredidas sexualmente puede empeorar su salud mental. “Aumenta el trauma”, dijo Houser. “Cuando no te creen y las personas te culpan, crean rumores sobre ti, te atacan y aumentan tu victimización, son las personas para quienes los síntomas del TEPT duran más. Se sienten con bastante agudeza”.

Houser señala que es normal tener dificultades para mantener la salud mental o tener reacciones emocionales después del trauma de la agresión, y más aún cuando hay una percepción de falsedad sobre tus experiencias. “Es una respuesta normal e incluso saludable estar enojado después de haber sido agredido, y estar enojado porque la gente no te cree, estar deprimido, perder el sueño”, explicó.

El domingo pasado, Lisa Bloom emitió una segunda disculpa sobre su trabajo con Weinstein en Twitter. La primera fue en 2017, después de que se supo que había trabajado con el magnate. Esta vez agradeció a los autores del libro por “obligarme a enfrentar el error colosal que cometí al trabajar para Weinstein hace dos años”, pero no abordó directamente el hecho de que había utilizado el trauma de las víctimas de agresión sexual para destruir su credibilidad.

“Juzgo a los demás no por su peor error, sino por su vida laboral”, escribió. “En mi caso, son más de tres décadas luchando principalmente en favor de los desvalidos contra los poderosos”.