Salud

Mi jefe me obliga a trabajar en la oficina durante el confinamiento

Hablamos con gente que tuvo que elegir entre su salud o su trabajo.
4.2.21
Mi jefe me obliga a trabajar en la oficina durante el confinamiento
FOTO: GETTY IMAGES/CHRIS WINDSOR. COLLAGE: VICE

Este artículo se publicó originalmente en VICE Alemania.

A muchos nos gustaría volver a la oficina ya mismo. Aunque la cosa sería diferente si tuviéramos un jefe que nos obligara a ir porque no se fiara de nosotros.

A pesar de todas las recomendaciones gubernamentales en la mayoría de los países, todavía hay jefes que obligan a la gente a ir a la oficina todos los días, aunque podría perfectamente quedarse en casa trabajando de manera segura y remota. Hemos hablado con algunos de estos desafortunados empleados sobre tener que ir a las oficinas en plena pandemia, estando en un país con un confinamiento tremendamente estricto como Alemania.

Publicidad

Mia*, 24 años, gestora de casos en administración pública

Trabajo con el ordenador todo el día, pero de vez en cuando necesito corroborar algunos impresos. Podríamos solucionar el problema si tuviéramos solo a una persona en la oficina que corroborara los impresos para los empleados que lo necesitaran. Puesto que llevamos con la pandemia casi más de un año, podríamos haber digitalizado todos esos impresos. Pero mi jefe no ha intentado siquiera encontrar una solución. Dijo que no podíamos trabajar desde casa y punto.

Durante algún tiempo, compartí despacho con tres personas. Después, tuve que pelear para que me dieran uno individual. Nuestra empresa no nos da mascarillas ni gel desinfectante. Trabajo todo el día en la oficina y me gustaría cambiar de mascarilla regularmente. Pero eso tiene un precio que ellos no quieren compensar.  

Los otros empleados tampoco siguen las normas. Algunos siguen comiendo en grupos grandes en la sala de conferencias. Muchos vienen a trabajar con síntomas o se acercan a preguntarme algo sin ponerse la mascarilla. En otro departamento, dejan trabajar a la gente desde casa, aunque dos secretarias tienen que estar presentes.

Publicidad

Julian*, 39 años, reclutador

Mi jefe volvió de un viaje a Tirol (Austria) con su familia y tosía por todas partes. Al día siguiente, dejó de venir a la oficina. Su mujer, quien también trabaja para nosotros, dijo que tenía fiebre, pero había venido a trabajar igualmente. Yo quise irme a casa de inmediato, pero me dijo que podía enfrentarme a consecuencias serias si lo hacía. El jefe informático ideó una forma para que pudiese trabajar desde casa.

Los días siguientes, mi jefe me pedía que fuese a la oficina con el pretexto de que teníamos que hablar de un proyecto urgente. Al final, lo único que tenía que hacer era cambiar el papel de la impresora. El teletrabajo ya no era una opción y tuve que volver a la oficina. Las mesas ahora están más separadas y mantenemos la distancia. Pero cuando mi jefe quiere hablar de algo viene a mi escritorio.

Leo*, 31 años, administrativo

Trabajo en la oficina de una administración pública grande. A veces han permitido a gente trabajar desde casa, pero solo a empleados más mayores. Me he dado cuenta de que muchos directores no quieren que la gente teletrabaje porque piensan que no hace lo mismo.

Ahora trabajamos en turnos porque hay bastantes casos en nuestra zona y la administración ha recibido mucha presión del público. La mitad de los empleados trabajan en casa, la otra en la oficina. Nuestro jefe nos envió la cadena entera de correos electrónicos de la nueva política por accidente y todos pudimos ver que habían tomado la decisión hacía mucho tiempo, pero los directores se negaban.

Publicidad

Cuando estamos en la oficina, no solemos mantener el metro y medio de distancia. Si no quieres comer fuera, donde hace mucho frío, tienes que sentarte con otras cinco o seis personas en una habitación de 10 metros cuadrados. Me parece raro que solo pueda quedar con una persona en mi tiempo libre [según la norma actual alemana], pero tenga que estar apretujado en una habitación con un grupo de compañeros en el descanso al día siguiente.

David*, 21 años, empleado de aseguradora

Trabajo en una oficina de espacios abiertos con unas 30 personas. Siempre llevo mascarilla, pero el director viene a hablar conmigo sin ponérsela. A menudo, hay tres personas en la habitación de la impresora sin mascarilla. Tuvimos que presionar para que dejasen trabajar desde casa a los empleados más mayores. La dirección lo aprobó solo tras una larga discusión, pero todavía tienen que estar presentes en las reuniones semanales. No tiene ningún sentido.

Como todos utilizamos ordenadores, podríamos teletrabajar fácilmente, pero la dirección cree que nuestro desempeño bajaría. Yo, probablemente, me concentraría mucho mejor en casa porque no estaría todo el tiempo preocupado. En mi tiempo libre, apenas quedo con gente: tengo miedo de ponerlos en riesgo.