La copa menstrual hace la regla más corta y nadie sabe por qué

Muchas usuarias hablan de reglas más cortas y leves, ¿por qué nadie investiga este fenómeno?
23 Junio 2020, 6:58am
copa menstrual regla más corta
Foto: Pixabay 

Una semana al mes, Melissa solía llevar unos pantalones cortos debajo de la ropa. A pesar de que cambiaba de compresa cada dos horas, la puertorriqueña de 26 años estaba tan acostumbrada a manchar que dependía de los pantalones cortos para evitarse un posible apuro en público. “Planeaba mi vida en torno a la regla, porque había muchas cosas que no podía hacer”, dice. Pero después de cambiarse a la copa menstrual, Melisa ha pasado a tener la regla cinco o seis días a la semana, en vez de siete u ocho. Dice que también es menos fuerte.

Presentada en 1937, la copa de silicona de grado médico reutilizable con forma de campana ha pasado desapercibida históricamente. Se publicita como ecológica y se dobla e inserta dentro del canal vaginal para que se expanda y recoja la sangre de la menstruación.



Puede que además tenga un beneficio inesperado. En una encuesta realizada en junio a 1400 usuarios de Facebook del grupo Put A Cup In It que utilizan la copa menstrual, el 53 por ciento de los participantes dijo que el período duraba menos días desde que se pasaron a la copa. Todas las fuentes que hemos contactado para este artículo —investigadores, profesionales médicos, profesores, y fabricantes de copas— están muy al tanto de este fenómeno. Sin embargo, no hay ni un solo estudio científico que lo haya investigado.

Jen, usuaria del grupo de Facebook, dice que, tras dar a luz, la regla se volvió incontrolable. La tejana de 39 años cuenta que tenía que correr al baño cada 45 minutos para cambiar de tampón. “Tras usar la copa durante un año, pasé de 6 días de sangrado intenso a solo dos días de sangrado intenso y uno regular”, dice en el mensaje.

Kim Rosas, cofundadora del sitio web Put a Cup In It —una página educativa sobre la menstruación que ayuda a la gente a elegir copa menstrual entre diferentes marcas— dice que suele oír la palabra “salvavidas” para describir la copa y ha escuchado historias sobre reglas más breves —al igual que más leves y con menos dolores— tan a menudo en la comunidad que espera un margen incluso más alto de la encuesta que ha organizado en la página de Facebook conectada a la plataforma. “Reducir residuos y ahorrar dinero son algunos de los beneficios demostrados de las copas, pero los efectos positivos en la salud y comodidad que no se han estudiado son igual de importantes”, dice.

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Las copas menstruales se vuelven cada vez más populares, pero siguen estando por detrás de los tampones y las compresas. Imagen: Pixabay

En el mundo de la investigación médica, el dinero manda. Al igual que el patriarcado: compara los nuevos productos para la disfunción eréctil en el último siglo con los de la regla —y eso sin mencionar que países como Suecia, Noruega y Grecia todavía aplican impuestos como si se trataran de productos de lujo. Por otro lado, en Nueva Zelanda —donde alguien que menstrua está al mando—, la primera ministra Jacinda Ardern ha anunciado recientemente la implantación de productos sanitarios gratuitos para escolares.

A diferencia de las compresas, las copas requieren una curva de aprendizaje muy pronunciada y hace falta que las usuarias aprendan y experimenten para dar con la adecuada. Es la razón por la que miles de personas intercambian consejos en grupos como Put a Cup In It. Pero, una vez que se aprende y se averigua cuál es la mejor, las copas pueden durar hasta diez años, lo cual ayuda a ahorrar dinero y reducir residuos. ¿Pero y si además tienen un efecto físico sobre la regla?

La Dra. Annemieke van Eijk trabaja como investigadora clínica en el Colegio de Medicina Tropical de Liverpool y en 2019 fue coautora de un metaanálisis de los estudios sobre las copas menstruales. Aunque ha escuchado que quienes utilizan las copas tienen periodos más cortos, Van Eijk confirma que nunca ha habido estudios clínicos sobre el tema. “Hay una falta de investigación”, dice en un correo electrónico, “probablemente porque se trata de mujeres y un tema del que se prefiere no hablar o es tabú”.

Ese “tabú” se manifiesta dentro de un espectro: desde hombres que no quieren hablar sobre la regla, hasta culturas en las que se destierran a las mujeres durante el tiempo que menstrúan. Claire Baker, una experta en menstruación que vive en Londres y que ayuda las mujeres a “sincronizar” los ciclos, describe la falta de interés como un gran problema. “Las mujeres han estado muy reprimidas históricamente en la mayoría de los estudios médicos”, dice, sugiriendo que la antigua y equivocada idea de que “no se gana dinero” con la salud femenina era lo que prevenía que se llevaran a cabo investigaciones y se inventaran nuevos productos.

Baker está a favor de las copas no solo por los beneficios medioambientales y económicos, sino también porque, a diferencia de los tampones, no contienen químicos que irritan el cuello uterino. “Lo que he visto en mí y en mujeres con las que trabajo es que la percepción de la sangre que se pierde es menor”, especula sobre los informes de periodos más cortos. “Mientras que con los tampones o compresas es más difícil medir el volumen”.

La Dra. Jen Gunter, ginecóloga y autora de The Vagina Bible, también cree que los periodos más cortos podrían ser el resultado de la percepción de la cantidad de sangre. “Puede que las mujeres vean el volumen de sangre de forma diferente con una copa que con un tampón o compresa”, dice con reticencia. Otra ginecóloga y experta en fertilidad, la Dra. Larisa Corda, sugiere que “la presión negativa” que ejerce la copa al succionar podría aumentar el flujo de sangre menstrual y así “reducir el tiempo de menstruación”. También comenta que los químicos usados en los tampones y las compresas —neutralizadores de olores, tintes, pesticidas y perfumes— podrían afectar potencialmente al flujo de la sangre y la coagulación.

“Hemos oído que hay gente que tiene periodos más cortos y yo personalmente lo he experimentado”, dice Heli Kurjanen, presidenta de la productora finlandesa de copas menstruales Lune. “En los comentarios hablan de periodos más cortos, más leves de lo esperado y en general la gente cree que son más fáciles de llevar cuando utiliza copas”. Kurjanen enfatiza que, mientras que estos comentarios son prometedores, no tienen realmente ningún rigor científico y vienen de mensajes en Facebook o correos de clientes.

Como es de esperar, Kurjanen ve con buenos ojos que se lleva a cabo un estudio clínico en condiciones. “Es una pena porque parece que a la gente no le interesa el tema lo suficiente”, dice. Madalena Limão de OrganiCup, fabricante danés de copas, está de acuerdo con que una investigación podría suponer un antes y un después para la industria y para cualquier persona que menstrúe. “Si estas afirmaciones estuvieran fundadas científicamente, marcarían una gran diferencia para todas aquellas personas que sufren realmente con el dolor de la regla”.

La pandemia ha sido un crudo y a veces doloroso recordatorio de que hay pocas cosas que importan más que la salud. Sandra, de Carolina del Sur en Estados Unidos, comenzó a usar copas hace cinco meses con 40 años. “De inmediato, noté menos calambres y la regla me duraba aproximadamente un día menos”, dice en un mensaje. “También creo que no sangro tanto como solía. Ojalá me hubiera comprado una hace años”.

Es difícil imaginar que un cambio tan potencialmente beneficioso pasara desapercibido si se tratase de la salud de los hombres. Si menstrúas, o quieres a alguien que menstrúe, es algo que debería molestarte.