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Cultura

Un nuevo concepto romántico

Ellos le llaman "retenedor vaginal" pero es como un contrato chafa de exclusividad.
19.8.12

Por desgracia, ninguna de las fotos de iPhone en este artículo son de Ning. Tomé algunas, pero una prostituta me robó mi cámara :( 

Mike Alderson se abanica sentado en su silla de plástico roja, sudando frente a un puesto de video en Bangkok. Es un ingeniero en sistemas de 55 años de Dorking (Inglaterra), quien vino a Tailandia de vacaciones hace dos años, pero quedó fascinado. Lo conocí ayer por la noche en la calle Khao San, hogar de las tetas postizas. Tenía una joven tailandesa en cada brazo, y ambas parecían salidas de un anuncio de champú; tenían máximo 19 años, estaban hasta el pito y deseosas por llevar a Mike al nirvana.

Noticia impactante: Bangkok es conocida por su prostitución, y los hombres llegan por montones de todos los rincones del mundo occidental para disfrutar de sus chicas. Incluso Mike está consciente de esto, y no me dejó tomarle una foto de frente. Su calzado me pareció genial, así que aquí tienen una foto:

Claro, seguro te causó una terrible irritación en la piel pensar en lo predecible que era que Mike estuviera usando chanclas con calcetines blancos, pero son hombres como él los que mantienen con vida a esta industria: hombres demasiado estúpidos para conseguirse una novia modelo en casa, y que no lo piensan dos veces ante la oportunidad de volverse irresistibles en otro continente.

Mike es particularmente especial cuando se trata de esto, y me explica que: “en casa, nunca me podría acercar a una chica como esa, aquí hay miles como ella que se atragantan por conocerme”. Un hombre con un estilo y un habla encantadoras, Mike maneja un chaleco de Chang Beer con manchas de Pad Thai. Sin embargo, también comenta: “las chicas en este lugar aman a los farangs [extranjeros], simplemente les gustamos más que los tailandeses”.

Mike siente la obligación de responder a los intereses sexuales de estas mujeres desesperadas, y ha tenido varias novias tailandesas así como encuentros ocasionales con prostitutas. Su novia actual se llama Ning, y como ya se imaginarán es la clásica stripper de 18 años. Aparece vestida con un vestido de bandas y tacones, se desliza hasta Mike y le susurra al oído mientras se ríe como un personaje demente de Disney. Me cuenta que ella y Mike llevan seis meses saliendo, y que lo ama “demasiado”.

Cuando le pregunto si le gustaría irse a vivir a Europa con Mike, simplemente me pela los ojos con una incredulidad estilo Missy Elliot. La embajada británica en Bangkok está sumergida en solicitudes de hombres de mediana edad que buscan llevar a sus novias de regreso a casa, para vivir sus sueño en Milton Keynes. Como es de esperarse, los empleados de la embajada están un poco hartos, y suelen retrasar estas solicitudes de forma indefinida. La época de las novias por correo tailandesas parece estar llegando a su fin, y parece que será reemplazada por un nuevo sistema: el retenedor vaginal.

Este es un sistema ingenioso en el que, para ahorrarte el trámite de llevarte a tu adolescente esclava sexual a casa (cuando ni siquiera sabe hablar inglés) porque realmente la amas, tomas la salida fácil y le pagas a tu nuevo amor para que deje de coger con sus clientes mientras tú regresas a tu país natal para una ronda de chelas y depresión en la esquina de tu casa. Mike está convencido que esta es la solución perfecta para todos. Cuando está en Tailandia, puede coger con Ning todo lo que quiera sin sentirse celoso. Cuando no está ahí, ella se sienta a esperar que regrese.

Al parecer, su materia gris no le permite ver el enorme agujero en su plan. Pagarle a una prostituta de 18 años 2000 baht (unos 800 pesos) mensuales para que se quede en casa, es quizá una de las peores ideas que alguien haya concebido. Las chicas más guapas pueden conseguir diez mil baht en un bar go-go, por acostarse continuamente con toda clase de viejos. Ning recibe un buen salario por acostarse con Mike durante un mes cada año, y puede seguir trabajando el resto del tiempo. Tiene su vida resuelta. Mike, a pesar de ser víctima de una evidente estafa, se convence de que no es un hombre deprimido cuyo dominio de Javascript es, por mucho, su mejor habilidad. Mike me asegura que el dinero es para mantener a Ning segura, fuera de las calles y pura como la nieve, mientras que ella se refiere a su salario como su “dulce dinero”.

La aterradora contradicción de todo esto surge cuando Mike comienza a hablar de sus sentimientos por Ning. Aunque tiene sexo constantemente con otras prostitutas, me asegura que ve un futuro para los dos. Está deseoso por mudarse a Tailandia para vivir con ella tiempo completo, y me confiesa su eterno amor por ella mientras juega con sus pechos. Las risitas y los lengüetazos suben de nivel cuando ella decide corresponderle su amor. Cuando él se prepara para la noche, Ning me explica que es uno de sus tres novios farang, y que todos le pusieron un retenedor. Incluso me aplica la Vybz Kartel y saca cuatro celulares; números distintos para su familia y sus bancos masculinos. “¡Mike no es rico! ¡El australiano es mejor!” es su evaluación final.

Es la clase de honestidad que aplasta el cinismo y te escupe en un lugar más allá del cinismo, un lugar que, como todos los que están leyendo un artículo sobre la nueva moda de retenedores vaginales en Bangkok saben, se llama desolación.

O quizá simplemente soy yo el ingenuo. Quizá esta relación realmente funciona para ellos dos.

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