Imagen víaSraSrSra son dos gallegos que hacen punk, garage y rocanrol. Todos sus conciertos acaban en pogo, tienen canciones con títulos como ‘Putos señoras’ y estribillos en los que te ofrecen su mojo. Jared Leto también tiene grupo, pero no mola. Sólo tiene imagen, muchas fans y nombre hortera. Pero con Dallas Buyers Club hemos descubierto que Leto también es un SraSrSra, al interpretar a un travesti pasado de vueltas que trapichea y enfrenta el sida con buen rollo. Una sorpresa, porque creíamos que se estaba preparando para volver a esa secta donde, según Internet, se crío junto a su madre y hermano.
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Temíamos que el pobre ya no iba a ser más que una cara bonita, y eso que cuando mejor había estado era cuando se la partían a hostias en El Club de la Lucha (y le gustaba) o cuando se ponía los brazos como los túneles de la A6 en Guadarrama (sustituir según Comunidad Autónoma) en Requiem por un sueño. Y, por supuesto, sospechábamos que jamás volvería a protagonizar algo tan (deliciosamente) tronado como Las vidas posibles de Mr. Nobody, de Jaco Van Dormael.Ahora ha vuelto a sus andadas con un papel que le ha valido un Globo de Oro y en el que se la juega a nivel de imagen (como Sebastian Bach de Skid Row, pero en muller) y ya daba grima en las primeras fotos que se filtraban del rodaje. Se arriesga con una película dura, que enfrenta un tema tabú en EEUU como es el de la sanidad pública pero sin caer en una Eric Brokovich versión gay. Le sobra guasa y un drama humano creíble de verdad. La mejor película de los últimos meses junto a El lobo de Wall Street.
SraSrSra, el grupo gallego en el que parece inspirarse Jared Leto en Dallas Buyers Club.Hay que tener en cuenta que el protagonista es Matthew McConaughey que está en racha, es el favorito para el Oscar y ha estrenado una serie increíble (al menos el primer capítulo) junto a Woody Harrelson. Aquí se ha propuesto que a su lado Christian Bale en El maquinista parezca fofo. Él y Leto forman una extraña pareja que recuerda a Jon Voight y Dustin Hoffman en Cowboy de medianoche, pero versión enfermos terminales que se dedican traficar. Breaking Bad pero con medicamentos ilegales (y en los ochenta) en lugar de cristal.Detrás de esta golosina se encuentra el director canadiense Jean-Marc Vallée, que igual suelta cosas tan ñoñas como La reina Victoria, que clava una versión queer de Aquellos maravillosos años (C.R.A.Z.Y.) o hace que Vanessa Paradis (mmm) se crea actriz por dos horas en Café de flore. Siempre con buen gusto para las canciones, en su banda sonora suenen clásicos (T-Rex) junto con otros (Neon Trees o Portugal The Man) que no existían en los ochenta. Le hace un favor a Jared y cuela una canción de Thirty Seconds To Mars, pero si hubiera conocido a SraSrSra seguro que los prefería a ellos.
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