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Viví un flechazo instantáneo y supe que en algún momento tendría que escribir algo acerca de Pablo Und Destruktion cuando oí como utilizaba sin contemplaciones la palabra "apaisanado" en una canción sobre Limonov. Ahora Pablo tiene un conflicto abierto con ATresMedia por una utilización indebida de su material, un caso importante que puede sentar muchos precedentes en el nebuloso y polémico tema de los derechos de autor, su gestión y sus límites.
NOISEY: Empecemos por el principio: todo empieza cuando La Sexta utiliza una de tus canciones para anunciar su serie 'Merli'.
PABLO UND DESTRUKTION: Sí, yo me entero porque me avisa una amiga a finales de diciembre de que están usando una canción mía ("A veces la vida es hermosa") para anunciar una serie de La Sexta, sin haberme avisado ni a mí ni a nadie que pudiera estar en mi entorno. Entonces al cabo de unos días yo me pongo en contacto con ellos y con la SGAE. Pasado un tiempo y sin recibir respuestas de nadie, lo publico en las redes sociales, hago el Change.org y demás, y acabo consiguiendo el teléfono de los servicios jurídicos de ATresMedia.
Yo pedí en un principio que retiraran la canción, que me pagaran por el uso, como es normal, y que explicaran por qué habían utilizado mi canción sin permiso. A partir de ahí viví todo un aluvión de opiniones. Todo el mundo me hablaba de acuerdos marco con las televisiones y demás, pero nada. Ni siquiera la propia SGAE sabía decirme realmente si era legal o no. En un principio ATresMedia pasó completamente de mí, y cuando finalmente monté la campaña en redes sociales me llamó la jefa de prensa -no la de servicios jurídicos- para decirme que la retiraban y que tenían buena voluntad y ánimo de conciliación y que no había habido ningún problema, que parara la campaña y ya está. Más o menos entonces Victor Lenore publicó un artículo al respecto y me consta que a la media hora de publicarlo le llamaron de La Sexta para que se retractara. Al final se pusieron en contacto conmigo los servicios jurídicos para decirme que no iban a pagar derechos de autor ni a mí, ni a la SGAE, que no tenían por qué pagar derechos de autor a nadie, vulnerando absolutamente el derecho de sincronización, según el cual tenían que haber solicitado permiso a mí personalmente o a mi editorial (que no tengo).
Adelanto de su disco en directo "Canciones para antes de una guerra" (La Secta, 2016)
¿Y mientras tanto la SGAE seguía sin pronunciarse? ¿Ha sido completamente imposible llegar a un acuerdo?
La SGAE después de un mes y pico de dar vueltas llegó a corroborar por escrito mi postura. Al tener la prueba concreta de que no hay acuerdo ni marco que valga y que no podían utilizar esa canción sin pedirme explícitamente una cesión del derecho de sincronización y pagarme por ello, volvemos a ponernos en contacto con ellos y siguen en sus trece, me acusan de ser un polémico y afirman que ellos siempre lo han hecho así y nunca han tenido ningún problema, cosa que es muy grave. Que lleven años con estas prácticas y que nunca antes nadie se haya quejado nadie es tremendo.
Me he seguido quejando, no he obtenido respuesta, les hemos enviado un burofax, que es el paso previo a la demanda, y la semana que viene demandaré a la corporación ATresMedia a título personal con Servando Rocha de abogado y con el sindicato CNT apoyando la causa. A CNT le pilló un poco por sorpresa, no tenían un abogado especializado y al final recurrí a mi amistad con Servando Rocha, que además de escritor y editor de La Felguera es abogado y suele representar diversas causas sociales y va a echarme un cable en esto.
Hace años que distintas voces ponen en tela de juicio el funcionamiento de la SGAE para con sus socios, y uno de los puntos clave de toda esta historia es la pasividad o ineficiencia que denuncias por parte de la SGAE a la hora de defender tus intereses como autor, lo cual en principio se supone que viene implícito en sus obligaciones para con los artistas que estáis registrados en ella…
Aquí se da una paradoja, que es que yo soy socio de la SGAE pero esta canción no está registrada. Y si estuviera registrada en SGAE sería exactamente igual, pero teniendo en cuenta el trato que he recibido en todo momento y la opacidad, quizás lo habrían resuelto a su manera por debajo de la mesa, pero eso ya es una especulación mía. Al no estar registrada, la propia SGAE me ha dicho en repetidas ocasiones que registrara la canción y que ellos cobrarían los derechos, pero ya está, sin plantear ningún tipo de conflicto. Vamos a ver, han cogido una canción sin permiso. Eso no es legal, no está dentro de vuestros acuerdos. Aunque yo ahora la registre, me da igual cobrar ese dinero a través de SGAE porque se vulnerado ya mi voluntad, no me han dado espacio a decidir si quiero o no quiero que esa canción salga en un anuncio.
Entonces parece que la práctica habitual es coger lo que quieran, si alguien se queja SGAE lo cobra, y tan amigos. Pero ¿dónde queda la capacidad de decisión del autor para decidir si su música sirve para un anuncio de una cadena de televisión? Eso no es comunicación pública, no es como si me estuvieran poniendo en 'Hoy Empieza Todo' o en 'Al Rojo Vivo' de fondo. No, están utilizando mi canción para un anuncio, es otro tipo de uso que requiere de una autorización. Y ahí SGAE no se ha portado todo lo eficientemente que debería. Pero bueno, también espero que este proceso sirva para cambiar un poco estas cosas. El otro día hablando por teléfono con el jefe de la zona norte de SGAE me decía que ahora tenían otro congreso donde van a revisar los acuerdos con las televisiones, que esto puede cambiar la relación que tienen, que La Sexta 'ha vulnerado el espíritu del contrato'…pero a ver, ¿qué espíritu de contrato? Si precisamente los contratos existen para que haya los menos 'espíritus' posibles, y se den por supuestas las menos cosas posibles. Así que no sé hasta qué punto me están diciendo las cosas claras.
Más allá de la carta ya mencionada, ¿en ningún momento has recibido ningún tipo de apoyo por parte de SGAE de cara a mantener el conflicto y solucionarlo a tu manera?
Poco a poco sí que he notado algo parecido a una aproximación, pero a base de pelearlo todos los días y de amenazar con una denuncia que se podría hacer extensible a la SGAE. No va a ser así, al menos por ahora, pero si es preciso pues se hará también. Si resulta que ATresMedia está haciendo esto desde hace muchos años con muchísima gente y la SGAE no ha actuado, y luego cuando es la semana del teatro infantil en el Colegio Río Piles van, hasta que esa semana se tiene que dejar de celebrar porque la SGAE va a cobrar sistemáticamente pues…ahí hay una desproporción evidente entre cómo actúa la SGAE con los pequeños, de los que yo me siento parte, y como actúa con algo tan potente como la corporación ATresMedia. Y como la corporación ATresMedia ahora ha hecho su propio sello, resulta que gana y recibe dinero de derechos de autor con todos esos programas nocturnos que tienen a músicos tocando cinco o seis horas y ceden sus derechos a la discográfica, que es propia de la cadena, recibiendo dinero de la SGAE. Ahí hay mucha 'negrura' y con este proceso intentaremos arrojar un poco de luz en beneficio de todos, no solo el mío.
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No es ningún secreto que a nivel de derechos laborales y protección legal, los profesionales de la cultura os halláis en una situación de desprotección brutal. En este conflicto a ti te está apoyando la sección de Artes Gráficas, Comunicación y Espectáculos de CNT Madrid y hace poco comentabas en Facebook la necesidad de crear un sindicato específico de trabajadores culturales ¿crees que se trata de un sector profesional particularmente desmovilizado, en concreto en el ámbito musical?
Sí, sí, claro que está desmovilizado. Piensa que el primer sector en el que empezó a haber becarios fue en el mundo del cine, los famosos 'meritorios'. Y claro, siempre se ha jugado con que al ser unas profesiones vocacionales y te gusta tu trabajo, tienes que aceptar ciertos tratos y ciertas faltas de respeto que en otro tipo de profesiones no aceptaría. Eso es una trampa, un globo sonda que se manda para probar la desmovilización no ya de un sector en concreto sino de una clase social, y además una clase social a la que se ha obligado a dejar de trabajar en el sector primario y secundario para pasar al terciario o cuaternario como es el caso de los trabajadores de la cultura. Entonces ahora ha descendido ese precariado que surgió en las profesiones vocacionales a todas las profesiones.
Y ahora mismo yo creo que sí, que es urgente volver a rearmar un sindicato potente, pero un sindicato de clase, no de gremio. Y dentro de ese, que haya uno de trabajadores de la cultura. Pero claro, ahora somos trabajadores de la cultura y mañana a lo mejor somos camareros, porque pertenecemos a una clase social que tiene que trabajar para vivir, no a una clase que especula. En ese sentido yo siempre he sido afín a CNT. Milité hace años, y también en CGT.
Por el tipo de trabajo que tenemos resulta difícil para el propio sindicato adaptarse a ello. Creo que ha sido uno de los grandes fallos del sindicalismo occidental: la forma en que se adaptó al sector terciario y específicamente a la cultura. Pero ahora que somos tantísimos los que vivimos de eso no queda otra que volver a organizarse. Durante estos años ha habido mucho revuelo con la nueva política y después del 15M se organizó Podemos, que me parece muy bien. Pero no se ha hecho un sindicato realmente fuerte, equivalente a Podemos, y creo que es urgente que se haga. Hay que tener en cuenta que las mayores conquistas sociales las ha traído la lucha sindical. Lo que pasa es que claro, se ha corrompido tanto con los sindicatos al servicio del estado, y con el pacto social, los liberados, y las subvenciones que a la gente casi le rechina oír hablar del sindicato, pero al final es lo más lógico del mundo: cuando eres pequeño te tienes que unir con otros para plantar cara al que es más grande que tú. Y yo creo que para el sector cultural el anarcosindicalismo ofrece una salida que realmente está bastante adaptada al medio porque el fin último del anarcosindicalismo es la autogestión, y en este tipo de trabajo que desarrollamos muchas veces acabas autogestionándote. La cosa está en que no sea autogestión del precariado, sino como emancipación del patrón, de no tener que vivir toda la vida esclavizado y con una actitud servil al patrón de turno. Ahora tenemos esa opción y yo creo que es un deber intentar tirar por ahí.
Un poco al hilo de esto, y ya que se ha hablado de ello en Noisey, me gustaría preguntarte por la reciente actuación de Nacho Vegas en el Festival del Mil·leni en Barcelona y el revuelo organizado. Concretamente me gustaría saber qué opinas del espinoso tema de los patrocinadores en el mundo de la música, y como puede resultar conflictivo con las actitudes o compromisos que pueda adoptar un artista en un determinado momento.
Bueno, la acción de Nacho Vegas la valoro muy positivamente. Yo ya estaba enterado de antemano de lo que iba a pasar y de hecho se había planteado mi participación aunque al final no ocurrió. Creo que es bastante importante el hecho de que el dinero se haya donado a la PAH. Eso legitima la acción de Nacho y la convierte en algo políticamente potente. Pero claro, no puedes mantener eso eternamente como una pauta de trabajo, porque si Nacho hiciera eso todo el tiempo no trabajaría, no le daría para vivir. Yo creo que hay un conflicto importantísimo en el tema de los patrocinadores, claro. Simplemente por el legado que vamos a dar para la posteridad. A mí me gusta mucho ver videos de artistas de los años 40 a los 80, y no tengo por qué tragarme el cartelazo del patrocinador. Y ahora sí. Para empezar es un símbolo, con todo lo que tiene de psicológico y todos los valores que representa, que integran dentro de una convención social en la que eso se acepta y se valora. Pero bueno, nosotros mismos tenemos que convivir con ello y hacemos cosas puntualmente con patrocinadores. Intentamos que sea, por ejemplo, una marca de cerveza: que vende cerveza y con la que yo sepa que no hay ningún conflicto abierto, antes que con un banco.
Lo curioso es que a menudo parece que es imposible desarrollar este tipo de actividades sin contar con patrocinadores, o al menos mucha gente, sean músicos, promotores o público, tiene perfectamente asumido que es así.
Bueno, la solución como siempre creo que es la autogestión, y que sea el público el que paga al grupo, que es algo por lo que llevo peleando años. Al final he dejado Marxophone, he dejado I'm An Artist, y vamos completamente por libre entre otras cosas por eso, porque no quiero vivir de los patrocinadores. Que el público me pague y con eso yo me tendré que adaptar. Se tiene que crear una conciencia colectiva de que no es 'mi' grupo de música o 'tu' grupo de música o el grupo de aquel, es 'la música', y lo mismo pasa con el teatro. Y dentro de la música, cuando haces un concierto se trata de concertar, el público es tan importante como el grupo y el contexto que se cree es súper importante también. No es lo mismo concertar en un acto del Banco Sabadell, en el Primavera Sound, en un concierto de una casa okupa, o en un concierto en una fiesta de prao en Asturias en el monte. El contexto lo cambia todo, y la forma en que se consigue el dinero también. Para mí esta es la solución, realmente es lo que vivo. La mayor parte del dinero que ingreso tocando viene directamente del público, trabajando con asociaciones y conciertos pequeños que se comportan realmente como grupos de consumo. Entonces si tanta gente me quiere llevar a tocar a Pamplona, yo voy. Y en función de la gente que pueda venir, iré en solitario, o en dúo, o iremos cinco. Eso hace que se implique el público como receptor, y ahí yo creo que es donde se crea cultura, un bien que va más allá del ocio y del consumo cultural, que es otro grandísimo problema.
Yo quiero reclamar que mi profesión sea una profesión, sea un oficio, con su dignidad también, pero eso no implica que tenga que ser un objeto de consumo, son cosas distintas. Yo creo que la cultura va más allá de ser un simple objeto de consumo y que tiene unos derechos y demás. No creo que la gente se tenga que hacer inmensamente millonaria con la cultura, pero tampoco que se nos pongan palos en las ruedas permanentemente para obtener un dinero mínimo para sobrevivir y mantener el trabajo y que luego, cuando lo obtengas, se tenga que perder el significado que tiene ese trabajo porque tengas que transigir a patrocinadores, a mediadores, a unas prácticas que son habituales desde que existe la industria musical y que han ido creciendo y que convierten al músico en un borrego, politoxicómano, infantilizado, incapaz de defenderse y mantener un discurso. Muchas veces acaba pasando esto con la música pop y se crean estos engendros ya desde el propio músico. Es muy complejo y tiene muchos factores pero bueno, se solucionará si se pone empeño.
Ya para terminar me gustaría cambiar de tercio y que explicaras exactamente en qué consiste La Secta, porque no queda claro si es una cooperativa artística, un 'grupo de afinidad', una pandilla callejera…Además hace poco has estrenado el videoclip de 'Busero Español' que ha dirigido Wences Lamas y que podría considerarse un producto de La Secta propiamente.
En realidad llevamos años fraguando todo esto de La Secta y ya hemos tenido cisma con el tema, porque Wences lo quería llevar por un tema mucho más espiritual y para mí lo espiritual está integrado dentro de lo político, lo artístico y lo laboral. Pero bueno, nos gustaría que fuera algo… ¿Cómo explicarlo? Somos personas que llevamos años trabajando y que compartimos unos vínculos éticos, artísticos y políticos muy sólidos, y que además son indestructibles porque hemos pasado por un montón de alegrías y penas juntos. A partir de ahí la idea es generar una conciencia colectiva. Lo hemos bautizado como La Secta y empezaremos como sello. Yo voy a editar todo bajo La Secta, y también otros grupos como Raisa o Xisco Rojo, o un grupo inglés que se llama Mute Swimmer. Queremos colaborar también en teatro, o cine, e intentar formar un pequeño 'lobby ético'. Yo creo que eso es lo que más se puede aproximar a una definición de La Secta. Tenemos nuestros debates y yo por ejemplo quiero llevarlo más por la vía política, porque creo que es inevitable y está íntimamente ligada a lo espiritual y por tanto a lo artístico, porque los que trabajamos en esto trabajamos con el espíritu. Y todas estas medidas que estamos tomando en el caso de La Sexta, las decisiones que tomamos para autoeditarnos, las decisiones estéticas sobre por dónde llevar las canciones, con quién colaboramos…todo está articulado por las conversaciones y por las ideas que trabajamos dentro de La Secta.

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