Cultură

Nunca te líes con quien compartes piso

Hablamos con algunos jóvenes que lo han hecho para saber si mantener relaciones sexuales con tus compañeros de piso puede funcionar o es un tremendo error.
11.5.16

Estos dos no son compañeros de piso, por eso se están dando el lote. Foto por Tshepo Mokoena

Este artículo se publicó originalmente en VICE UK.

Por fin alguien ha hecho el trabajo del Señor y se ha dignado desvelar la ciencia que rige los tópicos sobre los estudiantes. Un estudio reciente realizado con 1.244 estudiantes de Francia, Alemania, Italia, España, Portugal y Reino Unido ha revelado, sorprendentemente, que si eres de los que disfruta cabreando a sus compañeros de piso, deberías evitar siempre cerrar con llave la puerta de la calle, ser antisocial y no limpiar nunca. El estudio, además, cubre algunos aspectos del sexo en esa época de recién adquirida libertad y borracheras continuas.

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Cerca del 85 por ciento de los estudiantes encuestados consideraban que acostarse con un compañero de piso no era muy buena idea. Sin embargo, de las seis nacionalidades representadas, los británicos eran los más proclives a aprovechar la circunstancia: uno de cada cinco 18 por ciento jóvenes británicos asegura que iniciarían una relación con sus compañeros de piso. Hablé con algunos de los que han recorrido ese peligroso camino para que me contaran cómo fue su experiencia.

Tom
22 años
Estudiante de Diseño de Productos

VICE: ME has dicho que una vez te enrollaste con una compañera de piso. ¿Cómo fue la cosa?

Tom Paton: El primer año de universidad me mudé a una casa en la que vivían tres chicas y cuatro chicos. Durante el primer trimestre, antes de Navidad, estuve follando con una de las chicas, Georgia. Quedamos en que no se lo contaríamos a nadie, pero a la mañana siguiente, ya se lo había contado a otra de las chicas de la casa. Aun así, seguimos liados durante un año, más o menos.

¿Cómo afectó a vuestra convivencia en casa?

Curiosamente, a otro de los chicos de la casa le gustaba mucho Georgia. Yo sospechaba que le gustaba pero no hice nada por no cabrear a mi compañero. Pero luego este chico y yo discutimos y pensé Que le den, voy a hacerlo. Después de aquello, mi compañero nunca volvió a hablarme.

A veces tenía la sensación de que era una relación cuando realmente no lo era

¿Te afectó mucho?

No. A ver, lo perdí como amigo, pero no era tan buena persona, a fin de cuentas. En cuanto al resto de compañeros de casa, al final todos lo sabían pero nadie hablaba del tema. El único problema era que si quería traerme a casa a otra chica, obviamente, ella estaría allí.

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¿Crees que le habría importado?

No quiero herir sus sentimientos, aunque ella me decía que no le importaba. Pero me daba pereza. Al final dejé de buscar y de cuidarme. ¿Sabes cuando estás a gusto con alguien y empiezas a descuidarte un poco la barba y no te duchas tanto? Pues yo me relajé demasiado con ella, aunque no tenía ninguna intención de formalizar nada. A veces tenía la sensación de que era una relación cuando realmente no lo era.

¿Qué aprendiste de todo esto?

Me costaría mucho volver a vivir con chicas, porque no hago buenas migas con ellas a no ser que vaya a haber sexo. Además, algunas pueden ser bastante desordenadas, y me resulta difícil decirle a la chica que me follo que haga su parte de las tareas de la casa.

Georgia
21 años
Estudiante de Geografía y Geología

VICE: Háblame de cuando tú y Tom os enrollasteis.

Georgia Farman: Estábamos viendo una peli en su habitación con otros cuatro compañeros de piso. La gente se fue yendo a la cama hasta que solo quedamos Tom y yo. Le di las buenas noches pero no me moví de allí y… pues pasó lo que pasó.

¿Cómo afectó vuestro rollo a la convivencia en la casa?

No afectó mucho. Nadie se lo esperaba ni yo misma y a la mañana siguiente se lo conté a mi compañera de piso. Poco a poco, todo el mundo se enteró y se cachondeaban de mí. Con Tom no se metían tanto porque era como el líder del grupo de los chicos y su opinión iba a misa.

¿Protagonizabais muchas muestras de afecto en público?

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Cuando salíamos nos enrollábamos un poco delante de los demás, pero no en casa. Era genial saber que cuando llegábamos a casa nos acostaríamos. Además, el haberme liado con él me ayudó a hacer amistad con sus colegas.

Tuvimos un par de conversaciones profundas, pero siempre estando muy borrachos

Tom decía que a él le afectó porque había noches, cuando salíais, en las que no buscaba enrollarse con nadie. ¿Qué opinas de eso?

Aunque suene fuerte, esas cosas no importan cuando estás borracho. Como vivíamos juntos, yo me sentía muy cómoda, no me veía en la obligación de llevar maquillaje todo el tiempo, por ejemplo. No es que dejara de ducharme o algo así, pero en cualquier caso, los dos solíamos estar demasiado borrachos para que nos importara.

En general, ¿lo veías como algo positivo?

Sí, para mí no había una parte mala. Creo que los dos estábamos en la misma onda, cosa que no ocurre a menudo. En ningún momento me preocupaba lo que estuviera haciendo o si se enrollaba con alguna otra.

¿Cómo llevabais el tema de hablar de según qué cosas en la intimidad en una relación así?

En general éramos muy sinceros entre nosotros, sobre todo cuando habíamos bebido, pero creo que si hubiera tenido un mal día no habría acudido a él para contárselo. Tuvimos un par de conversaciones profundas, pero siempre estando muy borrachos.

Dos compañeros de piso abrazándose. Foto por Tshepo Mokoena

Simon
24 años
Contable

VICE: ¿Cómo empezó todo?

Simon Purdy: Durante el último año de universidad conocí a una chica, a la que llamaremos Alice. La conocí a través de una amistad y empezamos a vernos cada vez más a menudo. Nos llevábamos genial, pero al principio no pasó nada. Era más como una buena amiga.

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¿Cuándo cambió esa situación?

Cuando acabamos la universidad y supimos que los dos íbamos a trabajar en Londres, nos pareció buena idea irnos a vivir juntos. Alquilamos un piso con dos habitaciones, empezamos a trabajar y seguimos con nuestras cosas. Supongo que el hecho de que ninguno de los dos tuviéramos amigos allí y de que hacer nuevos amigos no es fácil hizo que intimáramos más y buscáramos compañía mutua. La tensión fue creciendo hasta que una noche nos emborrachamos y acabamos acostándonos.

¿En algún momento lo consideraste una relación de pareja?

Supongo que sí, a veces. Nos hacíamos arrumacos y esas cosas, pero no hablábamos del tema. Yo pensaba que al hablarlo lo echaríamos todo a perder. Ella tampoco parecía tener la necesidad de ponerle una etiqueta a nuestra relación y, además, tampoco teníamos obligación de dar explicaciones a nadie, ni a nosotros mismos.

¿Cuánto tiempo duró? ¿Cuándo se torcieron las cosas?

El tema sexual duró unos siete meses. Para mí que las cosas empezaron a ir mal cuando hicimos amigos en el trabajo. Fue muy raro porque empecé a ponerme celoso cuando ella me hablaba de sus compañeros de trabajo o cuando nos íbamos a tomar cervezas después del trabajo, cada uno con su grupo. Pero claro, como no era nada oficial, nunca le comenté lo que sentía. Después de un tiempo dejamos de acostarnos y volvimos a ser dos personas que compartían piso. Poco después, ella me dio a entender que estaba "saliendo" con alguien de su trabajo. Y eso fue todo.

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¿Cómo te sentiste?

Me lo tomé con mucha serenidad porque no tenía ningún derecho a estar celoso. Sí que me sentí un poco solo después de aquello, porque ella se quedaba a dormir en casa de ese tío muy a menudo. Nunca lo trajo a casa, supongo que intencionadamente.

¿En qué situación estáis ahora?

Pues acabó fatal con ese chico del trabajo y, no sé muy bien cómo, pero yo acabé siendo el hombro en el que lloró. Precisamente por aquella época yo había conocido a alguien a través de un compañero de trabajo y ahora tenemos una relación estable. Sigo viviendo con Alice y la experiencia ha servido para estrechar nuestra amistad, pero no creo que volvamos a vivir juntos. Me causó más confusión y problemas que otra cosa, y no creo que sea posible no involucrarse emocionalmente.

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Traducción por Mario Abad.