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Tecnologia

Perder el móvil: ventajas e inconvenientes

Perder el teléfono es una gran mierda pero también puedes sacarle cosas interesantes a la experiencia (y no nos referimos a convertirte en un maldito ermitaño).
15.4.15

Como en muchas otras cosas, llegué tarde a esto de los móviles. Me negué a tener uno hasta los 23 años que fue cuando mi novia, harta de todo, decidió regalarme uno por mi cumpleaños. Si hubiera seguido el curso normal de las tendencias y hubiera adquirido un aparato de estos con anterioridad, estoy seguro de que el número de móviles perdidos o robados se doblaría.

Haciendo cálculos, en los últimos 10 años he perdido una media de un móvil cada 1'4 años. De hecho, siempre que me he cambiado de móvil ha sido por esta razón, no por un tema de interés tecnológico. Lo cierto es que nunca me he considerado un tipo despistado, en mi mente sigue existiendo esa idea de que soy un tipo ordenado, como cuando era pequeño. Antes era un ser profundamente cuidadoso y quisquilloso con mis cosas.

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Viendo mi historial de pérdidas (y observando fugazmente el desastre que resulta ser mi casa) veo que realmente no soy quien creo que soy. En fin, el caso es que con todo esto al menos he aprendido unas cuantas cosas sobre el arte de perder el teléfono. Este soy yo compartiendo mis conocimientos.


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Inconvenientes

1) La incomunicación:

Este es el problema más evidente ya que un teléfono sirve, principalmente, para facilitar la comunicación entre las personas. No disponer de tu aparato cuando alguien quiere decirte que tu casa está en llamas puede llegar a ser un problema bastante gordo, siempre y cuando te importe tu casa, las cosas que tengas dentro y las personas que puedan estar metidas ahí.

Aparte, convertirte en un ser ilocalizable puede llegar a poner a las personas de tu entorno muy nerviosas. Tú siempre tendrás las cabinas de teléfono o los locutorios pero nadie podrá llamar directamente a tu cerebro para decirte lo irresponsable que eres.

Si la situación se alarga puedes llegar a convertirte en una persona un poco rara. Coged aire, que ahora viene una frase un poco larga.

¿Sabes cuando hace mucho que no ves a una persona que solías ver muy a menudo por la noche y de repente te la encuentras en una fiesta de esas de vermut de mediodía —una presentación de un libro o algo de este palo— y te dice que está ultimando una obra de teatro con su nueva compañía o algo y entonces piensas que joder, que el tipo ha estado aprovechando el tiempo —no como tú que solo sales por la noche y te emborrachas— pero luego te fijas que hay algo raro en él, que le cuesta hablar y que se mueve raro y entonces la veracidad de esa "compañía de teatro" empieza a desmoronarse y luego piensas que quizás no esté tan mal eso de salir y emborracharte y conocer gente? Pues sin medios de comunicación puedes llegar a convertirte en este tipo de personas.

Convertirte en un ser ilocalizable puede llegar a poner a las personas de tu entorno muy nerviosas

2) Comprar uno nuevo:

Quedarse sin móvil significa tener que adquirir otro. Nuevo o no. Ahí es cuando tienes que probar la amistad de tus colegas, quienes seguramente tendrán algún móvil de sobras pero no siempre las agallas suficientes como para dejártelo "unos días" —días que se convertirán en años—, ya que saben que terminarás perdiéndolo de nuevo.

Dado tu historial de pérdidas, pocos "amigos" te confiarán su aparato así que si tienes la suerte de tener el dinero suficiente como para llenar las bolsas grandes del Lidl con tu compra semanal entonces quizás puedas permitirte comprarte un teléfono nuevo. Este gasto económico será la cicatriz en tu cuenta bancaria que te recordará durante varios meses que quizás deberías dejar de beber tanto licor café cuando sales por la noche. Y eso nos lleva a:

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3) Dilema moral:

Realmente, ¿qué estás haciendo con tu vida? Te sientes como una mierda por estar perdiendo el teléfono cada dos por tres, y además por motivos lamentables, como estar borracho y quedarte dormido en el metro o, simplemente, estar borracho y regalárselo a un mendigo —en ese momento tenía todo el sentido del mundo. Cuando te encuentras en la situación de estar haciendo los trámites de cancelación de la SIM y del terminal y el teleoperador ya te reconoce es cuando empiezas a darte cuenta de que quizás deberías empezar a cambiar. Pero sabes que es algo absolutamente imposible y que todo esto que estás haciendo lo vas a volver a hacer una y otra vez. Una y otra vez.

Te sientes como una mierda por estar perdiendo el teléfono cada dos por tres, y además por motivos lamentables, como estar borracho y quedarte dormido en el metro o, simplemente, estar borracho y regalárselo a un mendigo

4) Follar:

El tema de follar se vuelve, con la ausencia del móvil, algo más complicado. Ya no tienes la herramienta perfecta en tus manos, disponible 24/7/365. El móvil era tu poema de Cyrano de Bergerac. Antes articulabas tus ligues y quedadas follatiles a través de Tinder, Whatsapp o el Messenger de Facebook. Ahora tendrás que operar desde un ordenador o incluso HABLAR con la gente, incluso CARA A CARA y eso, está claro, es un problema. Te has quedado sin la forma de conocer gente y de flirtear ocultando todos tus defectos. Te pones nervioso y tu polla o vulva (o vagina o útero o lo que sea) te pedirá que te compres un móvil de inmediato. Lo harás. Joder si lo harás, cueste lo que cueste.

Ventajas

1) Incomunicación:

¿Recuerdas cuando —sin reconocerte a ti mismo al hacerlo— golpeaste un armario de la cocina tan fuerte que hiciste un agujero por el que se podían ver las latas de atún y esos botes de maíz dulce que tanto te gustan? ¿Recuerdas por qué diste ese golpe?

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Te voy a refrescar la memoria, amigo: habías quedado para ir al cine con esa tipa que tanto te gusta y con la que llevabas semanas hablando por Facebook pero entonces tu madre te llamó para decirte que se había roto una pierna y que la acompañaras a urgencias y tú le dijiste que no podías y te inventaste una excusa terrible y luego recibiste un Whatsapp de la chica esa que tanto te gusta diciéndote que no podía ir hoy al cine (porque realmente a ella no le importas una mierda y prefería quedar con otro tipo al que poder follarse) y entonces te sentiste mal por tu madre y maldijiste a esa tía y por eso diste ese golpe fatal contra el armario.

Si no hubieras tenido móvil no te hubieras enterado de nada y tu madre habría llamado a otra persona y al no poder localizarte esa tipa se habría visto obligada a ir al cine contigo y, pese a lo inmoral del asunto, habrías podido disfrutar tranquilamente durante dos horas y media de esa velada perfecta que llevabas días esperando y ser el hombre más feliz del mundo pese a que esa realidad fuera absolutamente falsa y debajo de ella se escondiera el más absoluto de los horrores. Pues eso.

Acepta tu condición, asimila tus errores y sé consecuente. Cómprate un móvil de mierda porque al fin y al cabo esto es lo que eres

2) Comprar uno nuevo:

Esto puede servirte para hacer un ejercicio de análisis y valorar tus necesidades tecnológicas reales, que realmente se limitan a "escribir y recibir mensajes de texto". Si a esto le sumas tu tendencia a perder aparatos, quizás lo mejor sea comprarte algo sencillo, algo que ya sepas que va a terminar en un Cash Converters a las pocas semanas. Acepta tu condición, asimila tus errores y sé consecuente. Cómprate un móvil de mierda porque al fin y al cabo esto es lo que eres. Ei, y sin problemas.

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3) Dilema moral:

Vale, quizás lleves demasiado tiempo perdiendo estas mierdas pero este problemilla que tienes te está ayudando a no depender tanto del aparato y a quitarle importancia, a no tratarlo como el Gran Atractor gravitacional alrededor del cual orbita toda tu vida y la de todos los demás. Sabes que no vas a cambiar, entonces deja de sufrir y abraza la idea de que, a veces, eres un desastre. Vive y muestra tus cicatrices con orgullo, las arrugas son lo que hace que un DIN-A4 se diferencie de otro DIN-A4.

4) Follar:

Empieza a dejar de centrar tu vida en esto de follar. Los líos, las parejas, las relaciones y todo esto son agentes distractores de lo que realmente importa. Hay cosas mejores con las que ocupar el tiempo de vida que te queda. Era penoso pero podrías recuperar ese libro de poemas que estabas empezando a hacer o por el amor de Dios al menos pasa el aspirador por tu cuarto por primera vez en tu vida.

Empieza a utilizar tu cerebro y llénalo con otro tipo de ideas, verás como todo va a ir mejor y cuando mueras no sentirás que has tirado toda tu vida a la basura por culpa de un puñado de coños (o rabos o lo que sea).