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Identidad

«Veinte años por delante del resto del mundo»: Hablamos con la artista Penny Arcade

Hablamos con Penny sobre llevar cinco décadas realizando performances y la necesidad de ofrecer a los jóvenes una alternativa queer y punk-rock al mainstream.
26.8.15

«¿Qué implica el aburguesamiento? Implica la desaparición de la historia, implica amnesia cultural; implica que los jóvenes que llegan no podrán conocer los lugares en los que sucedieron cosas –o los lugares en los que todavía suceden cosas- alternativas a la basura totalitaria y capitalista imperante. Bastante difícil resulta ya ser joven e intentar encontrar tu lugar en el mundo y la cultura, sin tener referentes, porque todo va a ser Starbucks, si todo va a ser marcas como Topshop, ¿qué otra opción queda?».

Estoy al teléfono con Penny Arcade, nombre artístico de Susana Ventura, toda una reliquia del performance del Nueva York vanguardista. Actriz, dramaturga y cómica, Penny articula su trabajo en torno a la necesidad de documentar y catalogar su propia y singular existencia, el paisaje del Nueva York underground y las vidas de los miembros de la comunidad artística queer, de la que ella misma forma parte. A sus 65 años, lleva cinco décadas subiendo al escenario y trabajando con artistas como Andy Warhol, Jack Smith y Quentin Crisp. Actualmente está de gira para promocionar su espectáculo, Longing Lasts Longer en el festival Edinburgh Fringe.

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Penny es arrogante y descarada, cualidades sobre las que ha sustentado su trayectoria profesional. Según afirma, no tenía ni idea de que quería dedicarse a esto porque, teniendo en cuenta su procedencia de una familia de clase obrera de origen italo-estadounidense, «no había un formato para eso». Pero sus ingeniosos chascarrillos y sus críticas sociales la dieron a conocer en el Downtown de Nueva York cuando aún era una adolescente. «En la década de los 60 había mucha vida en las calles. La gente pululaba por ahí y hablaban unos cono otros».

La cosa es que un tipo llamado Jamie Andrews la siguió y le preguntó, «¿Quién escribe tus guiones?». Penny me cuenta cómo sucedió: «Lo vi una noche lluviosa. Por aquel entonces no tenía una residencia fija y me quedaba a dormir donde podía. Se acercó a mí y me dijo, "No tienes muy buena pinta, deberías venirte a vivir a mi casa"». Penny tose al otro lado de la línea. «¡Me acababa de acoger un gay de 27 años! Dime qué tío gay de 27 años recogería a una chica de 16 años de la calle hoy en día. Nadie, ¿verdad?».

Patti Smith, Jackie Curtis y Penny Arcade en 1969. Imagen vía YouTube

Andrews le presentó a John Vacarro, director del grupo Play-House of the Ridiculous. Penny lo describe como «un teatro político de purpurina, glam y rock-and-roll del Nueva York de los 60 que dio pie al movimiento punk del downtown». Constituía un género en sí mismo, con parodias basadas en la cultura pop escenificadas por drag queens y forasteros insolentes. Desde el punto de vista cultural, este movimiento tendió un puente entre la Factory de Warhol y lo que más adelante sería el CBGB. Fue en este último donde Warhol vio a Penny actuar por primera vez y, como ella dice, «decidió convertirla en una superestrella».

Warhol le pidió que apareciera en su película, Women in Revolt, a lo que Penny accedió. Sin embargo, posteriormente rechazó otro papel que el artista le ofreció para su obra PORK. Preguntada por el motivo, Penny explicó que era porque Women in Revolt le había parecido un poco aburrida. «Nadie lo va a reconocer, pero la verdad es que no era tan interesante. De lo que trataba realmente era… la tremenda fascinación de Andy Warhol por los ricos. Se pueden decir muchas cosas de los ricos, pero no que son interesantes». Así que prefirió viajar a Europa con los miembros de Theatre of the Ridiculous.

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Penny empezó a actuar en solitario durante la década de 1980 con While You Were Out, pero la verdadera fama le llegó con Bitch! Dyke! Faghag! Whore!, a principios de los 90. El espectáculo consiste en una serie de monólogos autobiográficos con acompañamiento musical, striptease eróticos de sus bailarinas y un desnudo integral de Penny sobre el escenario: un corte de mangas a la censura en el arte salpicado con historias personales de Penny sobre la crisis del sida que empezó a finales de los 70 y que aún hoy existe.

En 2012, Penny realizó una nueva gira con Bitch!…, que aproveché para ver. Me pregunto cómo acogió el espectáculo el público hace veinte años, teniendo en cuenta que se escribió como réplica a la prohibición del senador Jesse Helms de conceder becas del estado para las artes cuando la obra se considerara demasiado obscena. «No», afirma Penny. «Hoy día hay tanta censura como antes. Lo que pasa es que, cuando vas 20 años por delante del resto del mundo, que es lo que me pasa a mí, cualquier cosa de la que hubiera hablado hace 20 años será importante ahora». No puedo evitar soltar una risa nerviosa, mezcla del miedo y la fascinación que me inspira Penny, que continúa su explicación, sin inmutarse:

«Ahora vivimos una época en la que la gente tiene miedo a dar su opinión, una época de gran consenso, de reflexión colectiva; no puedes hablar de nada sin levantar ampollas. Ahora la censura está instalada en la propia cultura; ya no procede solo del Gobierno, de la Iglesia o de algún grupo de chiflados de derechas. ¡Está en el agua potable! Los propios universitarios quienes piden que se enciendan las alarmas ante temas como la violencia, el racismo, las violaciones o el colonialismo. Así que, por favor, no me digas que actualmente no hay más censura que hace 20 años».

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En su obra The Gentrification of the Mind, la escritora judía y lesbiana Sarah Schulman sugiere que las ideas también pueden ser objeto del aburguesamiento, que tendemos a integrarnos psicológicamente en la corriente dominante y que en la década de 1980, el sida acabó con toda una generación de artistas que promovían una forma de pensar alternativa. La autora cita un fragmento de la obra de Penny Invitation to the Beginning of the End of the World, en la que la madre de Rita Redd, un personaje drag queen ficticio, clama a los yuppies de Nueva York que no sabían quién era su hijo, pese a que frecuentaban los mismos sitios. Son unos ignorantes.

Esta es la esencia de la obra de Penny Arcade. En la década de 1980, el cineasta experimental homosexual Jack Smith agonizaba por las enfermedades oportunistas a las que abrió la puerta el sida. Le pidió a Penny que quemara todas sus pertenencias. «Estaba muy enfadado con el mundo y quería que destruyera toda su obra», recuerda. Pero Penny le hizo cambiar de opinión y rescató las películas de su apartamento. Por esa decisión, estuvieron echándole «mucha mierda encima durante diez años». ¿Se arrepiente? «¡No!», dice con rotundidad. «Ahora ves a toda esa gente adolescente, o de veintitantos o treinta y tantos que adoran a Jack Smith. Si no hubiera sido por mí, eso no habría pasado».

Otro ejemplo del compromiso de Penny por conservar la cultura alternativa lo constituye su proyecto de historia oral, Lower East Side Biography Project: Stemming the Tide of Cultural Amnesia, para el que cuenta con la colaboración de su compañero de toda la vida, Steve Zehentner. «Entrevisto a personas con un marcado concepto de su identidad y luego editamos ese material para que yo no aparezca», explica con orgullo. «El público interactúa cara a cara con una persona increíble. Y, como dijo una vez Jack Smith, "Me basta con estar en presencia de un genio durante una hora"».

Entrevista a Penny sobre su proyecto Lower East Side Biograph

Peynny está convencida de que vivimos en una época en la que los distintos grupos de edad han dejado de comunicarse entre ellos. «Hago esto porque, durante los 60, los 70 y hasta mediados de los 80, cada semana conocía a gente fantástica. Ahora eso ya no ocurre, porque vivimos en una era monogeneracional. Ha desaparecido la experiencia intergeneracional que hacía que la vida fuera tan emocionante. La vida es emocionante cuando todas las edades participan. ¿En qué cabeza cabe que todo el mundo haga algo concreto a la misma edad? Es una tontería, ¿no?».

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Para su proyecto, Penny entrevistó a artistas como el fotógrafo francés Michael Auder; Jayne County, una de las primeras estrellas del rock transgénero; y la increíble artista y dramaturga paquistaní Bina Sharif. Penny publica las entrevistas en Facebook para que la gente joven pueda verlas. El aburguesamiento es la desaparición de la historia y la ignorancia es aburguesamiento, pero Penny hará todo lo posible para evitarlo.

«Para poder vivir la alternativa, primero tienes que ser capaz de verla», explica. «Cuando era joven, me aferraba a la alternativa, pero cuando somos jóvenes no sabemos lo que buscamos, sino que tenemos que tropezarnos con ello. Lo que está pasando en todas las ciudades del mundo es que se está eliminando la alternativa, lo bohemio, el rock-and-roll, el funk, la poesía. Por eso hago lo que hago, para que los jóvenes que vengan después tengan una alternativa».

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Puedes disfrutar del espectáculo de Penny, Longing Lasts Longer, en el festival Edinburgh Fringe, y en noviembre en el Soho Theatre de Londres.

Traducción por Mario Abad.