El día a día en los suburbios de Río

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El día a día en los suburbios de Río

"Siempre se me acercaban a decirme que dejara de hacer fotos, que estaba pidiendo a gritos que me robaran".
31.8.16

Cuando Rudy Bustamente empezó a retratar las calles de Río, encontró mucha oposición por parte de la gente. "Siempre se me acercaban a decirme que dejara de hacer fotos, que estaba pidiendo a gritos que me robaran", recuerda. "Cuando les decía que la cámara me daba igual, salían con historias horribles sobre apuñalamientos, disparos y secuestros. Al final, después de un tiempo, aprendí a ignorar esas amenazas, a decir gracias y a seguir mi camino".

El resultado de su tesón es una serie de fotografías que Rudy fue haciendo el año pasado, a lo largo de dos meses, antes de que las Olimpiadas aterrizaran en Río, su ciudad natal. Habiendo vivido en una zona acomodada de Río y en Niterói, al otro lado de la bahía, Rudy ha llevado una vida que poco tiene que ver con la imagen depauperada que suele asociarse a esta gran urbe brasileña.

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A los ocho años, su familia y él se trasladaron a Londres, y desde entonces Rudy siempre ha vivido en el Reino Unido. ¿Qué opina la gente de fuera de Río? "Las opiniones varían según la edad: el concepto de la gente mayor se basa en una mezcla entre el estereotipo del Río de Carmen Miranda y la idea de que todo el mundo es adorable", afirma. "La gente joven, en cambio, habla de corrupción, deporte y fiestas, en ese orden. Los hay que se han sorprendido cuando han visto que soy blanco, se me da fatal el fútbol y tengo suficiente dinero como para viajar al Reino Unido".

Esa vida de joven de tercera generación cultural situó a Rudy en una especie de limbo cultural que siempre ha procurado explorar y retratar con su cámara. "Siempre me siento un extraño cuando estoy en Brasil", confiesa. "Estoy a caballo entre culturas, y la gente siempre espera que esté tan integrado que sepa cómo moverme por la ciudad pero por otro lado, nunca me consideran del todo parte de ella".

Desde una postura que intenta empatizar con futuras generaciones, Rudy nos muestra cómo es la vida en Río para los ciudadanos a ambos lados de la enorme brecha económica que divide la ciudad.

Resulta curiosa la campaña de autopromoción llevada a cabo por Brasil para las Olimpiadas, mediante la cual, por ejemplo, todos los establecimientos de comida publicitan "nuestra salsa barbacoa picante. No sé si es que no se han molestado en preguntar a ningún brasileño o han querido tirar de estereotipos, pero la comida brasileña no destaca precisamente por ser muy picante, a diferencia de la de otros países".

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Salsas aparte, Rudy explica que ha intentado que sus imágenes hablen con voz propia, capturando el día a día de los barrios de la periferia, un estilo de vida mucho más universal de lo que el turista medio podría pensar. "No voy a fingir que mi punto de vista sobre Brasil es objetivo. Al contrario, he intentado crear un proyecto totalmente subjetivo e intuitivo. No es ni mucho menos la visión que tiene la mayoría de los brasileños, pero sí es al menos la visión que tiene un brasileño de su país, quizá a través del prisma de alguien de fuera".