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Cultură

Hablamos con un hombre que tiene pánico a dormir

J. padece somnifobia y el simple hecho de pensar en dormir le aterroriza.
10.7.14

Siempre se ha dicho que dormir es uno de los mayores placeres de la vida y, de hecho, así lo es para muchos. Pues imagínate que se convierte en tu mayor pesadilla, una de la que ni siquiera te puedes despertar.

J. no quiere dar su nombre real y padece somnifobia. El simple hecho de pensar en dormir le provoca pánico, lo cual complicó bastante nuestra entrevista, ya que cada vez que pensaba en su fobia tenía que hacer un gran esfuerzo para no tener uno de sus ataques de ansiedad. Durante la conversación que mantuvimos nos desveló el origen de su fobia y cómo ha cambiado su vida desde que la padece.

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VICE: Buenas J., ¿me puedes explicar qué es la somnifobia?

J.: La somnifobia es el miedo a dormir, una de las fobias más específicas, delicadas y difíciles de comprender, ya que se da en muy pocos casos, pero afectan muy seriamente al sueño y a la salud física y psicológica.

¿Cómo te afecta?

En mi caso, me está afectando en todos los ámbitos de mi vida, sobre todo a nivel de sueño, evidentemente. Intento evitar dormir por todos los medios por el miedo que tengo a que me muera mientras duermo, padezca un infarto o un desenlace fatal. Además, mi organismo activa algunos elementos psicológicos que evitan que duerma: como la ansiedad, pánico, taquicardia, sensación de ahogo, etc.

Al día siguiente, te sientes totalmente sin fuerzas y desesperado. Este cansancio físico y psicológico atroz me afecta en todo. Cualquier pequeño detalle de tu vida cotidiana se ve afectado, cosas que cualquier persona normal no percibiría.

Hay otros muchos factores que han desencadenado la somnifobia que sufro actualmente. La mecha fue una lesión vermiana (una lesión en el cerebro que provoca pérdida del equilibrio y mareos), pero a eso le has de sumar muchos factores sociales y psicológicos que han agravado la situación y que darían para un libro sobre mi vida. Lucho cada día por intentar superarla, pero es muy difícil.

En tu caso, ¿cuál fue el principal desencadenante?

Mi caso empezó en agosto de 2010 con un fuerte mareo, vértigo y desmayo que sufrí una noche mientras estaba cenando y viendo la televisión. Sin más, perdí el conocimiento por unos segundos, me caí del sofá e inmediatamente, solo y sin ayuda de nadie por temas que no vienen al caso, me fui al hospital.

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El trato que recibí fue deplorable, ya que confundieron mi problema de somnifobia con una “manía” o algo “inventado por mi mente”. La psiquiatra y el médico me diagnosticaron “hipocondría y un problema psicosomático”, y al darme dicho diagnóstico, obviamente solicité de forma inmediata el alta médica. Este podemos decir que fue el punto de partida de mi somnifobia.

¿Qué hiciste después?

Acudí a multitud de centros y hospitales públicos y privados y a un sin fin de facultativos dentro de las diferentes ramas, los cuales me solicitaron infinidad de pruebas. Me dieron todo tipo de diagnósticos: unos decían que tenía cáncer, otros un tumor cerebral, problemas del oído interno… Vamos, muchos disparates.

Claro, todos estos diagnósticos tan contradictorios me crearon el miedo a que me podía pasar algo en cualquier momento. Hay que tener en cuenta que este proceso duró casi dos años, en los que sufría permanentes mareos, vértigos o fuertes dolores de cabeza, además de los problemas de sueño.

Poco a poco, con todos estos síntomas, mis miedos comenzaron a aumentar. Empecé a tener miedo a dormir por si me pasaba algo, por si me moría mientras dormía, o de que padeciese alguna enfermedad grave, así que empecé a evitar dormir.

Explicas que tu fobia se fundamenta en el miedo a no despertar, el miedo a la muerte, ¿cuáles son tus creencias sobre este tema?

Soy ateo, no creo nada ni en religiones ni similares, creo que cuando morimos todo se acaba, punto y final, y esa idea me aterra. Supongo que nadie me ha preparado

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para ello: ni mi familia ni profesionales, nadie.

Has comentado que haces todo lo posible para no quedarte dormido. ¿Qué sueles hacer aparte de lo que tu propio organismo hace de forma “involuntaria”?

Cuando me dispongo a dormir sufro un aumento gradual de la ansiedad hasta límites insoportables. Mi organismo desencadenaba episodios de pánico y ahogamiento, para así evitar que pueda conciliar el sueño.

Es difícil de explicar, hay que sentirlo: se te acelera el pulso, tiemblas, y no sabes qué hacer. Te sientes impotente. La situación, el subconsciente… te domina.

A parte, yo, conscientemente, salgo de la cama y suelo ir a la calle desesperado, como si buscara auxilio. He ido en ocasiones a centros de salud mental y en vez de ayudarme, lo que hacían era agravarlo con pastillas y fármacos que aumentaban mi ansiedad y mi miedo a dormir. Se me ha pasado por la mente en alguna ocasión poner fin a este calvario, pero dicen que soy una persona fuerte, con ímpetu, y que una fuerza interior me impide hacer eso.

Cuando ya estás dormido, ¿descansas bien?

Cuando duermo es debido a que caigo rendido. Aun así, la mente y el subconsciente te juegan malas pasadas, porque reaccionan como un mecanismo de autodefensa evitando a toda costa que tu consciencia descanse y se desconecte de la realidad para tener un sueño reparador. Supongo que el mismo cerebro se desconecta ya por inercia, porque sabe que si no duermes, te mueres.

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¿Y de media cuánto sueles dormir?

De 3 a 5 horas, según el día y el grado de intensidad del pánico.

¿Y ahora que se te ha diagnosticado la tratas de alguna forma? ¿Te medicas? Tratamiento farmacológico no tiene. A la somnifobia se le ha de dar un tratamiento psicoterapéutico específico y concreto, no tratamientos genéricos como muchos psicoterapeutas me han intentado dar, ya que no dan resultado.

Los únicos centros que existen son muy caros e inaccesibles para la mayoría de personas que padecen mi problema, luego tratamiento no hago. Simplemente intento salir, estar distraído, pasear, pensar en otras cosas, etc. para así minimizar los efectos de la somnifobia.

¿Qué sientes cuando te despiertas y “has superado” el dormirte sin que te haya pasado nada?

Cuando me despierto, me levanto muy cansado, agotado, sin ganas de hacer nada, con el miedo en el cuerpo y, obviamente, con sueño. Las fobias no se superan nunca, pueden mejorar sus efectos y convivir con ello de la mejor forma posible, pero hay que tener en cuenta que no tienen cura, solo altibajos, y quien diga lo contrario miente.

¿Cómo se ve afectada tu vida social? Los síntomas que padeces debido a la falta de sueño son claros, ¿de qué forma han cambiado las relaciones con tu entorno?

Pues debido a esto no tengo vida social. Pocas o nulas relaciones humanas.

La familia… sin comentarios. Nadie lo entiende y tienden a identificar esto como una locura. Además, en el trabajo no rindo, y eso las empresas se dan cuenta, pero claro, no le puedes decir qué es lo que tienes porque te echan, sin más.

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Todo esto ha agravado mi aislamiento, desconfianza, aparición de nuevas patologías, problemas de relaciones sociales, asco al sistema sanitario y capitalista, etc…

¿Qué sientes cuando la gente piensa que estás “loco”?

Pues que más locos están ellos… No se ponen en mi pellejo. Hasta que no les toque pasar una cosa así en sus propias carnes… ¡Y no se lo deseo a nadie!

¿Qué te gustaría decirle a la gente sobre la somnifobia? ¿Crees que el apoyo de la sociedad podría ayudarte a sobrellevarla mejor?

El apoyo es fundamental, pero vivimos en una sociedad hipócrita en la que las personas con problemas de discapacidad física y psicológica nos encontramos abandonados y maltratados por la sociedad capitalista que, por un lado, aparenta ser una cosa, y en la práctica, no ayudan nada en estos temas de fobias sociales, por lo menos en España. Te aparcan como un bicho raro y que ni se te ocurra molestar con tus problemas.

Se debería investigar más en estos temas de las fobias, porque le puede pasar a cualquier persona. Lo mismo pasa con las enfermedades raras, que al ser casos muy puntuales no les interesa ni a la medicina ni a la psicología investigar ni encontrar soluciones. Si hay algún tipo de solución, es en clínicas privadas, carísimas e inaccesibles para la gente obrera, normal, como yo.