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Photo Issue Extra : cuando Nathan Farb burló al KGB

Hacía tres años que no ojeaba Russians , un libro de fotografía de Nathan Farb publicado en 1978, hasta que un día las fotos se me aparecieron en un sueño.
22.8.11

Hacía tres años que no ojeaba Russians , un libro de fotografía de Nathan Farb publicado en 1978, hasta que un día las fotos se me aparecieron en un sueño. Es como cuando te levantas y tienes una canción metida en la cabeza, pero en vez de una canción eran fotos de rusos.

Al día siguiente fui a la tienda de antigüedades de Ámsterdam donde vi el libro por primera vez y le eché un segundo vistazo. Mientras examinaba esas extrañas fotos del Telón de Acero me di cuenta de que muchos de los retratos no se correspondían con la imagen que tenía de los rusos de los 70. Pensaba que eran unos paletos vestidos con monos tejanos que conducían tractores y montaban a caballo por sus granjas y tomaban patatas con depresión para cenar. Pero, a juzgar por las fotos de Farb, eran todo lo contrario. Estaban llenos de vida.

Las fotos son un reflejo de una parte inexplorada de la sociedad rusa. La introducción del libro explica que las fotos fueron tomadas en un programa de intercambio cultural bajo la administración de Jimmy Carter. En concreto, se hicieron en una exposición de fotografía americana en la ciudad siberiana de Novosibirsk. En la exposición participaban los fotógrafos americanos más importantes de la época, y Nathan Farb fue a documentar el evento.

Por aquel entonces, Farb tenía unos treinta años. Era un neoyorquino cuyo padre era actor en Yiddish. Nathan solía salir a la calle a sacar Polaroids de turistas por un dólar. Más tarde se hizo amigo de Diane Arbus, quien le invitó a viajar a Rusia con ella. Por su naturaleza exótica, la exposición atrajo a cientos de miles de rusos. Farb les hacía fotos a los espectadores y les daba una copia. Sin que los sujetos –ni las autoridades rusas- lo supieran, Farb había desarrollado una técnica que le permitía hacer un negativo de cada Polaroid que disparaba.

“Escondí los negativos en una maleta diplomática para sacarlos del país en la embajada americana,” me contó Farb cuando contacté con él para saber más sobre las fotos. “Los rusos no me hubieran permitido llevarme las fotos si lo hubieran sabido,” dijo Farb. Pero al final lo descubrieron. “Cuando me estaba yendo del país escuché que mis acompañantes decían, ‘Ahora ya no importa, las fotos ya han salido del país.’” Farb cree que unos espías de la embajada le delataron, pero no tenía miedo de que lo pillaran. “Tenía una misión. Creía que estaba haciendo algo que podía ayudar a reducir el miedo entre Rusia y Estados Unidos. La gente tenía miedo de que estallara una guerra nuclear. Era la misma clase de miedo que alguna gente tiene actualmente al mundo islámico. Creo que mis fotos ayudaron a disminuir el miedo porque mostraban que los rusos también eran normales.”

Por raro que parezca, Farb me dijo que, aunque en la exposición participaban fotógrafos de renombre, los rusos estaban más interesados en las fotos de revistas como Better Homes and Gardens y Vogue.

“El gobierno de Estados Unidos puso esas revistas para demostrar que la vida era mucho mejor en un Estado capitalista. Pero lo que parecía interesar a los jóvenes era la moda. Fueron a la exposición vestidos con ropa hecha por ellos mismos y después del evento se fueron a casa corriendo para copiar la ropa que habían visto.”