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Viajes

De australiano millonario a ermitaño en una isla tropical

David Glasheen terminó como un náufrago en una isla paradisiaca australiana. No llegó ahí por ideología sino más bien por efectos de la vida y del mercado.
29.1.15

En 1980 David Glasheen era el presidente de la compañía minera de Papua New Guinean, con sede en Sydney. También era un socio activo en el mercado de valores y dueño de una fortuna de 28,4 millones de dólares que derrochó en lujosas propiedades con vistas náuticas. Fue entonces cuando el mercado lo hundió a él.

El 19 de octubre de 1987, la acción de Dow Jones bajó 508 puntos en la bolsa, lo que le costó a Glasheen alrededor de 7.25 millones de dólares. Este día, conocido como el Black Monday, acabó con el boom económico de los 80 en horas. Pero para Glasheen los efectos fueron aún peores: "Los siguientes años fueron estúpidamente difíciles", recuerda. "Mi esposa perdió mucho dinero y me culpa por eso. Básicamente mi familia se destrozó por esto en 1991". Glasheen terminó en las cortes demandado por su esposa y por los bancos y perdió. En 1993, David ya no tenía ni un peso y estaba buscando desesperadamente un escape.

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A finales de ese año, Glasheen conoció a una mujer divorciada de Zimbabue que: "estaba pasando por una situación emocional similar a la mía"-dice. "Así que cuando sus amigos mencionaron un espacio libre en Restoration Island [una isla prístina y subdesarrollada de 25 hectáreas en la costa este australiana], no dudamos en embarcarnos rumbo a ella". Vivían en una choza, aunque eventualmente el plan era construir un complejo hotelero de lujo con sesenta habitaciones.

"Pero la idea no duró demasiado"-confiesa Glasheen. "Ella no pudo soportarlo, era demasiado para ella y me abandonó". Luego de que lo dejara su segunda mujer, Glasheen se dejó crecer una piojosa barba y dejó de usar camisetas. Poco después, terminó en una empedernida guerra con los aborígenes de la isla, quienes impidieron la construcción de su resort. Fue entonces cuando la choza se convirtió en su vivienda permanente. Poco a poco, los codiciosos sueños de Glasheen se fueron deshaciendo y ahora vive como un náufrago que anhela jugar a las acciones.

"La bolsa de valores es increíble"-dice Glasheen, que hoy tiene sesenta y nueve años. "Es la forma más rápida y fácil de hacer dólares. Es inclusive mejor que un trabajo. Puedes ganar cincuenta veces más en una décima del tiempo". Extrañamente, este náufrago no culpa a la bolsa por su situación actual: "No fui lo suficientemente inteligente y no la vi venir. Sabía que había subido mucho y debí vender. Pero no lo hice y me hundí con el barco".

Pero para Glasheen la vida en una isla no ha sido completamente desagradable. En los últimos años ha convertido un puesto fronterizo de la Segunda Guerra Mundual en una casa habitable, que funciona con luz solar y hasta tiene Internet. Su hogar queda a una hora en bote del único supermercado, pero Glasheen se jacta de hacer este viaje pocas veces al año porque cultiva sus propios vegetales y pesca cangrejos y pescados. Además ya ha hospedado a varias personas en su casa, incluyendo a celebridades como Russell Crowe, que hasta se quedó para la cena.

Tal vez lo único que le falta es alguien con quien compartir esta particular experiencia. Glasheen ha publicado numerosos artículos y anuncios en páginas de citas para encontrarse una novia. "No levanté ni polvo"- dice riendo. "Alguna vez tuve algo con una italiana. Pero me dijo que quería una 'relación abierta' y yo no sabía qué era eso. No me gustó porque pensé que se refería a que no podíamos tener secretos".

Glasheen dice que la mejor parte de convertirse en un ermitaño es la paz. "Restorarion Island [la isla de la restauración] es un buen nombre. Me ha restaurado personal y físicamente. Me cambió en todo sentido". A pesar de esta "transformación", Glasheen aún juega en el mercado de valores y alaba al mercado de uranio como un negocio seguro. En este sentido, Glasheen no cabe en el molde de los clásicos ermitaños como Christopher McCandless en Into the Wild. Este tipo es, más bien, un "yuppie" refugiado y no un naturalista. Es claro que no llegó a la isla como resultado de una poderosa ideología, sino por falta de opciones. Cuando hablaba con él pude notar lo mucho que extraña el mundo de las inversiones. Inclusive me dio un par de consejos en el tema:

"Follow the horse, jockeys" [¡sigan al caballo, jinetes!]- dice, jugando con la expresión común en la bolsa de valores. "Si conoces a los managers y su historial, síguelos. Si son exitosos conscientemente, entonces harás dinero. El que más gana es el que menos errores comete, y esta gente casi nunca se equivoca. ¡Ah! Y empieza con pequeñas cantidades. Creo en las pirámides y en los constructores de puentes. Tienes que jugar a cometer errores al principio, pero luego comenzarás a hacer dinero de esta manera"

Pues sí…. Esa es una opción. O puedo vivir sin camiseta en una isla tropical comienzo crustáceos todo el día, lo que ya no parece una mala idea.