Video Games Killed the Radio Star

Hablamos con un exconvicto sobre los beneficios de jugar videojuegos tras las rejas

"Muchas personas se aíslan en la cárcel, pero cuando hay un torneo de FIFA o algo así, la gente se reúne. Todos empiezan a conversar, es una forma de mantener la paz"
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Imagen de 'Prison Architect', disponible ahora en Steam

En febrero de 2015, Newsbeat, la plataforma de la BBC que aborda temas de actualidad para adolescentes y está asociada con Radio 1, publicó un texto titulado "Las (sorprendentes) cosas que te permiten en la cárcel". Entre otros artículos, se encuentran kits de costura, instrumentos musicales y consolas de videojuegos.

Pero la verdad es que desde hace varios años los videojuegos hacen parte de la vida en las prisiones británicas. Y no es que hayan entrado al sistema sin su cuota de detractores. En agosto de 2008, Mail Online se lamentó por las 221.726 libras (casi 1.000 millones de pesos) que gastó el gobierno laborista en consolas de Nintendo y cosas similares. En el artículo se cita al miembro del parlamento conservador Nigel Evans: "¿Acaso ser sentenciado a cinco años de puro PlayStation sirve como rehabilitación o castigo? Esta revelación indignará a la gente".

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Y estaba en lo cierto. Cada vez que los tabloides de Inglaterra le recuerdan a la gente que los presos tienen acceso a videojuegos, alguien salta de inmediato. En 2014, el Daily Express reportó que los aparatos de ciertas prisiones se remplazarían por Xbox 360. Lograron capturar con dictáfono las palabras de un empleado en una cárcel: "Si dejar a los prisioneros jugar los últimos videojuegos es una muestra de castigo, no quiero saber qué sigue: ¿televisores de pantalla plana, sofás y servicios a domicilio a sus celdas?" Estas notas, así como las opiniones que se incluyen en ellas, son sumamente ignorantes. Los videojuegos son una distracción esencial para los prisioneros, que, de no tener ningún tipo de estimulación, pueden volverse agresivos, problemáticos o incurrir en lesiones autoinfringidas. Además, no sólo ayudan a crear vínculos entre los internos que les permiten sobrellevar un poco mejor la sentencia, sino que los ayudan a aspirar a algo más, a algo mejor de lo que hacían antes de que los encarcelaran.

"Cuando la gente se aburre es cuando se pone inquieta y molesta, y ahí empiezan las peleas y esas cosas", me contó Harry Harper. El año pasado salió de la prisión HM Wealstun, en Yorkshire del Oeste. Fue sentenciado hace siete años por "producción de cocaína y la intención de distribuirla, y también hubo cargos por MDMA". Me explicó cómo las cárceles estaban divididas en categorías: A es para quienes cometen las peores infracciones y D es dónde hay supervisión mínima. Harry pasó la mayoría de su sentencia en una prisión clase C. Los presos también tienen rangos, dependiendo de su comportamiento.

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"Puedes ser un preso básico, uno estándar o uno 'mejorado'. Estándar significa que te estás comportando. Cuando mejoras, y no molestas ni te metes en drogas o cosas así, empiezas a obtener privilegios. Si realmente te comportas, llegas al estado de 'mejorado', con lo que consigues una visita extra al mes y puedes vestir tu propia ropa todo el tiempo. Evidentemente, las prisiones tienen diferentes reglas cuando se llega a ser un preso 'mejorado', pero en la mía, cuando llegabas a ese estado, te permitían tener una consola en tu celda".

Harry tenía un PlayStation 2, nada más nuevo. Entre todos los videojuegos, FIFA se destacaba en las celdas: "Éramos grandes fanáticos de FIFA en la cárcel", me dijo el exconvicto. "Todos lo jugábamos. Y es bueno para la atmósfera en general. Cuando trabajas en la cárcel —como lo hice yo—, trabajas durante el día entre semana y en la tarde tienes media hora libre. Pero los fines de semana no hay trabajo, entonces la mayoría del tiempo, si no hay computador, simplemente te la pasas parchando por ahí, sin hacer nada.

"Así que las consolas son buenas para mantener a la gente ocupada. Cuando estás solo en una celda, encerrado de noche, puedes tener problemas. Puedes mantenerte ocupado un rato viendo televisión, sí, pero te cansas después de cierto punto porque sólo hay unos cuantos canales. Yo me sentaba y escribía cartas o leía, porque yo tuve educación; pero algunos de los hombres que están ahí son analfabetas. Nunca fueron al colegio. Hay muchos casos de daños autoinfringidos. Y es que, cuando te puede el aburrimiento es cuando empiezas a pensar en esas cosas. Creo que al tener las consolas, mantienes ocupadas las cabezas [de los presos].

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"Mucha gente se aísla en la cárcel y se queda en sus propios asuntos, pero cuando hay un torneo de FIFA o algo así, la gente se reúne. Todos empiezan a conversar, es una forma de mantener la paz".

'FIFA 10', tal como se veía en PS2 (via EA Sports)

Y estas consolas no se entregan arbitrariamente a los prisioneros, como lo sugieren los artículos del Mail y el Express. Si quieres un PS2 (o algo mejor) para ti, para esas noches solitarias (porque no saldrás en el futuro cercano, ¿no?), tienes que ganártelo.

"Inicialmente trabajé en la lavandería, y luego hicimos contratos con gente de afuera. Les lavábamos las sábanas a hoteles", explicó Harry. "Después de eso, me certifiqué en tecnologías de la información, y me volví mentor en el departamento de TI de la cárcel, ayudando a todos los otros presos. No es como si todos [los internos] se sentaran por ahí a jugar PlayStation todo el día, todos los días. Eso es lo que piensa la gente, ¿no? Eso es lo que piensan los críticos. Pero estos videojuegos son importantes para la salud de las personas y para sus futuros. Sólo te permiten tener estos juegos si te comportas, si trabajas por tus objetivos. Son la recompensa por demostrar que estás dispuesto a cambiar, que saldrás de la prisión y no reincidirás en el crimen".

Esto es algo que Harry no planea hacer. Me pregunto, sin embargo, si ahora que tiene acceso a consolas más nuevas jugará Prison Architect, un juego de construcción y manejo de cárceles desarrollado el año pasado por Introversion Software.

—¿Es como Theme Hospital?"

—Lo es, más o menos, sí.

—Creo que lo compraría. Puede darle a la gente la idea de lo que es la vida en la cárcel. Son organizaciones inmensas, y todo el mundo debe mantener un ojo sobre ellas.