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Gandhi era un pervertido al que le gustaban los niños, los nazis y joder a las mujeres

Gandhi no era más que una farsa que se convirtió en un mito por morir antes de tiempo y por caerle bien a la gente adecuada.
13.11.15

Gandhi abrazando a unos balillas, la sección infantil y juvenil del Partido Nacional Fascista italiano. Imagen vía Tumblr.

La primera vez que alguien me habló mal de Gandhi fue un antiguo compañero de trabajo pakistaní. En los ratos muertos que teníamos en la cafetería en la que trabajamos me contaba cómo Gandhi quería mantener el sistema de castas del hinduismo, alentaba la guerra contra Pakistán y, en general, era un auténtico cabrón al que los occidentales santificamos.

Como mi compañero era un tipo tremendamente nacionalista y los pakistaníes y los hindúes no son precisamente mejores amigos, tampoco le hice mucho caso y no volví a pensar en ello. Sobre todo porque en la carrera me volvieron a contar los típicos rollos sobre Gandhi y decidí hacerle caso a un tipo con un doctorado en historia contemporánea y no a mi compañero de trabajo que decía que si estudiaba ingeniería era para volver a su país y trabajar en el ejército diseñando misiles para lanzar en India, en la —según él— inminente guerra que habría entre los dos países.

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Pero después me volví a interesar en el tema —cuando la gomelita de la clase compartió una foto de Gandhi con una frase de mierda— y empecé a pensar que quizás mi amigo tenía razón y estábamos endiosando a un auténtico idiota, así que decidí recoger sus grandes éxitos a ver si de una vez la gente deja de reivindicar la figura de este imbécil integral.

Gandhi el niño de mami

Luego llegará lo más tenaz pero empecemos con algo suave para ir calentando. ¿Influye que fuese un niño de mami en todo lo demás? No lo sé —yo creo que sí—, pero si no te da rabia un niño bien jugando a ser pobre y a montarla de iluminado es porque seguramente eres uno de ellos y estás a punto de irte de viaje de descubrimiento a Nepal o a meterte ayahuasca a la selva, pero en fin, el caso es que el tipo era más pirobito que trapear el pico con un saco Lacoste empapado en Chanel Nº5.

Como todos los líderes de las luchas, pertenecía a la élite autóctona, a los ricos del país que aprovecharon la dominación imperial de los europeos para engrandecer sus fortunas, ya fuese convirtiéndose en parte del alto funcionariado, los negocios o la política. Precisamente por eso —porque sus padres pertenecían a esta élite— Gandhi se pudo dar el lujo de ir a estudiar a Londres, donde fue educado en las mejores escuelas británicas.

Lo de los votos de pobreza e ir descalzo y semidesnudo llegó más tarde, cuando se le prendió el foco y se convirtió en un gurú.

Gandhi con sus sobrinas, con las que se dice dormía desnudo a veces. Imagen ZIXUB.

Gandhi el toca-niños

Pero este "gurú" tenía prácticas un poco extrañas. Entre uno de los votos que decidió hacer estaba el de castidad, ya que cuando su padre murió, Gandhi estaba tirando con su mujer. No es que el tipo evitara olímpicamente cuidar a su progenitor enfermo, sino que aprovechó que su tío se había quedado cuidándolo un rato para ir a echarse un polvo. Hasta aquí todo bien, ¿no? Nadie es mala persona por dejar de tirar y es normal un cierto sentimiento de culpa si mientras tu padre agonizaba tú estabas llegando al orgasmo, pero el caso es que el tema no acaba aquí.

Poco a poco el sexo se convirtió en uno de los principales temas en los discursos de Gandhi, demostrando una cierta obsesión con el asunto, una obsesión que se refuerza y se convierte en algo jodidamente enfermo cuando uno descubre que para aprender a controlar su celibato se acostaba desnudo con niñas —incluso con sus sobrinas— para ver si podía aguantar. Gandhi siempre aseguró que no hubo penetración, pero no nos engañemos, todos sabemos perfectamente que el sexo no es sólo penetración —él mismo decía que la prueba residía en sentir el tacto y ver el cuerpo desnudo y evitar caer en la tentación— y que cosas como el autocontrol sexual no se consiguen de la noche a la mañana, lo que hace sospechar que quizás hubo un poco de "prueba y error" —en la que el error es tener relaciones sexuales con niños— antes de conseguir ese supuesto control de su celibato. Igualmente, aunque no tiraran y ni siquiera se tocaran, dormir desnudo con niñas no deja de ser repudiable.

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Además no sólo lo hacía con niñas, también utilizaba en sus prácticas a mujeres jóvenes vírgenes o recién casadas, todas ellas de su círculo cercano de discípulos, lo que recuerda bastante a las prácticas sexuales de los líderes de algunas sectas.

Gandhi el nazi

Aparte de las niñas, a Gandhi se la ponían duras otras cosas, como los brazos en alto y la superioridad racial aria. Se ha justificado siempre el apoyo de Gandhi a Hitler y a Mussolini por considerarlos a ambos enemigos del imperialismo, pero más allá de su visita a Mussolini en Roma —donde expresó su admiración por el dictador italiano y fue el invitado de honor en el desfile de las Juventudes Fascistas— o de su carta a Hitler donde se despide como "Su sincero amigo" o en las que lo aclamaba y rechazaba tanto el imperialismo británico como el sionismo, Gandhi demostró ser un tipo que tenía muy interiorizados los pilares del nazismo y el fascismo.

Por encima de todo, era tremendamente racista: consideraba a los africanos como pueblos inferiores y de hecho ese fue el motivo por el que inició su lucha por acabar con la discriminación a los indios en Sudáfrica durante la primera década del siglo XX, para no ser equiparados con una raza a la que consideraba inferior. Él creía que los indios eran igual de superiores al resto de razas, al descender todos de la raza aria y por lo tanto ser parte de la misma hermandad racial.

De hecho en sus escritos habla sobre cómo creía en la raza de la misma manera que hacían los sudafricanos y que por eso sólo los blancos debían gobernar Sudáfrica, que dejar entrar a niños negros en las escuelas para niños indios era injusto para los niños indios, que los presos negros estaban sólo un grado por encima de los animales, etcétera. Una imagen muy alejada del Gandhi para todos los públicos al que podemos homenajear.

Gandhi el violento

Si por algo ha pasado Gandhi a la historia ha sido por su pacifismo y sus alegatos en contra de la violencia. El mito que se creó a su alrededor —incluso antes de su muerte— consideraba que lo que hizo grande su lucha fue evitar por todos los medios la confrontación violenta con los británicos, aunque hay quien cree que mitificarlo fue una estrategia de los propios imperios para que las colonias iniciaran ese tipo de resistencia y no se alzaran en armas. Pero así como no fue tan santo como nos han hecho creer, tampoco fue tan pacifista. Al menos no contra los pakistaníes y las mujeres.

Durante la guerra entre Pakistán y la India que siguió a la independencia, Gandhi se olvidó rápidamente de la no-violencia y del pacifismo para apoyar a la India en una guerra que en algunos lugares fue una auténtica limpieza étnica, y todo por una bandera.

Respecto a las mujeres, por si lo de captar adeptas y meterlas desnudas en su cama no era suficiente, Gandhi maltrataba físicamente a su mujer, y también a sus hijos. De hecho la dejó morir de pulmonía porque le prohibió utilizar la penicilina, que consideraba indigna, ya que creía que la medicina tradicional india era superior a la occidental. Quizás esto no es una agresión física, pero no jodas, no deja de ser violencia en estado puro.

Como la mayoría de los ídolos, Gandhi no era más que una farsa que se convirtió en un mito por morir antes de tiempo —asesinado— y por caerle bien a la gente adecuada, que se encargó de venderlo como un producto. Así que, por favor, dejen de compartir su cara, sus frases y de reivindicar sus ideas de mierda.