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Cultură

El estilo de vida lucrativo y agobiante de un sugar baby

"El dinero es lo que hace girar al mundo y no veo por qué no aprovechar cuando alguien que puede, te lo da”.
21.1.16

Tal vez no todos. Foto vía el usuario de Flickr Jaysin Trevino

Sam planea ser director ejecutivo de su propia empresa de medios digitales para cuando cumpla 37 años.

Hoy tiene 29. Es desempleado y no va a la escuela. Sin embargo, a diferencia de otros chicos de veintitantos con grandes sueños y poco dinero, Sam no tiene la más mínima preocupación. Y eso se debe a que sus sugar daddies son muy generosos.

En los últimos cuatro años, el ex universitario ha salido con varios sugar daddies de su ciudad que le han dado más de 7,000 dólares (cerca de 130,000 pesos mexicanos) en regalos, dinero en efectivo y asesoría profesional que, según él, ha sido muy útil para avanzar hacia sus metas empresariales.

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"Espero no sonar como un interesado", dijo antes de hablar sobre su estilo de vida, "pero el dinero es lo que hace girar al mundo y no veo por qué no aprovechar cuando alguien que puede, te lo da".

Y Sam no es el único que piensa así. Muchos jóvenes citadinos están hartos de salir con tipos de su misma edad que no tienen ni un quinto y prefieren buscar sugar daddies que se acercan más a los estándares que buscan.

Cuando escuchamos sugar daddy, la primera imagen que nos llega a la cabeza es una universitaria de 20 años con problemas financieros y un hombre adinerado que bien podría ser su padre (o su abuelo). Las páginas como Seeking Arrangement y What's Your Price permiten que los sugar babies, sugar daddies y sugar mommas consigan acuerdos que benefician a las dos partes. Los sugar babies se anuncian, especifican cuánto dinero necesitan y los sugar daddies o mommas explican qué pueden ofrecer (cuánto ganan).

Según el representante de Seeking Arrangement, Brook Urick, el 10 por ciento de los usuarios se identifican como parte de la comunidad LGBT. Urick dijo que cada vez se registran más usuarios de todas las preferencias sexuales en parte porque el concepto de sugar daddy/sugar baby es cada vez más común.

"Hay muchas chicas y chicos en la página que salen con personas que no cumplen con sus expectativas y no tienen por qué pasar por eso", dijo Urick. "Pueden buscar más allá de sus compañeros de la escuela y conocer personas que les puedan ofrecer cierto estilo de vida y ser sus mentores".

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Pero no siempre es gratis. Los sugar babies que entrevisté para este artículo revelaron que este intercambio de dinero, regalos y asesoría a veces implica un control parental extremo.


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Las reglas

Sam tuvo su primer sugar daddy en 2012 y desde ese entonces ha tenido varios sugar daddies. Hace tres años conoció a Pablo, un hombre de 40 años que es dueño de una estética. Pablo es el sugar daddy con el que Sam ha durado más tiempo y lo conoció en una página para buscar pareja.

Pablo dejó claro desde el principio que iba a llevar a Sam a cenar en restaurantes caros, le iba a dar regalos y lo iba a orientar en su vida profesional pero que no quería nada de sexo.

"Tenía muchas relaciones sexuales y no era lo que buscaba en mí. Lo que quería era alguien a quién guiar", me explicó Sam. A pesar de la atracción que sentía hacia Pablo, aceptó sus condiciones para recibir los beneficios.

"Me dijo 'Te voy a apoyar económicamente pero tienes que hacer lo que yo diga porque no es de a gratis'".

Las reglas de Pablo incluían estar disponible al menos una vez a la semana, ser puntual, no eructar, hablar con claridad en todo momento y tener una apariencia y un lenguaje corporal profesional.

"Hay veces en las que llegaba tarde y se enojaba. No puedes llegar tarde a una cita con una persona que te da apoyo económico", señaló Sam. Pablo criticaba su forma de vestir, tiraba la comida chatarra que había en su departamento, exigía que se peinara y se cortara el cabello con regularidad y le prohibió usar zapatos deportivos. La relación duró dos años y terminó cuando Pablo se quedó sin dinero.

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"Tienen toda la intención de ayudar", dijo Sam. "Pero al mismo tiempo no quieren que los vean con alguien descuidado".

Sin embargo, también comentó que a veces los sugar daddys sacan su lado autoritario y que en ese momento "se siente impotente y castrado". Pero eso no lo desalienta e insiste en que los sugar daddies son lo mejor.

"En este mundo necesitas dinero para ganar dinero", explicó.

No soy tu hijo

Elías, un estudiante de 20 años, dice que siempre le han atraído los hombres mayores. Sin querer empezó a salir con un sugar daddy hace unos años y desde entonces ha tenido otros cuatro: un abogado, un contador, un informático y un maestro.

"Quería salir con hombres mayores porque son los que más les interesa tener una relación", explicó Elías. "Siento que los más jóvenes solo quieren tener sexo y ya".

Elías conoció a tres de sus daddies en Grindr y a otro en Scruff. Estos hombres eran generosos con su dinero y a pesar de que nunca le hizo falta, estaba feliz de tener un ingreso extra. Le daban dinero para transportarse y para divertirse, lo llevaban a cenar a lugares caros y le daban regalos costosos.

A diferencia de Sam, las relaciones de Elías sí eran sexuales pero no duraban mucho. De todos su daddies, el contador fue el que le dio a Elías las experiencias más extravagantes —pero también era el mas controlador—. Después de consentirlo varias semanas se volvió sobreprotector.

"Si no contestaba cuándo me llamaba o me tardaba en contestar sus mensajes, insistía e insistía hasta que me ponía en contacto con él", dijo Elías. Llegó el punto en el que trataba a Elías como si fuera su hijo y el joven tuvo que terminar con la relación después de dos meses y medio.

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"Siento que los sugar daddies se vuelven muy posesivos porque se dan cuenta de todo lo que han invertido en ti", comentó Elías.


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¿Papitis? No es tan simple

Elías mencionó que la ausencia de una figura paternal podría ser una de las razones por las que le gustan los hombres mayores. Cuando le pregunté a Sam cómo era la relación con su padre, dijo que cuando era adolescente dejaron de hablarse por casi cuatro años y que todavía siguen teniendo roces.

"Nunca he tenido una relación fuerte o cercana con las figuras paternales en mi vida", dijo Elías. "No quiero avergonzar a nadie pero creo que muchos de los jóvenes gays tienen relaciones conflictivas con sus padres".

Alex Borovoy, un sicoterapeuta que trabaja con solteros y parejas LGBT o heterosexuales, comparte la idea de que esta atracción puede aumentar por la falta de una presencia paternal pero que no siempre pasa eso en las relaciones gay entre sugar daddies y babies.

"Existe un deseo de guía, asesoría y cuidado por parte de un hombre mayor", dijo Borovoy. "Es simple pero tiene mucho sentido".

Borovoy también hizo énfasis en la perspectiva del daddy en lo que respecta a la falta del padre en su vida.

Este factor salió a flote en varias ocasiones durante mis entrevistas con sugar babies. Aunque es imposible generalizar a una comunidad entera, por lo visto, esta idea si tiene cierto peso.

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Ber, un hombre de mediana edad que vive en la ciudad y prefiere no mencionar su apellido, dijo que lleva muchos años buscando un sugar daddy. A pesar de que tiene una relación estable con una mujer, le atrae la idea de tener a un hombre mayor que lo guíe y lo consienta. Él también habló sobre la relación con su padre.

"Mi papá murió cuando yo apenas tenía cinco años de edad. Tal vez por eso me atrae tanto la figura paternal", dijo Ber.

Cabe destacar que Ber tiene 55 años de edad. Cuando lo conocí gracias a una página de sugar daddies en Facebook, supuse que él era un sugar daddy. Esto significa que los sugar babies pueden ser de todas las edades. Ber también dijo que como ya antes había salido con hombres mayores, tiene muchas ganas de encontrar un sugar daddy —si logra dejar a su pareja actual—.

No le preocupa ninguno de los inconvenientes de tener un sugar daddy. "No sé cómo expresar lo hermoso que sería que me consientan", explicó.


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Una jaula de oro

Cuando Sam y yo hablamos en su cumpleaños número 29, lo vi muy contento. Hoy en día está soltero y sigue activo en Seeking Arrangement. Hace un par de meses conoció a un hombre mayor en un seminario que mencionó la posibilidad de ayudarlo a pagar su escuela.

Quedamos de vernos para la entrevista en una plaza en una de las zonas más caras de la ciudad porque él así lo quiso. Cuando llegó, me di cuenta de que su cabello era largo y que traía tenis. Si siguiera saliendo con Pablo, seguro lo habría regañado. Además, llegó 20 minutos tarde. A mí no me molesta pero un sugar daddy seguro le habría llamado la atención.

Casi como si me leyera la mente, Sam confesó que trata de cuidarse en sus relaciones con sugar daddies.

"Me da miedo estar atrapado", dijo. "Lo último que quiero es conocer a alguien con mucho dinero que me de una casa y satisfaga toda mis necesidades porque sería como estar encerrado en una jaula de oro. ¿Me explico? Una jaula de 24 quilates sigue siendo una jaula".

Sigue a Ebony-Renee Baker en Twitter.