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La ciencia dice que ser chaparro te deprime

Por cada aumento de cinco centímetros de altura en los hombres, el riesgo de suicidio disminuye un 9 por ciento. Sencillamente, ser un hombre chaparro es lo peor.

Imagen de la película 'Gemelos'. Foto vía Wikimedia Commons.

No importa como lo veas: ser chaparro apesta. No puedes alcanzar cosas, es un problema encontrar ropa que te quede y la gente cree que está bien hacer comentarios sobre tu estatura. A las personas de baja estatura que por casualidad tienen un pene parece irles peor que a sus contrapartes femeninas por mil y un razones. Sencillamente, ser un hombre chaparro es lo peor.

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Tiene sentido que durante miles de años hemos estado culturalmente programados para relacionar la altura con la fuerza, la virilidad y la supervivencia. Pero lo que una vez se consideró como un elemento legítimo para derrotar a otros depredadores en nuestros días de cazadores, ahora no juega ningún papel en cuanto se trata de la supervivencia. Por desgracia para nuestros amigos chaparritos, la sociedad aún tiene esos prejuicios tan rudimentarios hasta el punto que ser un tipo bajito en realidad puede contribuir a la depresión.

Investigaciones recientes, hechas a los militares en la base Camp Pendleton mostraron que hay un mayor riesgo de depresión en los militares que medían 1.76 metros, o menos. Valery Krupnik, el clínico a la cabeza del estudio, afirmó que las exigencias físicas de una carrera en el ejército probablemente juegan un papel en estos casos de depresión. "Cuando las personas se encuentran fuera de lo que se considera típico por razones ajenas a su voluntad, como atributos físicos, se enfrentan a un desafío, además de a todos los desafíos a los que se enfrentan las personas promedio", dijo Krupnik a LiveScience.com.

En cuanto a los civiles comunes y corrientes, los datos tampoco pintan nada bueno. La media en los hombres en Estados Unidos, de acuerdo con el Centro de Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), está un poco arriba de 1.79 metros. Aquellos que se encuentran por debajo de esta media se enfrentan a una serie de obstáculos, que van desde posibilidades profesionales hasta salir con chicas, lo que puede afectar el autoestima de cualquier hombre. En México, el promedio de estatura de los hombres es de 1.64 metros y de las mujeres de 1.58 metros.

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Daniel Freeman, un sicólogo clínico en Oxford que ha estudiado el efecto de la estatura en la paranoia, me dijo que entre los que son más altos, "las posibilidades de sentirse ansiosos o deprimidos tienden a ser un poco más bajas. Tener una mayor altura también se asocia con un menor riesgo de suicidio".

De hecho, por cada aumento de cinco centímetros de altura en los hombres, el riesgo de suicidio disminuye un 9 por ciento, según un estudio sueco publicado en el American Journal of Psychiatry. Incluso después de considerar el nivel socioeconómico, el nivel educativo y los factores prenatales, los investigadores encuentran que "el riesgo de suicidio en los hombres de menor estatura es dos veces mayor a de los hombres altos".


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Esto probablemente tiene algo que ver con el hecho de que las personas de menor estatura se enfrentan a microagresiones todos los días, en todos los aspectos de su vida. "Mientras más alto seas, hay más probabilidades de que te vaya mejor en la escuela", dijo Freeman. "Ser alto también se asocia con el éxito profesional. Se estima que una persona que mide 1.80 metros de altura probablemente llegue a ganar alrededor de $150,000 dólares más (al rededor de 2 millones 500 mil pesos) durante el transcurso de una carrera de 30 años que alguien que mide 1.65 metros".

Ser bajito básicamente descarta poder ser jugador de la NBA (altura promedio, 2 metros), jugador de béisbol (altura promedio, 1.88 m metros), o futbolista (altura promedio, 1.82 metros). De los 43 presidentes en la historia de Estados Unidos, sólo 13 han medido 1.79 metros o menos, y sólo seis medían más de 1.76 metros. Hay muy pocos hombres de estatura baja en la industria del entretenimiento, pero la mayoría de ellos miente sobre su estatura mediante tretas y engaños cinematográficos; aquellos que son honestos sobre su estatura o lo han hecho parte de su marca personal o son tan jodídamente buenos que no importa.

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Hay un poco de debate en cuanto a por qué las personas altas ganan más dinero que la gente de menor estatura. Algunos dicen que es el condicionamiento social que obtienen los niños más altos cuando sus compañeros de modo subconsciente los admiran por ser más altos, lo que los ayuda a encaminarse hacia roles de liderazgo en un futuro. Otros atribuyen la diferencia al alto autoautoestima que las hombres altos tienen en su vida diaria.

Pero eso es lo que los científicos dicen. Para saber qué es lo que realmente sucede, hablé con varios hombres de baja estatura para ver si sus experiencias de vida coinciden con los números fríos.

Marcos Steffen, quien mide 1.70 metros, vive en la ciudad de Nueva York y ha sido diagnosticado con trastorno Bipolar-I, piensa que la altura juega un papel en la seriedad con la que lo tratan en su trabajo. "Me he dado cuenta de que la gente realmente no me escucha cuando hablo en las reuniones". Luego, cuando me pongo rudo y no me reservo, las personas me escuchan y luego van conmigo y me dicen que no sabían que podía ser tan contundente. Es agradable que haya encontrado una manera de ser eficaz, pero es una mierda que tenga que ser un cabrón con el fin de conseguir que la gente me escuche".

Ese tipo de cosas pesan, y Mark dijo que su altura contribuyó activamente con los problemas de depresión que enfrentó en los últimos años. "Cuando uno está constantemente tratando de salir del hoyo y hacer las cosas que sabes que tienes que hacer, existe esta capa extra la mitad del tiempo en la que desconfías en ti mismo".

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En Los Ángeles, Ely Henry, de 1.70 metros (bueno, más bien como 1.69 metros) y que ha sido diagnosticado con distimia —depresión crónica— comparte una historia similar. "Cuando era más joven, me sentía insignificante y tenía que compensarlo. Tenía que hablar más fuerte, con más frecuencia; quería hacer oír mi voz", me dijo. "Me sentía como si el ser más bajo de estatura me hiciera tener que luchar más fuerte para ser tomado en serio. Conforme he ido creciendo he llegado a superarlo. Ahora es sólo un fastidio no alcanzar las cosas de las repisas altas.

Lo más deprimente, por supuesto, es que es algo que está fuera nuestro control, y, Henry añadió, "cuando lo pienso, no es algo que en realidad me afecte. Al igual que con la mayoría de las cosas superficiales, cualquier persona que le da importancia a cuan alto o chaparro eres es un idiota".

Pero no todos los hombres de baja estatura con los que hablé consideran que su estatura afecta su estado de ánimo. Jordania Rock, quien mide 1.70 metros, dice que en general ha sido muy feliz y que realmente aprecia cómo el ser de baja estatura lo ha convertido en el hombre que es hoy. "Ser un niño pequeño y no poder alcanzar algunas cosas con facilidad me enseñó cómo resolver problemas, superar retos, pensar fuera de la caja y jugar con las cartas que me tocan".

Si bien todavía hay mucha evidencia de que a los chicos bajitos no nos toca todo lo mejor, historias como la de Rock nos enseñan que no siempre tiene que ser tan malo. ¿Sabías que Gandhi media tan solo 1.67 metros?

En general, en los estudios científicos, la altura tiene se asocia con diversos marcadores de éxito y felicidad. Pero esta asociación es relativamente pequeña, explicó Freeman, psicólogo de Oxford. "Es obvio que cualquier hombre puede tener un gran éxito, sea cual sea tu altura. Es sólo que tener una mayor altura confiere un poco de ventaja".