¿Cómo detenemos las muertes por drogas en los festivales?

Las políticas antidrogas han puesto en riesgo la vida de los ravers, pero hay señales de que la forma en que pensamos sobre ellas está cambiando.
18.3.16

Cuando Ashton Soete no pudo ponerse en contacto con su amigo, Shane Zimmardi, con quien había quedado de verse en el festival Life In Color en Tacoma, Washington, en mayo del 2015, no le dio mucha importancia al hecho asumiendo que Zimmardi quizá no llevaba con él su teléfono. Al siguiente día recibió una llamada del hermano de Zimmardi, Forrest, quien le contó que Zimmardi estaba en cuidados intensivos en un hospital local. En las primeras horas de esa mañana habían encontrado a Zimmardi desmayado bajo unas gradas en los terrenos del festival tras haber tomado MDMA—o al menos, eso es lo que él pretendía consumir.

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Mientras Zimmardi estaba en el hospital respirando gracias a una máquina, Soete trataba de entender qué había sucedido. Zimmardi había ido al festival con su hermano y algunos otros amigos, tomó algunas drogas y alrededor de las 10 PM le dijo a Forrest que volvería en un rato. Su hermano y el resto del grupo no volvieron a verlo o escuchar de él; como a las 4 AM, fue encontrado por otro asistente del festival bajo unas gradas.

Soate después supo que la persona que había encontrado a Zimmardi era un miembro de una organización no lucrativa llamada Conscious Crew, quienes rondan festivales buscando gente en problemas. Otros miembros de Conscious Crew estaban con Zimmardi cuando el equipo médico decidió llamar una ambulancia, y esperaron con él hasta que llegó.

"El equipo de Conscious Crew le proveyó [a Zimmardi] un lugar seguro hasta que lo transportaron," comenta Soete. "Odiaría imaginar que habría pasado si nunca hubiera llegado con ellos; quizá no hubiéramos tenido los pocos días que tuvimos para decirle adiós."

En mayo 13 del 2015, tras cuatro días de respiración asistida, se hizo la decisión de desconectar a Zimmardi. Tenía 20 años. Cuatro meses después de que su amigo murió, Soete se alistó como voluntario a Conscious Crew.

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Cuando alguien muere tras ingerir drogas en un festival de música, la prensa y la atención pública suele señalar el hecho de que consumieron una substancia ilícita. El amplio número de muertes en festivales de EDM en los últimos años ha propiciado un fuerte debate centrado en cómo detener a los jóvenes que ingieren drogas, que va desde culpar la legislación de la ley RAVE, hasta satanizar la cultura rave por supuestamente promover la ingesta de drogas, lo cual ha resultado en políticas gubernamentales escritas desde una perspectiva de justicia criminal que castiga a los consumidores de drogas y a los organizadores de eventos—o trata de detener todos los raves.

La legislación que ha hecho más daño cuando se trata de hablar de seguridad en festivales contra drogas es la que el senador Joe Biden aprobó en el Congreso en el 2003: La Ley para Reducir la Vulnerabilidad de los Estadounidenses al Éxtasis. Renombrada como Ley Anti Proliferación de Drogas Ilícitas, sigue siendo comúnmente conocida como la Ley RAVE. La legislación permite a las autoridades enjuiciar a los organizadores de eventos y dueños de clubes por facilitar el uso o distribución de substancias controladas en sus locales. La Ley RAVE ha sido criticada por los padres de los chicos que han muerto en raves al ser contra productiva porque muchos promotores dejaron de proveer cosas como cuartos de relajación y agua gratis, al temer enviar una imagen que promueve el uso de drogas.

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Estados Unidos necesita un cambio drástico en la forma en que el país piensa y habla sobre drogas—aceptando que la gente va a consumirlas sin importar que tan prohibitivo sea el sistema, para tener un acercamiento sin juicios que minimice el riesgo. En meses recientes, los grupos de base y la reforma de políticas han dado pasos significativos para lograr este cambio de paradigma en políticas de drogas, desde la abstinencia hasta la reducción de daños. Y en la comunidad de la música electrónica el cambio se ha sentido más en el campo de reducción de daños en festivales.

El 22 de marzo, se espera que Los Ángeles se una a una ley de mente abierta para la salud y seguridad que requieren los eventos de 10,000 o más asistentes en la propiedad del condado. Los oficiales de la ciudad de Seattle también están cambiando el acercamiento para reducir muertes en festivales, celebrando cumbres en meses recientes que resulten en sugerencias de seguridad para promotores y clientes. Estas iniciativas son pequeñas—pero significativas—para encontrar formas de frenar las muertes por drogas en los festivales de una forma que realmente funcione.

Las 55 recomendaciones de salud y seguridad que próximamente regularán los festivales (y otros eventos de gran escala) en el condado de Los Ángeles llegan tras la muerte relacionada con drogas de dos adolescentes en el HARD Summer en Pomona, California en el 2015. Después de estas muertes, la supervisora del condado de Los Ángeles, Hilda Solis, hizo un llamado para una prohibición temporal de raves en la ciudad hasta que se hubiera llevado a cabo una completa investigación, la cual dio por resultado la Junta de Supervisores de Los Ángeles, convocando a una Fuerza Especial de Música Electrónica con la intención de hacer más seguros los festivales para todos los clientes. Compuesta por oficiales de la ciudad y fuerzas oficiales trabajando en grupos en la comunidad de la música dance para promover experiencias seguras, la actual fuerza especial es una reencarnación de un grupo similar formado en el 2010, cuando Sasha Rodriguez de 15 años murió por causas relacionadas con drogas en el Electric Daisy Carnival en Los Ángeles.

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Las regulaciones incluyen limitar los eventos a mayores de 18; incorporar un periodo de enfriamiento tras servir las últimas bebidas para dar tiempo a la gente de bajar los niveles de alcohol; colocar cajas de amnistía a la entrada para que la gente voluntariamente entregue sustancias y pedir a los organizadores que provean material educativo sobre los peligros del uso de drogas y alcohol. Si los organizadores de los eventos no cumplen los requerimientos, el condado tendrá la autoridad de dar por terminado el evento.

Esta nueva legislación ha sido ampliamente recibida por abogados de reducción de daños ya que se basa en evidencia científica y porque abarca un amplio rango de intereses para los inversionistas. Aunque el grupo de regulaciones sólo es a nivel de condado en un solo estado, la esperanza es que provea un modelo que sea seguido por otros estados.

Missi Woolridge, la directora de DanceSafe—una organización sin fines de lucro que aboga por salud y seguridad en la comunidad de la música electrónica—comentó a THUMP que ella estaba satisfecha con la fuerza especial de Los Ángeles por proveer una lista de recomendaciones en lugar de bloquear por completo los raves.

"Prohibir los eventos de EDM no detendrá el uso de drogas," comentó Woolridge, quien fue parte del amplio equipo de expertos consultados por la fuerza especial. "Sólo hará la ingesta de drogas más riesgosa al empujarla al underground".

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Sin embargo, algunos abogados en reducción de daños criticaron los requisitos de la legislación que obligan a los festivales a emplear policías encubiertos y perros olfateadores, por la preocupación de que esto puede causar que los ravers ingieran en exceso antes de ingresar al evento. Morgan Humphrey, de la Drug Policy Alliance en Nueva York, comentó: "El uso de perros olfateadores de drogas a veces causa emergencias medicas cuando la gente ve a los perros e ingiere todo lo que traen con ellos de una sola vez".

Stefanie Jones, Directora de la Audiencia de Desarrollo en la DPA escribió un blog sobre las recomendaciones que alababa a la fuerza especial por lo lejos que había llegado al escribir un "fuerte plan para reducir muertes y hospitalizaciones", pero daba la advertencia de que los promotores podían encontrarse con que los clubes no querían albergar sus eventos de música electrónica.

"Prohibir los eventos de EDM no detendrá el uso de drogas."—Missi Woolridge, DanceSafe

En otra parte de la Costa Oeste, en Seattle (donde se localiza el promotor detrás del festival Life In Color donde murió Zimmardi) la ciudad ha estado defendiendo un acercamiento progresivo a la seguridad en festivales a través de una Reunión por la Seguridad en la Música, ahora en su tercer año consecutivo.

Organizado por la Oficina de Cine y Música de la ciudad, y con la asistencia de expertos en reducción de daños y miembros de la comunidad rave, la reunión resultó en una lista de consejos para promotores de festivales y asistentes. Entre ellos se incluye hacer consientes a los asistentes de las Leyes del Buen Samaritano en Washington que protegen a cualquiera en busca de atención médica por emergencias relacionadas con drogas de no ser perseguidos, y alienta a la gente a que comiencen por una sola dosis, si deciden tomar algo.

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Kate Becker, la directora de la Oficina de Cine y Música en Seattle, supervisa todos los aspectos de la vida nocturna en la ciudad. Ella ha mencionado que la Reunión para Seguridad en la Música es un foro crucial para que promotores y oficiales trabajen juntos. Becker también se pronunció en contra de la "mentalidad prohibitiva" que a veces es usada para hablar sobre el uso de drogas en festivales, señalando la hipocresía de aquellos que están de acuerdo con que estas cosas "sucedan con el alcohol en los juegos de fútbol, pero no están de acuerdo con algo que impacta a la gente joven".

Organizaciones como la Drug Policy Alliance y DanceSafe han defendido largamente el ayudar al público a separar la verdad de los malentendidos. La falta de educación alrededor del uso de drogas es una preocupación particular para los festivales, donde factores externos—como las altas temperaturas, la privación del sueño, no comer suficientes alimentos y la deshidratación—impactará la ingesta de drogas en formas en que los usuarios desconocen.

"Cuando se trata de MDMA, el término "sobredosis" en ocasiones ni siquiera es aplicable", comenta Jones de DPA. "La causa más común de muerte relacionada al MDMA es en realidad el golpe de calor".

Woolridge de DanceSafe ve a los festivales como una valiosa plataforma para educar a los ravers para que puedan tomar decisiones informadas: "Desde la perspectiva de salud pública", ella pregunta, "¿Dónde más podemos ver reunidos desde 20,000 hasta 100,000 jóvenes en un solo lugar, con mensajes y servicios en el sitio para de verdad educar sobre el uso de drogas?" DanceSafe los ha colocado en varios festivales, donde los voluntarios dan folletos y responden preguntas a los asistentes.

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De forma balanceada, la información basada en evidencia—al contrario del alarmismo o de enfocarse en penalidades criminales—sobre el uso de drogas, es difícil de encontrar. Quizá el recurso más completo en los EU es el sitio web de Erowid—una base de datos hecha por usuarios iniciada por una pareja de California hace 20 años sobre 350 drogas psicoactivas. DanceSafe también provee información en su sitio web sobre drogas asociadas con los raves: MDMA, psicodélicos, estimulantes y marihuana. Sin embargo, no hay una base de datos oficial del gobierno que la gente pueda consultar con información científica y acertada sobre sustancias ilícitas.

La falta de información basada en hechos sobre el uso de drogas se ve agravada por la renuencia de los festivales estadounidenses de permitir los test de drogas dentro del sitio. Ampliamente adoptado por festivales en Europa donde la reducción de daños ha sido considerable, los test de drogas no son comunes en los festivales de Estados Unidos.

Algunos festivales localizados en Estados Unidos han prohibido a las organizaciones proveer test de drogas. Para explicar por qué DanceSafe actualmente no tiene acceso en sus eventos como el Electric Daisy Carnival, el CEO de Insomniac Events, Pasquele Rotella, escribió en su Reddit AMA: "Desafortunadamente algunas personas ven el asociarnos con DanceSafe como si estuviéramos promoviendo el uso de drogas en lugar de brindarle seguridad a la gente y eso puede impedir que los productores tengan lugares para organizar eventos".

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Woolridge estimó que los test para drogas de DanceSafe se realizan en menos de 10 festivales en los Estados Unidos, siendo Lightning in Bottle en California uno de ellos.

"La gente es muy delicada a la hora de hablar sobre el tema [de educación ante las drogas]", mencionó Jones de DPA. "Pero si tienes a alguien determinado a consumir esta substancia, ¿Preferirías decirle cual es la dosis segura recreativa o sólo decirle 'no lo hagas'? Y entonces, ellos irán y harán algo ignorante. Ahí está el problema".

La principal razón por la que muchos festivales en Estados Unidos no proveen servicios como test de drogas, tiendas de campaña contra crisis o agua gratis, tiene que ver con la legislación.

Jones agregó que tampoco hay garantía de que cuando los usuarios piensan que están tomando MDMA, de verdad estén tomando MDMA. Mientras las pruebas de pastillas es un debate candente, hay evidencia anecdótica de que los ravers en servicio de ayuda hacen mejores elecciones.

El estándar dorado de reducción de daños en festivales en América del Norte es Shambhala Music Festival en Colombia Británica, en Canadá, donde se llevan pruebas de píldoras desde hace 16 años. Stacey Lock, directora de reducción de daños en Shambhala, mencionó que ha encontrado que los ravers tiran sus provisiones si descubren que no son la droga que ellos pensaban. Lock comentó que ha visto disminuir la cantidad de incidentes en festivales relacionados con drogas significativamente al pasar los años. "Cuando saludamos a todos en la entrada, les mencionamos donde están las zonas de salud y bienestar y les recordamos hasta donde pueden llegar sus dosis," comenta. "Al proveer estos servicios, ha habido menos incidentes."

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Al estar en Canadá y ser libre de condenas como la Ley RAVE, el festival tiene un departamento dedicado a la reducción de daños, el cual, además de probar pastillas, provee sitios para atender crisis para que la gente se relaje si están en malas condiciones; voluntarios que pasean por el festival ayudan a la gente en problemas. Además de las medidas de seguridad para drogas y alcohol, el festival también provee servicios de reducción de daños para las asistentes, así como servicios de salud sexual.

Lock cree que el programa ha funcionado porque es amigable y tiene un buen acercamiento. "No es una atmósfera de seguridad forzada, sino que nos preocupamos por ti y queremos que hagas buenas elecciones," comenta.

Jones agregó que tampoco hay garantía de que cuando los usuarios piensen que están tomando MDMA, de verdad estén tomando MDMA. Mientras las pruebas de pastillas son un debate candente, hay evidencia anecdótica de que los ravers en servicio de ayuda hacen mejores elecciones.

Joseph Pred, fundador de MARS, una compañía de servicios de emergencia que ha trabajado con cientos de festivales en EU, también quiere ver que los asistentes a festivales tomen decisiones basadas en la información. Por más de 16 años el antiguo director de Seguridad Pública de Burning Man ha provisto medicina de emergencia en festivales, ha visto mucha desinformación entre los ravers. "La gente va a los festivales, particularmente aquellos con una demografía más joven, y creen que se meterán en problemas por buscar ayuda médica cuando se pasan de la dosis," menciona.

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Pred comenta que cuando se trata de prevenir emergencias médicas en festivales, es vital que todos los involucrados en el evento—desde clientes y organizadores, hasta los lideres de comunidad y la fuerza de la ley—participen en un esfuerzo de salud y seguridad. "La verdad es que este es un problema social y todos deben tomar parte," comenta. "La reducción de daños es lo mismo—todos tienen un rol que jugar."

La principal razón por la que muchos festivales en EU no proveen servicios como los test de drogas, los sitios de prevención de crisis o en algunos casos agua gratis, tiene mucho que ver con la legislación. Los abogados con los que THUMP habló mencionaron que encuentran a muchos organizadores dudosos de adoptar medidas progresivas de reducción de daños en el lugar porque están preocupados de enfrentar consecuencias financieras o legales relacionadas con la Ley RAVE.

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"Los festivales a veces se asustan de que si incluyen educación o servicios de reducción de daños, dan a saber que habrá drogas en el lugar. Se ponen nerviosos por ello," comenta Jones. Sin embargo, Cameron Bowman, una experta legr sobre la Ley RAVE, comentó a THUMP que no conoce de ningún caso en donde se persiga realmente a algún festival. "A veces llamo a la Ley RAVE la 'Keyser Soze' de las leyes," comenta. "Todos tienen miedo de ella, pero nadie puede recordar algún momento en el que haya sido usada."

Independientemente de si la amenaza de la Ley RAVE es real o imaginada, es una de las razones de por qué la reducción de daños en los festivales de EU está en una posición incomoda actualmente. Pero entre la nueva legislación en Los Ángeles y las medidas de seguridad en Seattle, las políticas lentamente se están poniendo al día con la forma en que la sociedad mira la seguridad en materia de drogas, la cual está cambiando de abstinencia a reducción de daños.

Para Soete, mientras procesa todo lo que rodea la muerte de su amigo de la infancia en el festival de Tacoma, se da cuenta que la historia de Zimmardi reúne las razones de por qué se necesita este cambio. "Shane no estaba educado sobre las drogas que hay allá afuera, pero eso es porque no hay nadie proveyendo esa educación además del internet," menciona. Soete está muy abierto a los movimientos en políticas, pero hace la advertencia de que la gente no necesita esperar a que la burocracia cambie para hacer la diferencia esta temporada de festivales.

"La gente no necesita esperar hasta que las leyes se aprueben para educarse y para educar a sus amigos," menciona. "Esa pequeña información que puedas compartir con tus amigos podría salvar sus vidas. Podría hacer la diferencia entre que ellos regresen a casa contigo esa noche o terminen en el hospital."

Jesse Weiss contribuyó al reportaje.