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Por qué triunfar en las artes marciales y ser autista debería ser normal

Que un chaval de 11 años con autismo gane un título de taekwondo es calificado como algo inspirador e increíble, ¿No nos estamos equivocando de etiqueta?
26.9.16

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Los resultados de los torneos de taekwondo, en general, no reciben mucha atención de los medios más allá de la cobertura olímpica cada cuatro años. Sin embargo, los resultados de la Expo Mundial de la Asociación Estadounidense de Taekwondo alcanzaron páginas como Yahoo!, Fox News o People Magazine.

Todo fue gracias a uno de los pequeños campeones de la competición, un chaval llamado Ethan Fineshriber que llamó la atención a todo el mundo porque es autista.

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Diagnosticado cuando tenía tres años, siempre ha tenido muchos problemas para hacer nuevos amigos, así su madre lo inscribió a clases de taekwondo para ayudarle a socializar. Y sí, Ethan prosperó en el tatami. "El primer día solo aprendí nuevos movimientos, pero empecé a interesarme y vi que podía aprenderlos y memorizarlos, vi que podía hacer más cosas", explicó el chaval en una entrevista para la cadena estadounidense Fox 13.

Cuando tenía ocho años, Ethan se propuso ganar un título mundial. Tres años después, tras mucho esfuerzo y dedicación, ha cumplido su meta con una puntuación perfecta.

Los compañeros de entrenamiento y amigos de Ethan se apresuraron a felicitarlo después de su gran victoria. "Me sentí nervioso por si no ganaba, pero pensé que tenía buenas posibilidades y los jueces dijeron las puntuaciones y todos a mi alrededor se volvieron locos", explicó el campeón sobre la experiencia.

Es fácil entender por qué una historia así puede llamar la atención y capturar el interés de quien no había prestado atención al mundo de las artes marciales hasta ese momento. ¿Qué no es interesante en un niño con autismo que logra éxitos en el deporte que le gusta?

El tono de la cobertura mediática, sin embargo, deja mucho que desear.

Podríamos dejar pasar el titular de la revista People —"La única discapacidad es la mala actitud"—, pero el encabezamiento de Fox —"Un niño de Sandy con autismo rompe los estereotipos y se lleva el título de campeón en taekwondo"— lo encuentro insoportable.

Imagen vía Facebook

Es cierto que, en algunos círculos, la victoria de Ethan ha roto estereotipos, ya que la narrativa habitual al hablar de autismo gira entorno a la tragedia. Si todo lo que has escuchado sobre la enfermedad es que es algo terrible que destruye vidas y destroza familias, entonces una historia sobre un niño que no odia su vida y está logrando éxitosprobablemente te dejará sin palabras.

Si realmente sabes algo sobre el autismo, que un niño consiga éxitos en esta disciplina no rompe estereotipos, sino que los confirma. Con su enfoque en el ritual, la repetición y la progresión de una técnica a la otra, las artes marciales pueden ser una actividad ideal para las personas con autismo. Entrenar también les aporta muchos beneficios: da una manera de defenderse a un colectivo acostumbrado a sufrir abusos y facilita la socialización en un ambiente más propicio a apoyar las personas con este trastorno.

De hecho, existen programas completos —como Fighting For Autism, que se dedican a ayudar a los estudiantes con autismo mediante las artes marciales. No debería sorprendente, y además cabe recordar que Ethan no es ni de lejos el primer atleta autista en triunfar en los deportes de combate: el kickboxer Jo Redman y la luchadora de las MMA Serena DeJesus son algunos ejemplos notables.

Imagen vía Facebook

Como alguien que es autista, la narrativa simplista sobre alguien que supera su condición trágica para lograr algo destacado —o incluso promedio— me molesta porque reduce a la persona y a veces es incorrecta. El cuento de hadas sobre una persona con discapacidad que supera las expectativas y tiene éxito "a pesar" de su condición es un cliché que se ha repetido innumerables veces.

Lo más importante es que esta misma línea narrativa ilumina una perspectiva interesante. Los autistas no triunfan a pesar del autismo ni a causa del mismo. Los autistas triunfan con el autismo. Como cualquier factor para los demás peleadores, desde su estructura corporal y mental, les da una combinación de fortalezas y debilidades que pueden hacerles triunfar o fracasar

¿No sería más interesante analizar el autismo como tal, en lugar de reducirlo a una barrera dimensional? ¿No sería más fascinante tratar a cualquier condición neurodivergente como tal?

Cuando Georges St-Pierre comenzó a hablar sobre su trastorno obsesivo-compulsivo dio pie a una discusión interesante, tanto de su parte como de otras personas, sobre cómo la condición influyó y tal vez alimentó su carrera en las MMA.

Si las personas neurotípicas que producen estas historias pudieran hacer un esfuerzo para superar sus prejuicios, evitar el rechazo al rol de las discapacidades en la vida de los atletas y empezar a ver lo que realmente importa, podríamos encontrarnos con una historia que de verdad sea inspiradora.

Sigue a la autora en Twitter: @fodderfigure