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Enfemme: un espacio seguro para crossdressers y trans en Barcelona

Visitamos una asociación de Barcelona que se dedica a proporcionar acompañamiento a personas crossdressers, travestis y transexuales, creando para ellos un espacio seguro.

Arriba: De derecha a izquierda: Pepa, Aurora y Catalina.

Según ellas mismas "Enfemme es una asociación de Barcelona que se dedica a proporcionar acompañamiento a personas crossdresser, travestis y transexuales". Dispone de un espacio seguro en el que estas personas pueden practicar el crossdressing (práctica en hombres que encuentran placer y valor en vestirse de mujer), compartir su pasión oculta (o no) con otras, asistir a cursos para aprender a andar con tacones o dejar la vergüenza y la culpa de lado y que Judith las maquille. Su labor es necesaria y fundamental y, en colaboración con Trànsit (un servicio de la sanidad pública catalana), llevan más de diez años aportando apoyo psicológico ante los miedos y las dudas que puede tener uno. Y también, claro, a esas parejas que resulta que ¡ups! al marido le gusta vestirse de mujer. 

Aurora

Desde que empezó el verano de 2016 hemos estado visitándolas, conociendo de primera mano la actividad de Enfemme y entablando amistad con algunas de ell@s. Hemos asistido a algunas de sus reuniones semanales de los jueves y otros actos fuera de la intimidad de su local, como cenas en la playa, la cena de Navidad y la fiesta de celebración de su décimo aniversario. Hemos conocido a mujeres de todos los tipos, con pene, sin pene, hormonándose o no, de corazón, de fin de semana, con barba... 

Sofía, la fundadora, nos contaba un día cómo añoraba en algún sentido la vida dual que llevaba cuando aún vivía como un hombre y se vestía de mujer en ocasiones. Para ella, en esa ropa masculina amontonada en la esquina se quedaban todos los problemas.
Hablamos con alguno de los miembros del colectivo que llevan esta vida dual.

Rebecca

Rebecca, 31 años

Sentí la necesidad de destapar a Rebecca cuando en casa de una amiga me probé un vestido suyo y sentí muchas mariposas en el estómago. Vivo la dualidad como puedo, ya que me gustaría poder vestirme más. Pero solamente lo puedo hacer los fines de semana, ya que por trabajo y familia me resulta imposible. Rebecca me aporta felicidad, feminidad y es como estar en una nube. Solo la conocen mis amistades más íntimas, cuatro personas, y me aceptan tal como soy, por suerte. 

A mi me encantaría ser Rebecca siempre si pudiera, pero para ello tendría que independizarme y tener mi propio espacio. Visito Enfemme desde el verano de 2016 y para mí significa estabilidad y respeto por parte de todas las chicas. Mi sociedad ideal sería un mundo en donde cada una pueda vestir y sentirse libre de hacer lo que desea, sin prejuicios de ningún tipo. Mi carácter es más dulce cuando me veo como chica y me abro más a la gente. Me siento más yo.

Mónica

Mónica, de 56 años, teclista de The Wild Sisters

Con 37 años no pude aguantar más el secreto y se lo conté a la que era mi pareja de entonces y madre de mis hijos. La vida dual no es divertida, pero aprendes a llevarla. En este momento de mi vida no puedo decir que sea un problema, mucha gente de mi entorno lo conoce y por mi parte cada vez me importa menos lo que puedan pensar los demás. Mónica es mi realidad, yo soy Mónica y no otra cosa, aunque no pueda serlo siempre. Al fin no pierdo de vista quién soy, independientemente de lo que pueda representar mi aspecto. 

Mira nuestro vídeo 'Crossdressers'

Mi círculo es muy pequeño fuera de Enfemme. Mi familia, que son mis hijos, está al corriente de todo y lo entienden y lo aceptan, y por otro lado tengo un par de buenos amigos de hace muchos años que lo han entendido bien y una amiga que lo tiene muy claro y a la que le da igual cómo vaya, siempre me trata de chica ¡es genial! Para mí es importante haber conocido gente con mis mismas inquietudes y poder circular por la vida en compañía. 

Al principio necesité ayuda y me la dieron, y ahora me gusta que mi propia experiencia pueda servir a quien la necesite. Me gustaría que la sociedad fuera verdaderamente tolerante y no binaria y que la gente que se sienta como yo, o simplemente diferente de la norma, no tenga que sufrir para ser quien quiera ser. Cuando me presento como mujer parecerá muy tópico pero los chicos son más amables.

Malena (derecha) y su amiga Arlette

Malena Corretja, 48 años

El crossdressing para mi es una droga sana, siempre está la parte femenina presente, en la mente, aunque vayas vestido de chico. Comencé a vestirme en el año 2006. Primero, en la intimidad de mi casa tomando un Martini. Al principio, solo de cintura para abajo: medias, ligueros, tacones y braguitas. Me miraba en el espejo y me sentía muy sexy. El maquillaje llegó después. Se me quedó corto vestirme en casa sola. Recuerdo cómo, a veces, a altas horas de la noche salía al balcón y me sentía libre porque me daba el aire. Me generaba mucha adrenalina no saber si habría alguien mirándome desde otro balcón. Alguién me habló de Enfemme. Hablé con Sofía por teléfono y... hablábamos el mismo idioma, entendía de lo que hablaba. Un día fui y estaban arreglándose para salir a la calle. Cuando me enteré de que salían a la calle me quedé estupefacta. 

La vida dual la llevo fantásticamente, me encanta vivir con una chica en mi interior que emerge ocasionalmente. Me siento libre, eufórica, feliz, y me noto volar. Cuando camino con tacones me transporto a un mundo fantasioso donde todo está permitido y no hay críticas de ningún tipo. No quiero decantarme por ninguno de los géneros. Tengo muy clara mi sexualidad y soy una crossdresser, no quiero ni hormonarme, ni operarme, ni ponerme un par de pechos; lo que pasa es que me da placer hacer el cambio de vez en cuando. Es importante tener un lugar donde me comprenden y en el que todas hablamos el mismo idioma. En el entorno de la vida normal, la gente no conoce, no entiende que a un tío le guste verse sexy y femenina.

Me gustaría una sociedad en la que cada uno pueda vivir de la forma que desee, sin hacer mal al otro, y dejar de etiquetar a la gente: que si es hombre, mujer, trans, gay, gorila, travelo etc.

Paula

Si volviera a nacer, querría ser igual, querría vivir otra vez en este caos ordenado. Soy más partidario del cuerpo femenino porque siempre he adorado a las mujeres, en mi caso particular tengo más potencial visual con mi lado femenino, pero no es motivo para decantar la balanza. En mi infancia no tuve ningún tipo de contacto con mi parte femenina, me sentía cómodo con la identificación asignada para mi género. 

Fue en mi edad adulta cuando se produjeron los primeros acercamientos a mi lado femenino. En la primera etapa, lo hacía en fechas justificadas socialmente (fiestas de disfraces). Empecé a sentirme muy a gusto con eso y durante todo el año esperaba con ilusión ese momento. Y así estuve seis años, hasta que con veinticuatro años me di cuenta que necesitaba la sinergia de mi género ambiguo. Intento buscar el equilibrio para mantener estable a la misma persona que tiene que parecer diferente según el contexto. La mayoría del tiempo soy chico, en mi entorno laboral, familia, ciertos amigos... No me siento incómodo con ello, incluso hay momentos en los que Paula no existe. Pero cuando hay tiempo para pensar aparece Paula en sus diferentes formas. Es algo que solo quiero sacar en la inercia de mi felicidad. Paula me aporta conocimiento personal, así como vivencias que difícilmente se hubieran producido en mi vida. He tenido la oportunidad de conocer el lado más vulnerable de las personas y eso ha hecho que se construyan amistades más sinceras.

Hay personas que solo me han visto como chica, otras que han visto ambos lados y otras que solo conocen mi parte masculina. Este es uno de los grandes temas de la dualidad: vives en tus carnes lo que representa un código de vestimenta asignado a un género. En mi entorno familiar lo sabe mi hermano, con el que comparto imágenes y datos sobre el entorno en que se relaciona Paula; por otro lado, está mi madre, que seguramente me conozca más de lo que creo y necesita tener una conversación conmigo para afianzar una relación de confianza en su propio hijo. 

La verdad es que tengo una gran necesidad interna de comunicarlo y de llevarlo con la mayor naturalidad posible, pero es difícil. No podría convivir con una mirada de decepción ante mi madre o mis amigos, sería muy doloroso. Para mí, es una lucha personal muy dura que cuesta liberar. Considero que la identidad de género es una imposición social que asigna roles de comportamiento y normas para las personas. ¿Qué es ser mujer u hombre? Me gustaría que la gente perdiera el miedo a identificarse como es. Es necesario que nazcan más asociaciones como Enfemme que ofrezcan un punto de apoyo para el colectivo transgénero en diferentes puntos de España. Hay aún muchas personas ocultas en la sombra que no tienen las herramientas para poder expresarse con libertad. 

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Riccardo

Joana (izquierda) y Pepa

Décimo aniversario de Enfemme

Sofia

De derecha a izquierda: Pepa, Aurora y Catalina

Décimo aniversario de Enfemme

Mónica tocando con The Wild Sisters

Décimo aniversario de Enfemme

Bárbara