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Conoce a los Muxes: el tercer género sexual de México

En Oaxaca ha habido una nación que ha desafiado la visión occidental del género desde hace mucho tiempo.
24 Enero 2017, 9:39pm
MUXES, por Iván Olita / BRAVÒ. Foto cortesía de BRAVÒ

Se puede apreciar una figura top-less poniendo sus brazos alrededor de otra, pintándole delineador y tiernamente llenando una tapa en la cóncava cabeza, todo hecho con suma concentración. El acto es icónico e íntimo entre dos amigos que se hacen el maquillaje. Las dos personas en la cámara viven como muxes, un “tercer género” para las personas nacidas como hombres en la cultura zapoteca en Juchitán, Oaxaca, México. Después de ver una película sobre esta cultura en la escuela de cine Werner Herzog Rogue, el cineasta Iván Olita decidió viajar a la región para documentar Juchitán y las vidas de los muxes. “Esto es algo que siempre he tenido impreso en mí, ya que me parece una manera mucho más progresiva de ver el mundo”, dice Olita, explicando porqué decidió crear este cortometraje de nueve minutos, llamado MUXES, disponible online.

MUXES, por Ivan Olita / BRAVÒ. Foto cortesía de BRAVÒ

La película muestra una bella rendición de las vidas de 16 individuos muxes en Oaxaca, en medio de sus comunidades, amistades, trabajos, y estilos de vida. Un soundtrack que cambia desde flautas y tambores tradicionales hasta giros inesperados de altos y bajos, llevan de la mano al espectador a una poética, impresionista visión de sus vidas: una oda a como los muxes viven sus vidas, ya sea en un chaleco de entrenamiento, en unos leggings, en sus bailes o, inclusive, en despampanantes vestidos característicos de la región. La película es visualmente impactante y preciosa: una dulce combinación entre lo dramático y lo íntimo.

MUXES, por Iván Olita / BRAVÒ. Foto cortesía de BRAVÒ

“Los muxes en Juchitán pertenecen a este tercer género”, dice Olita, quien planea extender esta película en un largometraje sobre identidades de género no binarias alrededor del mundo. “Ellos sienten que están en un intermedio, pero muchas personas que se consideran homosexuales también se verían como muxes”. Los muxe, por lo general, tienden a pensarse a sí mismos como hombres con atributos femeninos, sin importar si deciden usar vestimenta de mujer o no: “La idea es que la clasificación como ‘gay’ y demás, que tenemos, no aplica aquí. Si sientes que no cabes dentro de los géneros convencionales, entonces eres un muxe”.

MUXES, por Iván Olita / BRAVÒ. Foto cortesía de BRAVÒ

Para alguien que está acostumbrado a usar las distinciones del mundo occidental como hombre, mujer, trans y gay, y cómo estas clasificaciones están centradas en personas que se presentan como femeninas siendo hombres de nacimiento, la estructura en Juchitán es completamente diferente. Por ejemplo, mientras muchos muxe son atraídos a los hombres, la idea de homosexualidad es una innovación occidental. “Para ellos (la palabra gay) tiene connotaciones de algo muy ‘brillante’, mientras que si eres un muxe, entonces eso es todo. En Juchitán el género no es definido por preferencia sexual sino cómo te sientes. Ellos simplemente no empiezan por ahí.” También hay muxes más jóvenes que les parece que el sistema occidental (llamarse a sí mismos gay o trans) funciona mejor para ellos: “Conforme los vemos como una fuente de inspiración para la equidad de género, ellos también empiezan a ver nuestra comprensión de la sexualidad.”

MUXES, por Iván Olita / BRAVÒ. Foto cortesía de BRAVÒ

La base tradicional de la cultura muxe significa que ellos tienen mucho mayor aceptación que otras culturas no-conformistas en cuestión de género. De hecho, el tercer género es parte tan grande de la cultura de Juchitán que viene con sus propias expectaciones sociales: “Es un rol social – casi como ser un sacerdote. Empieza desde la necesidad fisiológica, pero la gente también los ve como parte necesaria del equilibrio y bienestar de la sociedad.”

Se espera de los muxe que tomen roles seguidos asignados a las mujeres: “En Juchitán, si necesitas un vestido de novia, visitas a un muxe, 99% de las veces – no a un hombre o mujer – porque se les considera los más creativos de la tribu”. Considerando como el pueblo rural es, las mujeres toman una parte grande de la vida pública en Juchitán, manejando negocios de comida o en el mercado: “¡Trabajan mucho!” comenta Olita. En la película MUXES, se puede ver mujeres y muxes trabajando juntos en cantinas, puestos de mercado, y más – en esta sociedad, ellos son valorados como una parte vital del equipo que mantiene las cosas en orden. De hecho, un narrados omniscente explica que a los muxe se les espera ser mejores trabajadores debido a este lado femenino. Esto, combinado con el hecho de que se espera que cuiden a sus familias cuando sean grandes, significa que están contribuyendo con un rol importante a la prosperidad de la tribu.

MUXES, por Iván Olita / BRAVÒ. Foto cortesía de BRAVÒ

La película de Olita termina con la voz de un académico de la lengua zapoteca antigua, explicando que en este lenguaje no hay una palabra para “ella” o “él”, sugiriendo que fue la intervención de los poderes coloniales de España que crearon esta dicotomía en la sociedad. Nos quedamos preguntándonos qué tan diferente podríamos percibir el género, fuera del sistema monolítico que todos hemos aprendido. Bueno, la mayoría de nosotros, a diferencia de los residentes de Juchitán.

MUXES, por Ivan Olita y BRAVÒ films, apoyado por Nowness, está disponible en Vimeo.

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