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Alguien inventó una deliciosa galleta de Cheetos

La galleta se forma gracias a la cremosidad del queso cheddar y se eleva a niveles ridículos de adicción cuando el condimento de Cheetos se derrite con la masa.

por Javier Cabral
16 Noviembre 2016, 2:00pm

Ross Canter, repostero y cofundador de Cookie Good en Santa Mónica, estaba afuera de su casa, entrada la noche, cuando la inspiración le llegó de golpe: una galleta de Cheetos.

"Lo más importante que debíamos lograr era que dejara los dedos naranjas, igual que cuando comes Cheetos de una bolsa", Canter me cuenta mientras acerca una charola fresca para que pruebe las galletas. Acaba de añadir un recipiente lleno cheddar en polvo a la mezcla cremosa de mantequilla para luego agregar un bol entero de Cheetos Puffs triturados. Después forma bolas de masa color naranja neón y las rocía con una capa de Cheetos triturados.

Es posible que una galleta de Cheetos suene desagradable, pero cuando la prepara un maestro galletero como Canter, es inmejorable. Es crujiente en las orillas, pero se vuelve cada vez más suave conforme avanzas hasta el centro. No es demasiado dulce ni demasiado salada, sino que alcanza un punto intermedio que podría traerte recuerdos alegres de cuando solías comer palomitas con queso a manos llenas.

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La sencilla galleta depende de las cualidades cremosas del queso cheddar y luego es elevada a niveles ridículos de adicción cuando el condimento de Cheetos se derrite con la masa. Canter calcula que cada galleta es casi 30 por ciento queso; en otras palabras, tres Cheetos Puff en cada una.

En resumen, la galleta de Cheetos parece estar destinada a volverse un postre de culto.

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Canter es un ciudadano ejemplar de Los Ángeles. Su familia es dueña de Canter's Deli en la avenida Fairfax, pero antes de encontrar su potencial repostero, trabajaba como ejecutivo en la industria cinematográfica: era productor en Hollywood y guionista de animaciones y programas de TV. Mientras se ocupaba de escribir guiones, desarrolló el pasatiempo de hornear galletas como una manera de lidiar con el estrés y la ansiedad de ser escritor. "Cuando eres escritor, eres miserable 90 por ciento del tiempo", comenta. "Te sientas y te dices a ti mismo, '¡No sirves! ¡Eres estúpido! ¡Estás gordo!' Cuando horneo, no tengo ninguna de esas inseguridades".

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Cuando los miembros del Sindicato de Guionistas de Estados Unidos organizaron un paro en 2007, Canter se enfrentó al desempleo. Su esposa, quien también es dueña de la tienda, lo animó a perseguir su pasión por las galletas como actividad de tiempo completo. Pronto, llegaban órdenes interminables, incluyendo peticiones de gente desconocida. Cuando la huelga terminó en 2008, regresó a trabajar, pero siempre estaba corriendo de vuelta a casa para hornear más galletas y seguir cumpliendo con la demanda. Hace dos años, finalmente decidió renunciar y abrir Cookie Good.

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"El proceso para escribir no es tan diferente a preparar galletas", opina Canter. "Me parece que dirigir este negocio es como estar en el set, porque todo tiene un ritmo muy acelerado y siempre se tiene que lidiar con crisis".

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Ross Canter

Canter espera que la galleta de Cheetos, junto al resto de su inventario igualmente delicioso, hará sentir tan bien a sus clientes como a él mismo. O como él lo llama "bienestar de galletas". A juzgar por las cajas llenas que algunos clientes se llevan durante la entrevista y el montón que hay en la cocina listas para ser enviadas a clientes de todo Estados Unidos, está en el camino correcto para lograrlo.