Estrés postraumático y depresión: las secuelas de trabajar en un matadero

Mauricio García Pereira saltó a la fama por revelar las horribles imágenes de lo que sucedía en el matadero de Limoges. Hablamos con él sobre las consecuencias de trabajar viendo eso cada día.

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03 Marzo 2017, 5:00am

Imagen extraída del vídeo que denunciaba la realidad del matadero de Limoges.

Mauricio García Pereira, de 48 años, se crió entre animales en una granja en A Coruña. En 2010, después de tres años sin trabajo, separado de su mujer y con dificultades económicas, empezó a trabajar en el matadero de Limoges, al norte de Francia, para poder estar cerca de sus hijos.

Los empleados de los mataderos no solo están expuestos a los riesgos laborales propios de su trabajo. La fuerte carga emocional que supone tomar parte en matar animales día tras día, conlleva un importante riesgo para la salud mental. Cuando tu trabajo consiste en abrir en dos a un cerdo o tirar fetos de vaca a la basura, lo último que necesitas es pensar en lo que estás haciendo. Este distanciamiento de la realidad puede llegar a causar conductas violentas, abuso de drogas y trastornos psicológicos muy frecuentes entre los militares, como el estrés post traumático (TEPT), que la Asociación Psiquiátrica Americana incluyó en el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales tras la guerra de Vietnam.

Cuando tu trabajo consiste en abrir en dos a un cerdo o tirar fetos de vaca a la basura, lo último que necesitas es pensar en lo que estás haciendo

Este ha sido el caso de Mauricio, quien tuvo que enfrentarse a la tarea de tirar a la basura los fetos de las vacas preñadas que se mataban a diario, causándole un trastorno de estrés post traumático y problemas de alcoholismo de los que el médico de la empresa no se hacía cargo. Este trastorno provoca diversos síntomas, como ansiedad, depresión, pánico, disociación, arrebatos de furia, paranoia, y en algunos casos, abuso de alcohol y drogas, que se agravan con la repetición de la situación que lo origina, como es el caso de trabajar en un matadero.

En noviembre de 2016, Mauricio se decidió a grabar lo que ocurría. Junto a la asociación animalista L214, logró difundir uno de los videos más impactantes de los mataderos en Europa. Hablamos con él para que nos cuente su experiencia.

VICE: Cuéntame, ¿cómo llegaste a trabajar en el matadero de Limoges?
Mauricio:
Llevaba más de tres años sin contrato fijo. Separado y con dos niños. Vine a Francia por ellos. Pasé una época bastante dura, llegando a dormir en mi coche cuando no podía en casa de un amigo, hasta que encontré el trabajo del matadero a través de una agencia de trabajo temporal, por lo que si decía algo me echaban a la puta calle. Después de los 11 meses me hicieron un contrato fijo y pude quejarme a los jefes por los métodos que había visto que se empleaban.

Pero sabías lo que ibas a encontrar en el matadero...
Lo que no sabía era que mataban vacas preñadas a diario y que era lo normal. Aproximadamente, a la semana matamos 50 que están preñadas.

¿Podrías explicar para quienes no sean capaces de ver el video en qué consiste el proceso? A las preñadas las matan al final del día. Cuando caen las tripas, ves que al lado cae la placenta, con unos fetos más grandes que otros. Yo abro la placenta con un cuchillo, separo la bolsa del feto y lo tiro a la basura. Algunos tienen unas pocas semanas y otros están a horas de nacer.

¿Cómo conseguías soportarlo?
Te concentras en otras cosas. Yo pensaba sobretodo en mis hijos. Pensaba en lo necesario que era esto para que ellos pudieran vivir bien. Cuando estaba grabando el video hablaba con los fetos, les decía "no os preocupéis, os voy a vengar. El mundo va a saber lo que hacen con vosotros".

¿Por qué no utilizan los terneros de las vacas preñadas?
Yo creo tener la respuesta, habrá que preguntarles después a ellos. Si tu tienes 50 vacas, y de ellas 20 están preñadas, el que compra la carne sabe que pronto tendrá 20 terneros. El precio de la ternera Limousin, que es la que la raza que se produce en Francia, se puede encontrar por 28€ el kilo. Si hay un exceso de oferta tendrían que bajar el precio. Además, una vaca preñada engorda 20 o 30 kilos más. El ganadero vende la carne por un precio mayor y se ahorra cuidar al ternero. Es una cuestión de dinero.

¿Este caso es el único que no toleras? ¿qué ocurre con el resto de las prácticas del matadero?
Una madre es una madre. A mí es lo que más me choca. No entiendo cómo ocurre esto a diario. Tengo fotos que no se han visto aún, de fetos no más grandes de un dedo, te las puedo enseñar. Otros que si los sacudes se levantan y caminan. Pero a todos les dejan ahogarse durante 20 minutos en la tripa de su madre. ¿No es suficiente con lo que ya matamos? Eso no se puede aceptar.

Tengo fotos que no se han visto aún de fetos no más grandes de un dedo. Otros que si los sacudes se levantan y caminan

¿Cómo te decidiste a grabar el vídeo?
A finales de 2013 ya no podia más. Quería difundir las imágenes, pero no tenía los medios y a mi alrededor a nadie parecía importarle. En 2015 compré un teléfono mejor y tomé varias imágenes y algunos vídeos. Fue a principios de 2016 cuando vi un reportaje en la tele de la asociación protectora de animales L214, la más importante de Francia, en el que ponían a parir a unos mataderos del sur por unas imágenes en las que aparecían vacas mientras las descuartizaban sin estar todavía muertas y corderos a los que lanzaban por encima de las vallas para llevarlos a matar. Cuando lo vi pensé que si eso era alarmante, qué iban a pensar cuando vieran las imágenes de los fetos en la basura...

¿Cómo fue el trabajo con la asociación?
Hablé con los presidentes de la asociación animalista L124. Estuvimos preparando el video durante casi un año. Me dieron una cámara oculta que me colocaron en el pecho, desde la que grabo como abro las placentas. Hay otra cámara fija que no coloqué yo, fue alguien que está dentro y no quiere que se sepa. Publicamos el video en Le Monde y al día siguiente ya tenía unas cuantas televisiones, radios y periódicos en mi casa. Y yo encantado.

¿Cómo era tu relación con tus superiores?
Yo me entendía muy bien con los responsables de cadena. Esos te entienden porque están ahí, saben el trabajo que haces. Pero los jefes de despacho vienen con dos tíos de corbata que son los que ponen la pasta y te ponen firme. Cuando había control sanitario te avisaban con dos semanas de antelación y entonces bajaban el ritmo de trabajo.

¿Cómo reaccionaron?
No me han dicho nada. Yo estoy declarado inapto por el médico de trabajo para todo puesto en el matadero. Tengo derecho al paro, a indemnizaciones, al seguro médico un año más... No pueden hacer nada. No me han amenazado ni nada por el estilo. Es más, han llegado a reconocer públicamente que por ética tengo razón.

¿Qué opinan tus compañeros al respecto?
Algunos colegas me respaldan, pero en privado. Muchos trabajan allí desde hace muchos años y lo hacen por su familia. Lo entiendo perfectamente. El apoyo lo he recibido sobre todo de gente anónima. Desde que saqué las imágenes los animalistas, vegetarianos y veganos franceses me han apoyado muchísimo. Cuando me hice Facebook tenía solo 20 amigos, ahora más de 600. Me llegan invitaciones casi a diario para ir a manifestaciones por los animales.

Estar expuesto a todas esas imágenes no debe ser fácil, ¿te ha creado secuelas de algún tipo?
Yo he tenido problemas con el alcohol. Ahora voy mucho mejor, pero tuve que ir a una psicóloga que me explicó muy bien lo que me ocurría. Me dijo que tenía trastorno de estrés postraumático. No llegas a asimilar las imágenes que ves a diario, de continuar así hubiera acabado loco. Una vez en una discusión apunté con mi cuchillo al encargado diciéndole "acércate que te pincho, hijo de puta". Con la sangre de las vacas en la mano...

Supongo que en un entorno de trabajo tan violento se puede llegar a perder la noción de la realidad...
Sí. Cada vez que cae una cabeza de oveja al suelo jugábamos con ellas como si fueran balones de fútbol. La gente ha podido ver algunos vídeos y algunas fotos. Yo tengo miles en la cabeza. Tantas que podría escribir un libro. De hecho lo voy a hacer.

¿Vas a escribir un libro?
He firmado un contrato con una editorial de París. Vendrá un escritor para entrevistarme y se publicará a final de año. Forma parte de una colección de gente anónima que ha hecho algo extraordinario a lo largo de su vida.

Tuve que ir a una psicóloga que me explicó muy bien lo que me ocurría. Me dijo que tenía trastorno de estrés postraumático. No llegas a asimilar las imágenes que ves a diario, de continuar así hubiera acabado loco

¿El matadero no ofrecía algún tipo de asistencia psicológica?
No. Solamente teníamos un médico de trabajo que se encarga de revisarte físicamente, si te duele aquí o allá y como mucho te pregunta qué tal, "¿la familia bien?". Ahora tienen psicólogo gracias a las imágenes que he difundido y las entrevistas que he dado.

A raíz de los vídeos que denuncian lo que ocurre en los mataderos, Francia se ha visto forzada a promover un proyecto de ley para garantizar un trato correcto de los animales mediante cámaras de seguridad. 
No creo que sea suficiente. El de Limoges es el matadero público más grande de Francia, lleva cuarenta años funcionando y para mí, habría que tirarlo entero.

Pero todo lo que hacen es legal...
De principio a fin. Trabajan para el Estado. Pero la ética y la moral no atienden a la ley.

¿Crees que existe una forma ética de matar un animal?
No. Matar un animal es matar un animal. Pero la mayor parte del mundo come carne. Por eso respeto mucho a los veganos. Aún no he dejado de comer carne, aunque como mucha menos que antes, pero voy a intentarlo, consumir cada vez menos y educar a mis hijos en ello.

¿Cuál ha sido la reacción de tus hijos?
Antes de difundir las imágenes tenía algunas en mi móvil. Se las enseñé al mayor, de 7 años. Le horrorizó, no entendía lo que ocurría, ni que lo hiciera yo. Me pidió que hiciera algo. Ya había contactado entonces con la asociación, pero cuando me lo dijo vi que no había vuelta atrás. Ahora están muy contentos.

Lo que ocurre en los mataderos se considera algo de mal gusto y sin embargo se come sin pensar, ¿crees que las imágenes que se dan en un matadero deberían enseñarse a modo educativo?
Si no enseñan ni la mitad de lo que ocurre, pues le echas sal y pimienta y te lo comes. Y como está bueno, no te preguntas más. Pero si te enseñan también que ese animal hace unas horas estaba vivo, que es un ser sensible, que si le pegas sufre, que tenía una cría en su vientre cuando lo mataron, la cosa cambia. Todavía hay mucho por educar, empezando por el colegio.

Ese animal hace unas horas estaba vivo, que es un ser sensible, que si le pegas sufre, que tenía una cría en su vientre cuando lo mataron, la cosa cambia

¿Esto ha supuesto el final de tu trabajo o el principio de una lucha de activismo animalista? Puede ser, si me abren las puertas para continuar luchando, yo continuaré. Hay muchos activistas que piensan que si no eres vegano y lo dejas todo de golpe, no puedes luchar por los animales.

¿Qué vas a hacer ahora?
Estos meses de paro me han venido muy bien, he pasado más tiempo con mis hijos y hasta he engordado un poco. Tengo un título para trabajar en la construcción y a partir de la semana que viene empezaré a buscar trabajo. En cuanto a la lucha animalista, el combate es muy duro y muy largo, no se puede hacer de la noche a la mañana. Lo que tengo claro es que el matadero no lo vuelvo a pisar en la vida.