zambia también tuvo su superga

El día en que la selección de Zambia viajó hasta el fondo del infierno

En 1993, un accidente aéreo borró del mapa la selección de Zambia casi al completo. El único superviviente de la tragedia, el capitán del equipo, luchó por reconstruir el equipo... y acabó triunfando.
9.5.16
Imagen vía Reuters

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Bajo un sol abrasador, los jugadores de Zambia vagan tristemente por la playa de Libreville con flores de color rojo y naranja en las manos. Mirando al mar, cantan una canción tradicional en homenaje a los treinta víctimas del accidente aéreo de 1993. A pocos metros de las primeras olas, los miembros de la delegación de Zambia, liderados por el técnico Hervé Renard, dejan las coronas fúnebres.

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Esto pasaba en febrero de 2012, pocos días antes de la final de la Copa de África ante Costa de Marfil. Ahogado en la procesión, el corazón de un hombre llora más que los de los otros.

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Es Kalusha Bwalya, el capitán de la accidentada selección en 1993. Su club, el PSV Eindhoven, lo retuvo y no le dejó viajar con su equipo nacional. Nueve años más tarde, en la misma arena y con la voz temblorosa y alterada por la emoción, Bwalya habla del desgraciado suceso.

"No es una coincidencia que estemos aquí. En 1993, los Chipolopolos [el apodo que reciben los jugadores de Zambia] llegaron a esta ciudad para cumplir una promesa. Fracasaron, pero dieron su vida por una causa noble, el sueño de llevar la gloria a su país", afirma el futbolista.

"Hoy estamos aquí por la misma razón. La única diferencia es que estamos vivos, mientras que mis ex compañeros no lo están. Sus sueños, sin embargo, son los nuestros". Las palabras de Bwalya no se las llevó el viento ni el mar: unos pocos días después, Zambia ganó la primera Copa de África de Naciones de su historia.

La selección nacional de Zambia conmemorando el accidente en 2012. Imagen vía Reuters

La historia del fútbol está manchada por diversos accidentes mortales. El drama de Heysel, o las tragedias de Hillsborough y Superga —por nombrar algunas— hicieron derramar lágrimas en todo el mundo.

El accidente aéreo de Zambia, sin embargo, todavía suele pasarse por alto cuando se hablan de los desastres más famosos; tal vez porque, realmente, lo que sucedió ese día aún no ha quedado nada claro para el gran público.

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En abril de 2013, con motivo de la conmemoración de los veinte años del accidente, Elías Ngwale —director del programa de Zambia para los Derechos Humanos— recordó que su Gobierno jamás había revelado el informe del accidente.

En el escenario siempre ha habido consenso: los futbolistas hicieron una escala en Libreville (Gabón), pero al despegar un piloto detuvo por error uno de los motores y el avión se precipitó hacia las profundas aguas del océano. Las 'Águilas' de Zambia nunca llegaron a Senegal, donde tenían que jugar un partido de eliminatoria para la Copa Mundial de 1994.

El 27 de abril de 1993 murieron veintidós zambianos. Godfrey Chitalu, el entonces entrenador —como jugador, marcó 107 goles en un solo año natural… y desató una conocida polémica en España años después— también iba en el aparato. La excepción fue del mencionado milagro de Bwalya, quien quedó con el difícil cometido de dirigir el renacimiento de un equipo nacional diezmado y animar un país desgarrado por el dolor.

En la playa de Libreville, Bwalya pronunció un emocionante discurso en el que tuvo que analizar los progresos realizados desde el accidente. El desgarro, la reconstrucción y la victoria. En 1993, en el momento del accidente, el capitán de los Chipolopolos estaba retenido en los Países Bajos y se tenía que reunir con sus compañeros cuando aterrizaran en suelo senegalés. Nunca los volvió a ver.

A pesar de su dolor, Bwalya aceptó reconstruir el equipo: "Esta decisión la tomaron el Gobierno, la Federación y el pueblo. Yo era el viejo capitán y compartíamos el mismo objetivo: participar en el Mundial". El equipo que se confeccionó para conseguirlo no logró el ambicioso objetivo, pero milagrosamente llegaron a la final de la CAN en 1994.

Los Chipolopolos acabarían perdiendo 2-1 contra Nigeria. Para Bwalya, el héroe de Zambia, ello fue un gran triunfo: el futbolista había conseguido la a priori imposible tarea de liderar un equipo creado desde cero hasta la final de la Copa África.

Casi una década más tarde, el seleccionador Renard por fin pudo ofrecer la primera CAN a Zambia. En la playa de Libreville, unos días antes de la victoria final, el ex entrenador del Sochaux ya la auguró: "Cuando el equipo creado desde cero llegó a la final de 1994, dijimos que el fútbol era una cuestión puramente mental y psicológica. Ahora siento que, de alguna manera, el nombre de Zambia está escrito aquí".

Y así fue.

Sigue al autor en Twitter: @TristanMolineri