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de crack a crac

#TodosSomosCracks... hasta que se demuestre lo contrario

En México habría que redefinir el concepto de 'crack'.
5.4.16
Foto: Mexsport

La irrupción de un joven talentoso en una liga colapsada por extranjeros y naturalizados es similar a encontrarse una botella de agua fría en medio de un sofocante calor desértico.

Son contados los jóvenes que logran debutar con menos de 20 años. De esa cifra, solo una tercera parte se mantiene en Primera División y logra hacer una carrera decente como profesional.

Al resto, si bien le va, le toca comer banca casi toda su carrera, deambular por uno u otro equipo hasta perderse en el fango del Ascenso.

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Chivas es el equipo que por historia, naturalidad y necesidad, más requiere de jóvenes. Una cuestión de lógica que se da cuando juegan con puro mexicano y cuando el resto de los demás equipos les intentan vender a sus mexicanos a precio de Maradona.

Salvo Adolfo Bautista y un par de refuerzos extra, la fortaleza y los mejores momentos de Jorge Vergara al frente del equipo se han dado gracias a la extracción de grandes futbolistas de cantera.

Heredó a los Omar Bravo, Alberto Medina y Oswaldo Sánchez, pero también forjó la salida de jugadores como Carlos Salcido, Francisco Javier Rodríguez, Jonny Magallón, Marco Fabián o el propio Javier Hernández, el más avanzado de la clase.

Pero también, desde esas entrañas, han salido falsos cracks vestidos de esperanza. Los Patricio Araujo, Omar Esparza, Sergio Ávila, Giovanni Casillas o Eric 'Cubo' Torres. Jugadores que por una u otra razón, en algún momento de la historia colocamos en el FC Barcelona y que por una u otra razón acabaron en la mediocridad del futbol mexicano.

Sergio Ávila, un fiasco del futbol mexicano. Foto: Mexsport

Chivas ha tenido verdaderos y falsos cracks.

Mientras en México nos da miedo calificar a un jugador con esa etiqueta por miedo a que "se vuele" o que pierda los pies del suelo, en otros países a los 20 años esos canteranos ya son figuras de equipos de primer orden en Europa.

Pero a la vez, la etiqueta de 'crack' se la damos a cualquiera. Por un gol, por dos buenos partidos y por la necesidad y hambre de tener figuras. Por la necedad de vender clics y periódicos.

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Hace unas semanas salió a la luz un nuevo prospecto en la cantera de Guadalajara. Conocido primeramente por ser el dueño del peor apodo que puede existir en el futbol mexicano y posteriormente, por ser un chico de 21 años con una zurda envidiable, gran capacidad ofensiva, desequilibrante y goleador. Unos partidos han bastado para que sea la nueva joya del futbol mexicano, el 'nuevo Messi' y el nuevo crack que todos requeríamos.

Pronto, comenzamos a saber su historia, su nombre, el origen de su apodo, la dificultad para reclutarlo y sus complicaciones para ser profesional; los cuidados que le da su técnico y su directiva, rumores que puede perder el piso así como un sinfín de ideas entorno a él. Pronto, más temprano que tarde, el Chelsea preguntará por él, el PSV lo tendrá en agenda, el Porto buscará juntarlo con los otros mexicanos y todos diremos que es el 'nuevo Chicharito'. Total, el Javier ya lo lleva.

'Chicharito', el máximo espejo de los jóvenes en México. Foto: Mexsport

¿A dónde llevamos y dónde llegará Javier López? ¿A qué espejo lo llevaremos? ¿Al del 'Chicharito', un nuevo 'Marquito', del calibre del 'Gaucho' o un 'Chofis' al 'Cubo'?

Lo ideal es que cada quien escriba su historia y Javier López sea el primero y único Javier López en la historia de Chivas. Pero en un país donde todos son cracks desde el primer momento que lo vemos, es inevitable compararlo con algún otro jugador.

Más allá de ser o no un crack, de ser un diamante que debemos tomar como tal o bien, uno que hay que ir puliendo, está la obligación de preguntarnos cómo queremos tratar a los jóvenes que como la 'Chofis', emergen en México. Y más allá de eso, comprender porqué nos deslumbramos tan rápido y fácil por un solo jugador que nace en medio de una liga atascada de extranjeros y naturalizados.

Personalmente, me revienta la idea de ponerle la etiqueta de crack a un jugador recién nacido en el profesionalismo, pero por contradictorio que suene, me revienta más el mensaje de "hay que cuidarlo para que no se vuele". En el justo medio entre esas dos posturas tiene que estar la vida futbolística de Javier López.