Fotografia

Imágenes de la preciada sabiduría de las chamanas rusas

En la desértica república de Tuvá, en Rusia, el chamanismo femenino está vivito y coleando.

por Anastasiia Fedorova
19 Febrero 2016, 1:35pm

All photos by Anastasia Ivanova

Situada en el sur de Siberia, en la frontera con Mongolia, la república rusa de Tuvá es hogar de tradiciones chamánicas ancestrales que practican tanto mujeres como hombres. Oculta tras los montes Sayanes, Tuvá atrae a un gran número de visitantes ansiosos por contemplar sus paisajes únicos, descubrir sus puntos de energía cósmica y participar en rituales. La fotógrafa rusa Anastasia Ivanova viajó por primera vez a Tuvá cuando estaba estudiando en Londres y tenía que escribir un artículo sobre artistas que se identificaban como chamanes y curanderos culturales. Desde entonces quedó fascinada con sus paisajes, fogatas y cantos sagrados. Tanto, que tuvo que volver.

"He estado tres veces en Tuvá: primero fue para fotografiar chamanes y luego regresé para visitarlos, caminar por los lugares que llegué a amar y escuchar sus cantos", explicó. "No es fácil llegar. Tuvá está rodeada por los montes Sayanes y es necesario tomar una ruta por la república vecina de Jakasia. Ni siquiera hay vuelos regulares de Rusia a Kyzyl, la capital de Tuvá".

A pesar de que la mayoría ve a Rusia como un país lleno de personas caucásicas y cristianos ortodoxos, la diversidad de religiones, culturas y creencias en su enorme territorio es increíblemente amplia, desde religiones organizadas como el budismo o el islam, hasta los rituales del pueblo Mari, que se considera el último pueblo pagano de Europa. Durante siglos, en Tuvá ha existido una auténtica tradición local de prácticas espirituales.

"El chamanismo es oficialmente reconocido y no se considera una secta o un culto", explicó Ivanova. "En la época soviética los rituales estaban prohibidos, pero la tradición siguió transmitiéndose y a mediados de la década de 1990 resurgió por completo gracias a Mongush Kenin-Lopsan, el actual líder chamán de la república, que también es un gran historiador, escritor y poeta. Este año, Mongush cumplirá 90 años de edad".

En Tuvá, los rituales son una parte importante de la vida diaria de la gente y los chamanes son indispensables para la vida de la comunidad. Lo sobrenatural y lo cotidiano están estrechamente unidos. "Visitar chamanes es una práctica común", dijo Ivanova. "Algunos viajan desde aldeas lejanas para ver a cierto chamán. La gente normalmente pide rituales para atraer salud, riqueza y fortuna, hijos o prosperidad en la familia, o para ahuyentar a los espíritus de la enfermedad.

"Una vez estaba haciendo cola para ver a Kenin-Lopsan y conocí a dos mujeres tuvanas que venían de un pueblo diminuto. Recorrieron toda esa distancia porque, días antes, un pájaro entró volando en la casa de una de ellas y querían preguntarle al chamán qué significaba eso. Los habitantes locales pagan a los chamanes con comida, leche, carne o lo que tengan. Hoy en día los chamanes están muy organizados, hasta tienen una lista de precios y una oficina. Es sus vidas cotidianas utilizan móviles, beben Coca-Cola y viven en casas o apartamentos normales, nada especial".

No obstante, la cultura chamánica sigue teniendo un atractivo místico. "Me fascinan los tambores rítmicos, los cantos y las vestimentas que utilizan los chamanes: algunos usan plumas de águila, otros garras de oso o colas de zorro. Los chamanes son verdaderos artistas, se han escrito muchos libros sobre eso".

Los chamanes de Tuvá pueden ser hombres o mujeres. En su primer viaje, Ivanova conoció a Tatiana, una chamana que ama la fotografía. "Tatiana habla ruso y tuvano, y posee una antología de mitos, leyendas, cuentos y todo tipo de sabiduría oriental. Puedes preguntarle lo que sea y recibir las respuestas más increíbles. Me mostró lugares increíbles y me contó las leyendas que encerraban".

"En el mundo de los chamanes cada roca, cada montaña y cada río tienen su propia historia y finalidad en el mundo. Filmé uno de sus rituales en el monte sagrado de Khaiyrakan; la atmósfera allí es como de otro mundo, la base de la montaña está formada por minerales especiales que crean campos magnéticos. Por eso, el tiempo en ese lugar fluye de una forma muy diferente al resto del mundo".

La sociedad tuvana es un gran ejemplo de cómo pueden existir las tradiciones chamánicas ancestrales en un contexto contemporáneo y ayuda a crear conciencia sobre el patrimonio nacional y la preservación de la naturaleza. El paisaje de la república está lleno de lugares sagrados cruciales para las prácticas chamánicas y el culto comunitario. "Cada chamán tiene su propio lugar. Un árbol, una roca, una montaña, un río... el sitio donde se encontraban cuando decidieron convertirse en chamanes y donde regresan para hacer los rituales importantes", dijo Ivanova.

"También hay lugares de culto público con diferentes funciones. Existen lugares de energía femenina donde las mujeres van a pedir hijos si tienen problemas para concebir y a cambio llevan juguetes y comida para los espíritus. También hay lugares que te dan fortuna, salud o valor. Hasta vi un lugar donde hay muchos cochecitos de juguete. Supongo que era un lugar especial para pedir un coche nuevo a los espíritus".