Diez preguntas que siempre quisiste hacerle a un alcohólico en recuperación
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Diez preguntas que siempre quisiste hacerle a un alcohólico en recuperación

“Lo que más extraño es el calor del alcohol en mi estomago y sentir que le puedo hablar a cualquiera”.
10.5.17

Este artículo se publicó originalmente en VICE Alemania

El alcohol es pura diversión hasta que eso se acaba. Está claro que beber en exceso daña tu cuerpo, y posiblemente algunas relaciones. Sin embargo, hay muchas otras cosas que se pueden destruir cuando la gente se vuelve dependiente del alcohol.

Murat*, de 37 años, de Berlín, es un alcohólico en recuperación que se unió a Alcohólicos Anónimos (AA) hace poco. Solía tomarse la mitad de una botella de vodka al día, y en un punto de su adicción empezó a tratar de bajar los efectos del alcohol con cocaína, Valium y Tramadol. Como muchos otros alcohólicos, Murat no creía que estaba enfermo y le tomó una reunión de AA para darse cuenta y confesar que tenía un problema. Para el mundo exterior, podría parecer que tenía su vida bajo control –a los 25 ya era dueño de un bar, y ahora también es dueño de un restaurante en Berlín. Pero su adicción lo dañó a él y a todos a su alrededor.

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Lo conocí en un café, es medio alto, musculoso, y su cabello tiene un mechón gris. Parece tener confianza en sí mismo, pero se pone nervioso cuando empieza a hablar de su problema con el alcohol. Me dice que esto sólo lo hace por él, para aprender a ser más abierto sobre su adicción.


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VICE: ¿Qué es lo peor que le hiciste a alguien cuando te ponías borracho?
Murat: Me peleé muchas veces porque me sentía fuerte. Engañaba a mis novias. Amenazaba e insultaba a las personas en la calle. Una vez le pegué a un tipo que no me dejaba entrar a un club. Pero lo peor que he hecho es golpear a mis ex novias. Fui violento con las cuatro mujeres con las que estuve antes de mi novia actual. Ya llevo cuatro años con mi novia actual y nunca le he pegado.

¿Cuál es el momento más peligroso que tuviste al estar intoxicado?
Hubo una vez, que estaba tirado en el baño y no sólo estaba borracho sino que también había tomado Valium y me había inyectado cocaína. Tuve un ataque de paranoia y corrí desnudo por la calle. Eventualmente la policía me llevó a un hospital. Muchas veces me pasaron cosas por el estilo, salté de ventanas al menos seis o siete veces. Por fortuna las ventanas nunca estuvieron tan altas como para terminar muerto, pero si me fracture la columna.

También una vez ocasioné un accidente automovilístico. En 2012, estrellé mi coche contra un camión y también choqué contra otro coche, –el conductor del otro coche se fracturó la pierna. Cuando llegó la policía, huí. Quería ir con mi dealer y cuando me persiguieron me aventé al Canal Landwehr, esto pasó en invierno. Me sacaron y me llevaron al hospital con hipotermia. Cuando el psicólogo me dijo que debería tratarme por adicción, le dije que estaba loco –yo no pensaba que fuera un adicto para nada. Más o menos hace ocho semanas fue que me di cuenta que era un adicto y entré a Alcohólicos Anónimos.

¿Cómo crees que te volviste un alcohólico?
Mi dependencia al alcohol empezó con una cerveza. Mi primera fue cuando tenía trece años y era muy tímido. Una chava que me gustaba y sus amigos me invitaron por un trago y después de una botella y media, me enamoré del efecto que provocó en mi. Me volvió extrovertido, todos mis miedos desaparecieron. Después de eso sólo me juntaba con personas que tomaban. Tomaba cada fin de semana hasta que se acababa el alcohol o hasta que vomitaba. A los 14, tuve mi primera pelea y cometí un delito menor. Mis padres decidieron mandarme a una escuela religiosa en Turquía. La escuela era justo como te la imaginas –orden, disciplina, golpes y levantarte a las cinco de la mañana a rezar. Al año me sentí muy infeliz y me regresé a Alemania. En ese entonces sólo tomaba los fines de semana.

A los 18, empecé a hacer deportes en exceso hasta que me volví adicto a hacer ejercicio. A los 19, empecé a tomar todos los días otra vez hasta que me corrieron de la facultad de negocios a la que había entrado hace poco. Después de eso me puse en orden otra vez, hice un curso de formación de hospitalidad y abrí un bar. La gente piensa que todos los alcohólicos duermen en la calle, pero muchas veces son personas que funcionan en la sociedad. Durante el día mantenía todo bajo control y en las noches tomaba.

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¿Cuál es el trago más popular entre los alcohólicos?
Vodka. Lo puedes mezclar con cualquier cosa, no sabe tanto y también es fácil tomarlo solo. Te pega rápido y es relativamente barato.


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¿Cuál es la bebida que más extrañas ahora que estás limpio?
Extraño mucho el vino a la hora de la cena. Esa era una rutina que me gustaba mucho.

¿A quién lastimaste más con tu adicción?
A mis ex novias. Las hice pasar momentos muy malos. Lastimé mucho más a las personas cercanas a mí. Cuando era más joven me peleaba muy seguido con mis papás y rompía cosas en mi casa. También cuando estaba luchando contra mi adicción, mi novia de ese entonces perdió mucho peso. A veces cuando estaba borracho la acusaba de cosas horribles y trataba de controlarla. Pero ella se quedaba conmigo por los buenos momentos que teníamos –y porque tenía la esperanza de que mantuviera mi adicción bajo control.

¿Qué fue lo que tu adicción destruyó para siempre?
En cuanto a mi cuerpo, aparte de un absceso por inyectarme y la fractura de columna, nada más. Mentalmente, para mi no tomar significa que tengo que lidiar con mis miedos de frente, mi miedo a la incertidumbre económica, a estar solo…

¿Qué es lo que más extrañas del alcohol?
El calor que se produce en tu estómago y el sentimiento de que puedo hablar con cualquiera. Cuando veo a la gente tomando en el bar me dan muchos celos. Pero el alcoholismo es algo serio. Si ahorita toco el alcohol, incluso si es algo leve, poco a poco recaería. Muchos alcohólicos dejan de ir a las reuniones de AA porque piensan que ya se curaron. Se dan premios de consolación como un vaso de vino de vez en cuando, eso puede funcionar por un tiempo. Pero después cuando recaen, el efecto puede ser mucho más intenso de lo que creen y pierden el control por completo.


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¿Ahora tienes otros medios para intoxicarte?
Ya no lo hago –medito y rezo. Me gusta tomar el sol otra vez, cuando tomaba me molestaba mucho. A veces sí salgo, pero a bares de shisha donde no sirven alcohol. Aún no estoy listo para ir a antros.

¿Crees que se debería prohibir la venta de alcohol?
No. No todos son alcohólicos en potencia. La mayoría de la gente lo controla mejor que yo. Incluso cuando era adolescente, me daba cuenta que tomaba diferente a mis amigos. Todos paraban en algún momento, mientras yo seguía y seguía.

*El nombre de Murat se cambió a petición de él.