'No mirar tu smartphone no te convierte en más humano'

Hablamos con Nathan Jurgenson, sociólogo y asesor de Snapchat, sobre la relación entre internet y la realidad.

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25 abril 2017, 4:00am

La tecnología siempre ha sido uno de los motores de desarrollo de la humanidad, para bien y para mal. A día de hoy, los avances tecnológicos más cotidianos, los que usamos a diario, se relacionan con internet, y para cualquiera de nosotros sería inimaginable vivir —como en el pasado— en un mundo desconectado.

Ante esta preeminencia de internet en nuestras sociedades y un futuro que desconocemos pero vislumbramos, Internet Age Media (IAM) nació hace un par de años como plataforma de conexión entre el futuro de la información, la educación y el arte. Del 27 al 30 de abril, la plataforma celebra un congreso que reúne a varias de las figuras prominentes del mundo digital en Barcelona y que este año tratará el renacimiento de las utopias.

Uno de los ponentes del IAM Weekend 2017 es Nathan Jurgenson, sociólogo y teórico de las redes sociales que asesora a Snapchat y ha fundado Real Life magazine, un proyecto editorial "sobre vivir con la tecnología, pero con el énfasis en vivir".

VICE: Hola Nathan, y gracias por atendernos. ¿Nos estamos olvidando de vivir nuestras vidas por culpa de la tecnología?
Nathan: No sé qué implicaría eso de "olvidarse de vivir" porque, por supuesto, la vida, en todas sus circunstancias, es vivida.

Claro, pero tenemos la sensación de que nuestras vidas digitales se están comiendo nuestras vidas fuera de los dispositivos y que perdemos las experiencias, las relaciones, la identidad...
Esta ha sido desde hace tiempo la gran preocupación de la modernidad, que con el cambio cultural y tecnológico se esté perdiendo la comprensión de lo que es real y verdadero. Y de hecho está pasando desde hace mucho, incluso antes de que naciera Mark Zuckerberg. La fantasía está alcanzando la realidad, y el truco contemporáneo es presentar nuestro mundo como algo virtualizado de repente, como algo menos real y verdadero debido a estos nuevos dispositivos.

¿Y eso no es así?
No. Al convertir una profunda preocupación de la modernidad en un simple problema tecnológico, ellos te pueden vender una solución técnica: simplemente apaga tus dispositivos, desconéctate y respira hondo la realidad y la autenticidad del momento. Desafortunadamente para ellos, el mundo siempre está aumentado por la tecnología y la información. No hay eso que llamamos offline, y la naturaleza jamás fue natural.

Entonces, ¿el mundo online y offline son igual de reales?
Claro. Lo que pasa en las pantallas es real, algo que consiguen personas reales con cuerpos, emociones e ideas reales. La tecnología no es lo opuesto a la vida humana y, de hecho, la gente está viviendo con la tecnología.

Nathan Jurgenson

¿Qué nos estamos perdiendo cuando nos quedamos embobados mirando nuestros smarphones?
Tu pregunta es habitual entre los críticos de la tecnología y tiene mucho recorrido a la hora de dar una imagen cruel y poco empática de lo que la gente hace con sus dispositivos. Un juego divertido es parar por un momento y contar de verdad la gente que está mirando sus teléfonos e intentar pensar qué están haciendo.

Sí, hay gente muy molesta con sus teléfonos y a veces es desagradable estar con ellos, pero la próxima vez que estés en un bar levanta la cabeza y cuenta la gente que está mirándolos. No es un fenómeno tan extendido como dicen los críticos. Muchas veces hay alguien tomando un foto o enviando un mensaje rápidamente, lo que puede ser una manera de acercarles a lo que está pasando alrededor de la mesa; quizás es un chaval sentado con sus padres que está siendo forzado a pasar un rato alrededor de cierta gente cuando en realidad preferiría hablar con otros que no están allí. Creo que podemos sentir empatía por esas personas y su deseo de pasar un rato con quienes ellos desean.

¿Estamos siendo exagerados, pues?
Cuando grupos de gente están enganchados al móvil normalmente son desconocidos, algo común en el metro o el bus, por ejemplo. Antes habrían estado leyendo el diario, ahora leyendo una pantalla, algo que al menos les da la posibilidad de hablar con otras personas. Lo que quiero decir es que hacer un ranking sobre quién es más real y humano es siempre un mal impulso. Disfruta cuando dejas tu móvil lejos de ti, vas a pensar y experimentar de maneras diferentes, pero debes entender que eso no te convierte en más humano y mejor persona que los demás.

¿Internet nos ha hecho más inteligentes o más estúpidos?
La respuesta es que es ambas cosas. No podemos preguntarnos si algo tan generalizado, usado por tanta gente, es bueno o malo. Es como plantearte si hablar es bueno o malo, y lo digital está tan arraigado en nuestra realidad que sus consecuencias nunca son simplemente positivas o negativas.

Enmarcar la tecnología como algo bueno o malo, sin grises, es dañino para poder entender colectivamente el impacto que tiene en la sociedad. Por un lado promociona un impulso instintivo hacia lecturas distopianas del estilo Black Mirror, donde todas las nuevas tecnologías se convierten en algo destructivo; después, en el otro lado del espectro, también existe la visión ridícula y utopiana del salvacionismo tecnológico que predica que un aparato solucionará todos nuestros problemas.

Muchas críticas van relacionadas con el activismo en internet, ¿cuál es tu opinión al respecto?
No estoy de acuerdo con enmarcar el activismo como algo online u offline. El activismo lo hacen las personas y los espacios, y siempre está influenciado por la tecnología y la información. Por supuesto, lo digital es una gran parte del activismo de hoy en día. Es mejor preguntarse cómo las nuevas tecnologías se usan a favor y en contra de estos movimientos.

Las herramientas digitales permiten a la gente reunirse más fácilmente que en el pasado, tanto en la calle como en las pantallas. Es fácil diseminar una llamada a la acción, y cuando estás en una manifestación es más fácil documentar la misma y además hay una audiencia activa, lo que le da más energía. Todo este activismo es real y tiene consecuencias reales, así que las críticas al 'slacktivism' son bastante pobres en cuanto a que quieren describir problemas de apatía y cooptación.

¿Ves igual de relevante protestar en las redes que en la calle? 
Algo en que no podemos caer tampoco es en sobrevalorar el hecho de salir a la calle, por mucho que sea valioso y relevante, porque ese tipo de acción se ha hecho más sencilla con el paso del tiempo. Lo más difícil es lo que viene después de la movilización, y como casi todo hoy en día, incluye a personas y a pantallas.

Sigue al autor de la entrevista en Twitter: @GuilleAlvarez41

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