Salud

¿Tengo síndrome de desgaste laboral o, más bien, es depresión?

Los síntomas pueden ser exactamente iguales, pero las causas y los tratamientos son muy diferentes. Aquí te decimos cómo saber la diferencia.
Hannah Smothers
Brooklyn, US
LC
traducido por Laura Castro
22.6.21
mujer joven trabajando en casa con dolor de cabeza - fotografía de stock
elenaleonova vía Getthy

En mayo de 2019, la Organización Mundial de la Salud amplió su definición de "burn-out" o síndrome de desgaste laboral  en la Clasificación Internacional de Enfermedades. La versión revisada se enfocó en el síndrome de desgaste laboral como un fenómeno ocupacional, caracterizado por "sentimientos de agotamiento de la energía", "mayor distanciamiento mental del trabajo" y "reducción de la eficacia profesional". O, en términos más simples, una fatiga y apatía tales que la capacidad de una persona para hacer su trabajo se ve afectada.

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Puede ser que se trate de una nueva definición, pero suena familiar, ¿cierto? Si bien el síndrome de desgaste laboral técnicamente solo se aplica a estos sentimientos cuando surgen del estrés laboral, comparte muchos de sus síntomas con otra enfermedad de salud mental generalizada: la depresión. En papel, los dos son muy similares. Los síntomas de la depresión son variados, desde pérdida de interés en las cosas que alguna vez disfrutaste y aumento de la fatiga, hasta dificultad para pensar y sentirte inútil. Y físicamente, como le dijo a VICE la terapeuta Melissa Russiano, ambos padecimientos se sienten igual, al menos al principio.

En lo que se diferencian significativamente el burn-out y la depresión es en sus respectivos tratamientos y causas. "Se sienten relativamente igual, pero tienen orígenes diferentes", dijo Russiano. La depresión es una cuestión de salud mental personal, mientras que el síndrome de desgaste laboral, como hemos mencionado antes, se considera más como un subproducto de factores sistémicos, como horarios laborales muy demandantes, falta de tiempo libre remunerado y falta de atención médica y familiar. Como resultado, controlar ese tipo de fatiga extrema a veces puede requerir algo tan simple como eliminar de tu vida la causa del estrés, mientras que controlar la depresión es algo más complejo y lleno de matices, dijo Russiano.

Para ayudarte a descubrir con cuál de los dos padecimientos podrías estar luchando, VICE habló con Russiano, quien en su práctica profesional suele tratar el burn-out y la depresión, sobre las diferencias entre ellos y por qué son importantes. Enfatizó que, sin importar con cuál estés lidiando, visitar a un terapeuta puede ser una decisión útil para empezar.

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El síndrome de desgaste laboral suele ser causado por un factor externo específico.

La principal diferencia entre la depresión y el burn-out es que este último casi siempre se puede atribuir a un factor o evento estresante específico, dijo Russiano. Este factor o evento podría ser algo temporal, como una fecha de entrega que se ha estado acercando durante algunas semanas, o algo más grande y sistémico, como falta de servicios de guardería, tener un sueldo bajo o tener un jefe muy controlador.

Una buena prueba para saber si estás lidiando con el síndrome de desgaste laboral o la depresión es analizar si te aterroriza algo en específico. Si las tardes de domingo son insoportables y tus fines de semana son ensombrecidos por el temor a la próxima semana laboral, eso puede ser una señal de que estás experimentando fatiga extrema relacionada con tu trabajo. Si generalmente sientes malestar (cansancio, desinterés y desmotivación dentro y fuera del trabajo) y no se te ocurre un razón para ello, puede ser una señal de que tienes depresión.

Con la depresión, Russiano dijo que es mucho más difícil identificar una "causa". A veces, las personas pueden señalar un evento reciente, como una pérdida o un cambio de vida, pero por lo regular es algo más sistémico. "Es muy difícil precisar con exactitud cuál fue la causa original porque hay muchos factores en juego", dijo Russiano.

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Del burn-out puedes escapar (temporalmente).

Supongamos que tu síndrome de desgaste laboral se relaciona por completo con tu trabajo. Aquellos que pueden manejarlo a menudo intentarán tratar su fatiga extrema de la única forma que conocen: tomando unas pequeñas vacaciones. Esto funciona, dijo Russiano, pero solo por un tiempo. Tan pronto como regresas del descanso que has tomado, vuelves exactamente a la misma situación que dejaste, y los síntomas de burn-out regresan lentamente.

La depresión es más difícil de evadir porque está arraigada en muchos factores distintos, los cuales a veces incluyen una predisposición genética ineludible, dijo Russiano. Un cambio de escenario puede ser un buen truco para tu cerebro y hacer que sienta que has "arreglado" tu depresión, pero no es así como funciona la salud mental (mis amigos y yo llamamos a estas decisiones "cerebro en depresión", porque suenan infinitamente atractivas en el momento, pero casi nunca funcionan). "Normalmente, lo que sucede es que alguien piensa, "Tengo síndrome de desgaste laboral, es fatiga extrema por el trabajo, solo necesito un cambio geográfico o un cambio de trabajo", dijo Russiano. “Entonces, una vez que se modifica ese factor que percibimos como estresante, los síntomas siguen ahí. Es entonces cuando mucha gente suele darse cuenta de que en realidad está lidiando con una depresión".

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La depresión tiene orígenes personales; el agotamiento, orígenes sistémicos.

Quizás la distinción más importante entre ambos padecimientos es que se cree que la depresión es causada por una combinación de predisposición genética (aunque esto no es verdad en todos los casos) y algún tipo de antecedente, como un trabajo o una experiencia de vida traumáticos, dijo Russiano. Los episodios depresivos pueden iniciar debido a factores detonantes o surgir completamente de la nada; es una enfermedad complicada.

"El síndrome de desgaste laboral es causado por el estilo de vida que tenemos, esta cultura del exceso", dijo Russiano.

Sin embargo, hay un punto donde las cosas se complican: como dijo Russiano, si permitimos durante mucho tiempo que el burn-out se agrave, puede desencadenarnos un episodio depresivo o ser uno de los muchos factores que contribuyen a la depresión. "El síndrome de desgaste laboral no es simplemente agotamiento, porque entonces lo llamaríamos fatiga extrema y ya", dijo Russiano. "El burn-out se puede superponer con la depresión y también puede conducir a ella, y si no se trata, puede afectar tus relaciones, tus finanzas y tu salud".

Es por eso que Russiano recomienda acudir con un terapeuta, quien en última instancia puede ayudarte a definir con qué padecimiento podrías estar lidiando (¡existe la curiosa posibilidad de que sean ambos!) y así empezar un tratamiento a partir de allí. Ni el síndrome de desgaste laboral ni la depresión pueden prevenirse por completo, pero ambas afecciones son manejables, especialmente con algo de ayuda.

Sigue a Hannah Smothers en Twitter.