Salud

Consejos para lidiar con el coronavirus cuando tienes TOC o ansiedad

Las noticias sobre el virus y las medidas de prevención pueden provocar crisis de ansiedad y conducta compulsiva.
ÁG
traducido por Álvaro García
MA
traducido por Mario Abad
10.3.20
hombre lavándoselas manos
Bonninstudio/Stocksy

Sí, es cierto que hay que estar informados sobre el coronavirus, pero Nicely también advierte de que prestar demasiada atención a la cobertura mediática puede ser contraproducente y aconseja buscar un equilibrio entre estar al corriente y saber demasiado.

Las personas con TOC suelen informarse en exceso del objeto de su obsesión. “Nos convertimos en expertos de lo que sea que nuestro TOC quiere que sepamos”, señala.

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Averigua con qué frecuencia puedes repasar las noticias sin que te produzca ansiedad. Tal vez sea una vez al día, o una vez a la semana. Quizás, lo mejor para ti es no informarte en absoluto y confiar en lo que te digan tus amigos y familiares al respecto.

Una de las formas más efectivas de prevenir el contagio del coronavirus es lavarse las manos, al menos durante 20 segundos y de forma concienzuda, frotando los espacios entre los dedos y debajo de las uñas. Y vuélvetelas a lavar cuando hayas tocado algo. Y de nuevo antes de comer o tocarte la cara. Y no olvides llevar encima un desinfectante a base de alcohol.

Asimismo, los expertos recomiendan que mantengamos una distancia de seguridad mínima de un metro con los que nos rodean, ya que el virus se contagia a través de las gotículas que expelemos por la nariz y la boca al toser o estornudar. También conviene evitar tocar superficies en zonas comunes y desinfectar dichas superficies con frecuencia.

Todas estas recomendaciones están basadas en evidencias, pero a quienes sufran TOC o ansiedad provocada por una obsesión por la higiene o la contaminación, podrían resultarles demasiado familiares y parecidas a las rutinas que llevan a cabo a diario, haya o no una pandemia vírica en todo el mundo. Son muchas las personas con TOC o ansiedad a las que todas estas noticias y recomendaciones bienintencionadas (y rigurosas) pueden desencadenar crisis de ansiedad y conducta compulsiva. Podría sobrevenirles una preocupación intensa de contagiarse de coronavirus, o la idea de que ya lo han contraído, obsesionarse con qué les podría ocurrir si se infectan, etc. También podrían experimentar los síntomas físicos propios de la ansiedad: mareo, dificultad para respirar, hormigueo o dolor en el pecho. No sería de extrañar, teniendo en cuenta que incluso las personas sin TOC muestran conductas compulsivas acaparando productos esenciales como desinfectante de manos, alimentos enlatados o mascarillas que de poco sirven si no has contraído ya el virus.

Y hablo un poco por experiencia. De pequeña, me obsesionaba por tener las manos siempre limpias y me las lavaba constantemente. Después de lavármelas, me decía a mí misma que no podía tocar nada para no volver a infectármelas. Cerraba los puños y procuraba no abrir puertas ni tocar ninguna mesa. Si tocaba el interior de mi camisa con las manos, consideraba que se habían contaminado. Ya en la edad adulta, también me he obsesionado con contraer alguna enfermedad, desde trastornos autoinmunes raros hasta esclerosis múltiple o bronquitis. Cada semana, cuando estas obsesiones me superaban, acudía al médico para convencerle de que me diagnosticara lo que yo pensaba que tenía.

Ahora llevo varios años con terapia para el TOC y he progresado mucho en lo que respecta a no responder a los pensamientos obsesivos que me asaltan. Pese a ello, la crisis del coronavirus puede hacer aparecer una vocecita en mi cabeza que me diga cosas como: ¡Ajá! ¿Ves cómo tenía razón al decirte que cualquier superficie es un nido de infección que puede matarte? Ya sabía yo que no puedes tocar nada. Y una cosa más: date una ducha con lejía.



Estamos ante una epidemia grave: Hay más de 182 000 casos diagnosticados en todo el mundo y han muerto 7174 personas. Entonces, ¿cómo puede gestionar esta crisis una persona con TOC cuando, de repente, le llega un aluvión de mensajes y recomendaciones que suenan exactamente igual que los pensamientos obsesivos e intrusivos que a veces la asaltan?

Entender las razones que hacen de esta situación una posible bomba de relojería

El COVID-19 nos exige que prestemos atención a los conceptos de limpieza y enfermedad. Y el consejo de que nos lavemos las manos o limpiemos las superficies constantemente lleva a pensar en ese tipo de conductas, según Jon Abramowitz, psicólogo clínico de la Universidad de Carolina del Norte.

Las personas con TOC suelen hacer lo contrario: “Procuran no centrar la atención en el aspecto de la limpieza y se pasan el día esforzándose por pensar que las preocupaciones que les asaltan sobre gérmenes y contaminación no son importantes”, señala Shala Nicely, psicóloga especializada en el tratamiento del TOC. “Y entonces vienen los medios y las autoridades y te dicen justo lo contrario, que son muy importantes”.

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Las autoridades suelen recomendar que nos lavemos las manos “a menudo” o “con frecuencia”. Esto puede causar mucha angustia a las personas con TOC, ya que no se precisa el significado específico de estas frases, señala Jon Hershfield, director del Centro para el TOC y la Ansiedad de Greater Baltimore. “¿Cómo sé si ‘con frecuencia’ significa cada hora o después de tocar una superficie pública?”.

Sigue las recomendaciones oficiales, pero no las lleves al extremos

Nicely sugiere utilizar una técnica usada en la terapia para tratar el TOC, llamada “exposición con prevención de respuesta” o EPR. Con esta técnica, se expone al paciente a algo que le provoca ansiedad y este intenta evitar la respuesta que mitiga la ansiedad. Un ejemplo sería no lavarse las manos después de tocar el suelo y antes de comer algo.

Nicely señala que, durante una epidemia, no es recomendable dejar de limpiar o desinfectar las cosas por completo, pero sí considerar la exposición desde otra perspectiva. En este caso, la exposición pasaría por tomar una fuente de prevención, como la información que facilitan las autoridades sanitarias, y limitarse a seguirla, nada más. No hacer nada que no se recomiende y no hacer caso a las directrices que empiece a darte el TOC desde el cerebro.

“El TOC cree que es una autoridad en todo lo que tenga que ver con tu seguridad y te dirá lo que debes hacer”, señala Nicely. “Pero me parece importante que entendamos que el TOC no es ninguna autoridad. No tiene ningún conocimiento como para ir diciéndote que te laves las manos”.

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Para asegurarte de que mantienes un comportamiento adaptativo, Hershfield dice que puede ser útil observar lo que haces y si eso cambia con el tiempo. “Sería preocupante si el lunes me lavara durante 30 segundos antes de comer, pero el martes me pasara 60 segundos lavándome”, afirma. Una vez te ciñas a las recomendaciones oficiales, repite para tus adentros que con eso es suficiente. Si te asaltan dudas al respecto, está bien que las reconozcas, pero luego deja que se vayan.

No estés constantemente pendiente de las noticias

Sí, es cierto que hay que estar informados sobre el coronavirus, pero Nicely también advierte de que prestar demasiada atención a la cobertura mediática puede ser contraproducente y aconseja buscar un equilibrio entre estar al corriente y saber demasiado.

Las personas con TOC suelen informarse en exceso del objeto de su obsesión. “Nos convertimos en expertos de lo que sea que nuestro TOC quiere que sepamos”, señala.

Averigua con qué frecuencia puedes repasar las noticias sin que te produzca ansiedad. Tal vez sea una vez al día, o una vez a la semana. Quizás, lo mejor para ti es no informarte en absoluto y confiar en lo que te digan tus amigos y familiares al respecto.

Asume que habrá incertidumbre

El TOC y la ansiedad se alimentan de la intolerancia y la incertidumbre. En última instancia, todas las exposiciones en terapia se basan en enseñar a una persona que es perfectamente capaz de gestionar situaciones en las que no sepa qué va a ocurrir al hacer algo que le asusta.

“Los virus no se ven, por lo que es imposible saber si estás a salvo al cien por cien”, asegura Abramowitz. “Las personas con TOC suelen dar por sentado que hay peligro a no ser que dispongan de una garantía clara de lo contrario; oír hablar del virus cada vez que ves las noticias puede llevarlas a creer que es muy fácil contagiarse”.

Esto es lo que puede empujarte a lavarte las manos por enésima vez o a leer otro artículo, pues intentas encontrar más garantías de que no te vas a infectar.

“Tenemos la sensación de que sabiendo algo, podremos controlarlo, pero por desgracia es una sensación ilusoria”, dice Nicely. “Conocer las estadísticas de la epidemia no da a nadie más control sobre la situación”.

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Si eres capaz de asumir que hay muchas incógnitas e intentas convivir con esa inquietud, habrás avanzado mucho en la gestión del estrés durante la epidemia.

No te trates con demasiada dureza

Obviamente, es muy fácil decir todo esto, pero otra cosa es llevarlo a la práctica. Nicely y Abramowitz pronostican que va a ser un episodio muy duro para las personas con ansiedad y TOC y que estas deberían procurar no ser demasiado duras consigo mismas.

“No dejes de repetirte que vas a hacerlo lo mejor que puedas pero que, a veces, cometerás errores”, dice Nicely. “Me va a entrar mucha ansiedad y no pasa nada. Otro problema al que nos enfrentamos las personas con TOC es que queremos ser perfectas. Tal vez pensemos: No he seguido las recomendaciones oficiales al pie de la letra y ahora me tengo que flagelar. En lugar de eso, debemos tratarnos con más amabilidad y pensar, Bueno, es que esta situación es muy dura para cualquiera”.

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Este artículo se publicó originalmente en VICE Estados Unidos.